Miranda Campos: Ojos violetas

Para Clau. Mi abuela tenía su casa llena de dos cosas: de libros y de vacas. Figuras, cuadros, pinturas, tapices, esculturas de diferentes tamaños, colores, y materiales. Visitar su hogar era llegar a un establo de vacas multicolor que olían a biblioteca. Ávida lectora desde joven, disfrutaba con pasión del té y nunca le conocí pareja. Poco sabía de mi abuelo quien la abandonó misteriosamente poco después de que nació mi madre, nunca hizo falta, ciertamente la calidez de mi abuela iluminaba todo, sus historias y saberes fueron mi mayor diversión al crecer y la duda más evidente se apoderó … Continúa leyendo Miranda Campos: Ojos violetas

María del Carmen Macedo: Oscura boca de lobo

Negro, color de la noche, color del miedo. Octubre: mes con la luna más grande, hermosa, y al mismo tiempo espeluznante. Sobre el catre de mi madre mi hermanito estaba envuelto en el rebozo. Yo debía vigilar su sueño: puse bajo la cama las tijeras que nos regaló la comadrona, abiertas, apuntando los filos hacia la puerta. Cada vez que agonizaba octubre y a principios de noviembre me daba la impresión de que el ambiente del cerro se volvía sulfuroso. También lo percibían los borregos que balaban como locos y me sentía nervioso. Mi papá tomó la escopeta y salió … Continúa leyendo María del Carmen Macedo: Oscura boca de lobo

Stephanie Burckhard: Dos lunas nuevas

«El tiempo era este día, este único día del año inmenso…» Úrsula K Le Guin Planeta de exilio (1966) Ningún pueblo nos vio nacer, pero somos brujas. Transcurridos mil años nuestra familia viajó en una nave interestelar y aparentamos ser humanas. Mi hija y yo nos abrazamos, pálidas, al enterarnos de la última noticia de la nave. El resto de la tripulación se abrazaban, gritaba y celebraba. Lloramos de felicidad y luego, incertidumbre y desesperación.  —¿A qué hora aterrizaremos? —preguntaban las personas en los pasillos. —¿Cómo sabremos? —Ningún habitante de la nave conocía el exterior. Aprendimos a navegar entre el … Continúa leyendo Stephanie Burckhard: Dos lunas nuevas

 Laura Elena Cáceres: La ruptura

Su teléfono suena constantemente. Procura ignorarlo, su cabeza está en muchas situaciones a la vez. Recibe mensajes, Franky le avisa que no puede impedirles el paso. No puede renegar, Astrid es el puente de comunicación con los dioses que les guían en las decisiones de Laguna Madre. Está vestida para el momento, cómoda pero ligera: un vestido rojo corte imperio porque sabe que es atrayente. Les hace creer que ellos tienen la ventaja, deja a la vista los tatuajes de su serpiente en el brazo izquierdo. Se suelta el cabello negro que llega a los hombros, se pinta los labios … Continúa leyendo  Laura Elena Cáceres: La ruptura

Kimberly Patricia Juárez : Plegaria a mis hermanas

La magia y el poder nos mantienen en pie de lucha. Muchos piensan que nos tienen congeladas o atrapadas en los libros de cuentos, que nuestra existencia sólo es para asustar a los niños o para atraer algún ser a su lado. Pero quién diría que nosotras seríamos las primeras en levantarse, listas hacia la batalla; así como fuimos las primeras en caer, en ser oprimidas, estigmatizadas, maldecidas y asesinadas por nuestra naturaleza mágica. Ahora, sin importar nuestro andar, nos mantendremos en el camino; ya no permitiremos que ningún ser sobre la tierra vea sólo lo que sus ojos quieren. … Continúa leyendo Kimberly Patricia Juárez : Plegaria a mis hermanas

Sara Pizarro Romero: Guerra

A la orilla de un río estaba sentada una mujer, acariciando una rosa blanca aún sin abrir.  Era realmente hermosa: su larga cabellera bailaba al son del viento y por su piel blanca, rizos rubios y su largo vestido turquesa contrastaba con el bosque a su alrededor. Era una imagen casi etérea, hechizante, pero el encanto de la vista se rompió al oír unos pasos. El crujir de ramas anunciaba que estábamos por tener compañía. —Recibiste mi mensaje —.  La voz melodiosa de la joven llenó el lugar. El recién llegado sonreía a medida que iba acercándose. —Claro que sí. … Continúa leyendo Sara Pizarro Romero: Guerra

Ana Gabriela Morales: Coplas para volver a soñar

Esta caperucita sabe que el lobo vive en su propia casa. No es un desconocido el que cada noche abre la puerta de la habitación de la pequeña Zazil. Una mano cruel, mano enorme le tapa el grito y le cubre la carita. Pesadilla recurrente. La abuelita de Zazil tiene plantas que sanan. hierbas y cantos con sus saberes se hilvanan. Vecinos y viajantes la buscan de muy lejos, que si mal de amores, que si son los huesos, claman por la cura, le piden alivio. ¡Ayúdame, bruja, llévate el resfrío! La abuelita de Zazil invita a la pequeña a … Continúa leyendo Ana Gabriela Morales: Coplas para volver a soñar

Majo Soto: Memoria

A mi Poppy. La magia tiene memoria, como el cuerpo. Escucho sus pisadas, nos busca, se acerca. Dafne está escondida detrás de un bote de basura y un carrito de compras repleto de cartón y plástico; Poppy está enfrente del bote, sentado, su pelaje y sus ojos negros se pierden en la noche, sus orejas y bigotes atentos y me mira, me cuida. Tengo un palo de escoba que saqué del carrito, me aferro a él con mi mano derecha, en mi mano izquierda tengo una llama, apenas se vislumbra, apenas y siento su calor. Las pisadas se detienen. Por … Continúa leyendo Majo Soto: Memoria

Carmen Luz Gorriti: La iniciación de Aan Itzel

Me llamo Aan Itzel y tengo 14 años. Crecí con mis padres, en las profundidades de la selva maya. Ellos eran guardianes del «Gran templo» bajo la Pirámide de Ixcanil, escondida a través de los tiempos. Gracias a «El Conocimiento» y a los espíritus del monte, logramos sobrevivir sin ser vistos y alimentarnos durante los días de la cuarta guerra mundial, su secuela de terremotos, erupciones e inundaciones que arrasó casi toda la tierra conocida. Pero la guerra también llegó a nosotros. Desde las ciudades espaciales, la vigilancia hacia los restos de los Continentes era continua, para develar los bolsones … Continúa leyendo Carmen Luz Gorriti: La iniciación de Aan Itzel

Liliane Ortega Ocampo: Memorias de una “Bruja”

Aún recuerdo el momento en el que abrí los ojos, todo era oscuridad a mí alrededor. No sabía dónde me encontraba, ni cómo es que había llegado aquí. Poco a poco mis ojos se empezaron a adaptar a la penumbra, al tiempo en que un escalofrío me abrazaba y en mi mente resonaba “¡Bruja, bruja!”. Intenté gritar pero solo salió humo de mi boca, extrañada por aquél hecho, levanté mis manos para llevarlas a la garganta, pero al momento de hacerlo, noté que estaban calcinadas. Antes de que pudiera reaccionar, a mi cabeza volvió a estallar aquél hórrido sonido “¡Bruja, … Continúa leyendo Liliane Ortega Ocampo: Memorias de una “Bruja”