Linda Utopia: Caritina Piña Montalvo

La Parca llegó marchandobuscando una rebelión,a Caritina observandole ofreció su absolución. «Tu lucha por la justicia»,dijo la Muerte con celo,«hoy se vuelve una cariciaen las huelgas del desvelo». Piña no tuvo temorde la Catrina y sus huesos,le exigió un mundo mejorentre mítines e impresos. Entregó tierras y roblescon congruencia y con honor,dijo: «¡Ejidos pa’ los pobres!»sin queja y con gran valor. Anarquista muy activa,feminista en la fortuna,tamaulipeca combativaque a la magia dio su luna. Ya se van al camposantoabrazando la utopía,entre rimas y entre cantocon banderas de alegría. Soy Linda Utopia, curadora de mis tránsitos simbólicos y acompañante de otras … Continúa leyendo Linda Utopia: Caritina Piña Montalvo

Anette Kaory: Cecilia, la madrina

Llegó la muerte contentay la encontró igual de risueñabordando tranquila y sabiaa mi querida cigüeña. Era sabia y de buen corazón,daba todo sin pedir,curaba enfermos y traía bebés,solo por vernos reír. Y al irse con la muertedejó en su largo caminar,pétalos de florecitasy semillas por sembrar. Semillas de sus enseñanzas,de la gente que ayudó,a mi mamá a su lado bordando.en el pueblo que tanto amó. Anette Kaory: Escribo las palabras que me cuesta decir en voz alta Continúa leyendo Anette Kaory: Cecilia, la madrina

Adriana de Jesús Casas Moreno: La madre que ni la Muerte pudo enterrar

En Chihuahua, Marisela,reclamó justicia en vida;la mataron, más su velacontinuó siempre encendida. Por el Hades caminaron,hasta el río del olvido;y por Rubí preguntaron,sin rastro del ser querido. Luzbel no les dio cuartel,más cedió ante su mirada;buscó la Muerte con él,sin hallar a su adorada. San Pedro un WhatsApp mandó:—¡Rubí te espera en el cielo!Hasta la Muerte lloróal verlas darse consuelo. Adriana de Jesús Casas Moreno: Soy neuropsicóloga mexicana, amo escribir sobre la complejidad de la mente. Gané el premio Narrativa Los Masticadores 2025 y publiqué mi libro de terror Archivo El Pabellón. Y con las calaveritas expongo mi descontento ante … Continúa leyendo Adriana de Jesús Casas Moreno: La madre que ni la Muerte pudo enterrar

Carolina Jiménez Paredes: Sin llanto

Otra vez mamá se enojó porque empecé a llorar. Como siempre, intenté evitarlo, pero no pude; estaba explicándole lo que había sucedido y se me quebró la voz, seguí hablándole pero ya era toda lágrimas y mocos. Dijo que estaba alzando demasiado mi voz, que estaba gritándole, y me regañó. Dijo que, para empezar, no tenía por qué estar rezongándole, que tenía que callarme y ya. No pude evitar que se me salieran así las lágrimas, simplemente sucedió. No pude evitar que se me quebrara la voz. A mí tampoco me gusta, en la escuela se burlan de mi cuando … Continúa leyendo Carolina Jiménez Paredes: Sin llanto

Liliana Santiago: Mi primera cita

Esperaba con ansias que llegara esa noche de primavera. No dormía. Olvidaba hacer mi tarea porque me pasaba las tardes pensando en su sonrisa, en su mirada y en lo bien que tenía que oler. Al fin, había llegado esa noche. Mis manos sudaban. No hacía frío, ni calor. Todo era perfecto; el Kiosco estaba bien iluminado y yo, ahí, sentada. Al fin, nos conoceríamos en persona. Nuestras almas se reconocerían y se volverían una sola. Era mi verdadero amor. Así lo describían en las novelas de Wattpad. Nos miraríamos a los ojos y esa verdad nos sería revelada. En … Continúa leyendo Liliana Santiago: Mi primera cita

Gilemy Montiel Hernández: Minutos de ventaja

La primera vez creí haberme desmayado, un tirón, el colapso, el nudo irracional en el estómago, el esófago cerrado y una agitación constante. Esa noche fue como si un hilo detrás de mi ombligo fuera retorcido profundamente, provocando una náusea, vértigo y después estar unos pasos más atrás. Era el mismo lugar de minutos antes. Aquel hombre asqueroso todavía no me atrapaba. No lo entendí hasta que se volvió algo más frecuente; el camino a casa siempre implicaba oscuridad, peligro, alerta. Síndrome de persecución. La tercera ocasión, un coche estaba demasiado cerca, lento y oscuro. Un chirrido que reconocí antes … Continúa leyendo Gilemy Montiel Hernández: Minutos de ventaja

Dulce Maow: El tiempo que fui y soy

¿Recuerdas la sensación de tener su mano entre la tuya y luego desvanecerse cada día, hasta que dejaron de tomarse de la mano? Sus manos estaban tan cerca que rozaban su piel, percibiste el ligero nerviosismo que tenía en la punta de sus dedos, pequeñas palpitaciones que alteraban nuestra habla cuando intentábamos mirarnos a los ojos. Palabras que no tenían sentido pero las  dejamos pasar como los segundos de nuestra vida. En su sangre había un vaivén de vida que ella desconocía y relucía cuando dormía en la profundidad de su ser, esperaba cada luna llena para cortarse el cabello, … Continúa leyendo Dulce Maow: El tiempo que fui y soy

Estelí Morales Huitzil: Dale play al cassette

Rebobina con un bolígrafo el carrete, no permitas que la cinta salga disparada de la carcaza y entonces los años venideros se apelmacen en una madeja explosiva de cinta magnética imposible de desenmarañar. Sopla e introduce siempre con certeza, cierra la pequeña compuerta que impide el paso a las otras edades, presiona el botón que, marcado con un triángulo, nos indica el comienzo del viaje. Cassette xx-80s El rompimiento de la historia inicia a finales de la década, regresas para observar el fallo, una y otra vez. Las palabras no dichas y las que se escondieron debajo de las rocas, … Continúa leyendo Estelí Morales Huitzil: Dale play al cassette

Angela Eunice Sacalxot: El sueño de volver

La luz irreverente choca en el fondo          y despierto: diez minutos para que suene la alarma, preocupación sin gravedad.          Duermo                        con el frío del vacío cercano. Palabras tropiezan a lo lejos          y despierto: treinta minutos para que suene la alarma agradezco el tiempo extra.          Duermo                        con tu nombre en mi boca. Gatos tramando juntas indiscretas           y despierto: una hora para que suene la alarma ¿esto ya ha pasado?          Duermo                         con el sueño de relojes que corren                                        en dirección contraria. La puerta chirriante habla             y despierto: cinco horas para que … Continúa leyendo Angela Eunice Sacalxot: El sueño de volver

Verónica Arévalo Gutiérrez: El error

Ante la ventajosa oferta que le presentaba la vendedora, Celia decidió adquirir el servicio. Desde que se liberaron los viajes en el tiempo a la población en su totalidad, una idea que tuvo de niña volvió a crecer en ella, enraizándose profundamente en todo pensamiento, invadiendo sus sueños y zumbando, cual mosquito, en el día a día. — El procedimiento es simple: solo debe pensar en un momento histórico. Si cuenta con la fecha, mejor. Cuanto más exacta la orientación, mejores resultados. Celia asintió en señal de entender cada una de las instrucciones que el técnico le indicaba, mientras implantaba electrodos … Continúa leyendo Verónica Arévalo Gutiérrez: El error