Itzel Colin: La porción que le toca
Era una fría tarde de invierno. El reloj marcaba once minutos antes de las dos y las pulsaciones del corazón débil de Catalina se silenciaban en un acto deliberado por dejar atrás su mundanal vida. El tiempo corría deprisa y la sensación de partir se sentía cada vez más cercana. Su familia lloraba al pie de su cama, mientras ella recordaba entre sus labios la aspereza que dejaba en la garganta un cuartito de mezcal. Había tenido una larga vida: conoció el amor, la pasión y la calma. Degustó con placer el dulzor del buen mole, la amargura del café … Continúa leyendo Itzel Colin: La porción que le toca

