Fernanda Jaqueline Galindo López: Tal vez mañana

Andrómeda despertó tras el efecto de la poción temporal. El mundo seguía ahí, suspendido entre árboles cubiertos de luz y flores abiertas como promesas. El aire, inmóvil, parecía contener la respiración del tiempo. Creyó haber fallado. Había querido regresar al instante donde fue feliz. Sin embargo, entre los cedros, se encontró a sí misma: cantaba con una calma que aún no conocía, libre de nostalgias. El pulso del viaje la alcanzó de pronto. No había vuelto atrás. Había cruzado apenas unos minutos hacia el futuro. Antes de que el paisaje se disolviera, encontró una nota escrita con su propia letra: … Continúa leyendo Fernanda Jaqueline Galindo López: Tal vez mañana

Ana Laura Corga: Iik’ y Lu’um

Para Victoria Fantasma Una, Iik’: se manifiesta como presión leve, zumbido, desplazamiento, movimiento, fluidez. La otra, Lu’um: peso, temperatura contenida, fuerza, piso, paciencia. Ninguna pensaba en sí misma como individua, eran condición, estado, preguntas sin respuestas. El tiempo no transitaba en un ciclo continuo, las atravesaba. Sin avanzar, vibrando fuerte. Viajar en él no significaba moverse hacia atrás o hacia adelante, sino cambiar de frecuencia. Cuando una nota se sostenía demasiado, el mundo se desajustaba. Cuando una vibración se encontraba con otra, el tiempo se abría. Y así se encontraron… El primero fue un sonido grave, casi subterráneo. Lu’um emitió … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Iik’ y Lu’um

Azuena Robledo: Turno nocturno

La 1:00 a.m. A esta hora la terminal era apacible. Las pocas personas que esperaban sus corridas se habían acurrucado entre bultos y cobijas, tratando de dormir hasta su partida. Yo las contemplaba detrás de mi mostrador, me gustaba imaginar sus historias, quiénes eran y a dónde irían, pero lo que realmente hacía que amara este trabajo era este turno nocturno. La terminal era como un enorme animal dócil, tan lleno de vida, con su incesante actividad durante el día, pero por la noche, era ese dejo de nostalgia, modorra y expectación. Pensé que esta noche sería aburrida; hacía tiempo … Continúa leyendo Azuena Robledo: Turno nocturno

Vanessa Olvera: Kala

Kala pasó de nuevo por el revestimiento mucoso. La humedad dificultaba el caminar; tenía que aferrarse a las paredes rugosas y resbaladizas mientras avanzaba a tientas, como un ciervo recién nacido. Al divisar la luz, se apresuró torpemente para salir del conducto. Reconoció el lugar: la avenida y el espectacular por el que pasaba todas las mañanas, aunque ahora todo lucía descolorido y roto. El pavimento agrietado estaba cubierto de un polvo fino y grisáceo. Eran partículas de ceniza que caían del cielo, pero, aunque levantó la mirada y buscó en todas direcciones, no halló la fuente; «quizá sea el … Continúa leyendo Vanessa Olvera: Kala

Vanessa Montañés: La mujer que llegó tarde a sí misma

Dicen que el viaje en el tiempo provoca mareos, vómitos o lagunas de memoria. A mí me provocó una certeza: ya había estado allí antes. La habitación era exactamente como la recordaba, aunque nunca había vivido en ella. La lámpara con tulipa amarillenta. El armario de madera oscura. El reloj de pared detenido a las tres y doce. Todo parecía aguardarme desde hacía décadas, como si el tiempo no fuera una línea, sino una sala de espera. Había viajado veintisiete años atrás para observar, no para intervenir. Esa era la norma. Pero las normas, como el tiempo, solo existen para … Continúa leyendo Vanessa Montañés: La mujer que llegó tarde a sí misma

Norma Minniti: Un sueño azteca

El primer temblor había dejado una fisura que atravesaba la pared del suelo al techo. Ella, que no conocía el edificio del museo, pensó que la luz que se filtraba era del exterior. Buscó algún pasillo en esa dirección, pero un nuevo temblor la hizo caer. La fisura era ahora una grieta abierta por la que su delgado cuerpo podría pasar. Temerosa de quedar bajo los escombros que no dejaban de caer, atravesó la grieta esquivando cadáveres. La luz la cegaba. Cuando acomodó su visión, quedó perpleja: ningún indicio de un terremoto en un lugar que parecía una escenografía montada … Continúa leyendo Norma Minniti: Un sueño azteca

Verónica Miranda: Sólo es una canción

México Distrito Federal, 1986. Mariana camina sobre el puente que atraviesa la concurrida avenida Oceanía. Bajo ella, el tráfico fluye incesante mientras en su Walkman suena Take on me de Aha. Por un par de segundos, no más, cierra los ojos; siente un estremecimiento provocado por un tráiler pesado. En ese preciso momento, ella parece desvanecerse… aunque solo a sus propios ojos. Durante dos segundos, el tiempo se estira y se transforma, permitiéndole saltar del puente al techo del tráiler que acaba de pasar. Se aferra, esperando que el vehículo se detenga, pero este sigue su camino. Escucha la misma … Continúa leyendo Verónica Miranda: Sólo es una canción

Scarlet Sierra Guerra: Una gerania en la historia

Soy una gerania envuelta en mi capullo verdesoy fiel a los pastores desde las cavernasalejada del rebaño, pero ni bien nacía ya movíaentre el aullido de la roca y el vientomi madre es el bastión de la sabiduría.El eco de mi pesuña mandó el oso al acantiladoel rebaño pasivo mirando el vacío sangrientootras crías también desde el vacío friolentoporque el beduino es quien domina al dromedario.Los trumps de las alturas producen odiseas en el almaes la maldición para la supervivenciatransportando rocas e imperios.Ahogado el frío en su propio llantotoca mudar a otros tiempos de mangas cortaspero yo extraño a los … Continúa leyendo Scarlet Sierra Guerra: Una gerania en la historia

Evelyn Vega Gutiérrez: Microtonía

Era el año 3021 en el planeta Meld que se encontraba en la galaxia Lunaris. Lara era una investigadora de realidades, encargada de la máquina Lucidus, la cual podía programarse para hacer viajes dentro de Lunaris. Ella creía que las realidades se cruzaban unas con otras, y que en esas intersecciones nacían lugares. Tenía un asistente, el pequeño monstruo morado, Woopi. Lara y Woopi estaban por iniciar un viaje: irían a una nueva intersección, a cien años de luz de Meld. Lara nombró al lugar Lil. Al día siguiente, los dos entraron en Lucidus y sus cuerpos se desintegraron, y … Continúa leyendo Evelyn Vega Gutiérrez: Microtonía

Susana Torres: El último Salto

Caminaba por la acera despacio, con miedo de tropezar, consciente de que había hecho mi noveno salto y de que era el último. Me pregunté cómo podía haber sido tan tonta. Carlos me la había jugado bien. Por su culpa ya no tendría más oportunidades de volver atrás. Si enfermaba o resultaba herida de gravedad, la historia de mi vida llegaría a su fin. Empecé a sudar. No era raro. Después de retroceder en el tiempo, el cuerpo tarda uno o dos días en equilibrarse, pero esta vez, la ansiedad me carcomía. Imaginé que las bacterias y los microorganismos que … Continúa leyendo Susana Torres: El último Salto