Elisa Moravis: Condenadas

Nos detuvimos en los anillosal ras del horizonte de Saturno:los mundos giraron al compás de nuestra senda.Susurré a las estrellas el secreto de tu nombre,y a las lunas les confesé nuestro destino,el cosmos ordenó, y lo hicimos,porque el universo ya nos conocía:dos viajeras cósmicas,singularidades perdidas en el éter,perseguidas por leyes escritas en planetas donde nunca fuimos oídas.Condenadas. En la estación lunar 9,la gravedad falló justo cuando la abracé. Flotamos,nos tocamos en el aire.Duró lo que dura un error en el sistema.Después volvió la gravedad.Y ella ya no estaba: el sistema la borró como a tantas antes, sin dejar rastro ni … Continúa leyendo Elisa Moravis: Condenadas

Laura Moreno Arzaluz: Moira.exe

Dicen que, antes de nacer,el algoritmo está escrito.Nacemos y morimos.Y en el medio, una breve interfaz. Las hilanderas. Cloto enciende los servidores al alba. En su rueca hila la vida con cables luminosos, ópticos.Ahora es un circuito abierto; ya no lana, y algodón.Virtual, intangible. ¿Efímera existencia? Inicio Una promesa, parpadea en verdes o amarillos intermitentes.A veces interrumpido por oscuridades LáquesisObserva el hilo. Lo mide sin tocarlo, calcula probabilidades,analiza cada nudo, cada hebra entrelazada,como si la existencia fueraun mapa de riesgos predictivos.En sus manos, tu destinoEs un gráfico de rendimiento. Átropo Aguarda. No corre, no tiembla,solo sostiene las tijeras del sistema: … Continúa leyendo Laura Moreno Arzaluz: Moira.exe

Cristina Quiroa: Conjuro de justicia

auuuuuu gritó la brujalobaprrrrrrrrrr susurró la brujigatazac zac aleteó la brujamurciélagatodas escucharon el llamado, ya estaban listas escobas, canoas,bicicletas, pies,patinetas, sillas de ruedastodas a su forma llegaron bajo la luna menguante se saludaronbesos en la bocaabrazos largossonrisasmiradas y roces la brujatortuga llevaba la ollala brujaburra un poco de leña secalas yerbas y demás ofrendas entre todas las juntaron con el fuego ya ardiendo gracias al soplo de la brujadragonala fogata empezó no hay un ordencada una alimenta a la abuela fuega con lo que sienteunas danzan y ofrendan sudorotras se carcajean y ofrecen salivalas brujapoetas regalan letraslas brujatejedoras enlazan a … Continúa leyendo Cristina Quiroa: Conjuro de justicia

Ana Laura Corga: Nacientes

(protocolo para desobedecer la violencia) Una misma arquitectura: piel que se reconoce, huesos en su cuerpa de calcio, carne con memoria, miles de células          —pequeños soles—, minúsculas formas de vida conspirando para escribir la misma secuencia. De fin a inicio del hoy              al día cero. Nacientes cero Nacientes uno Nacientes dos Nacientes tres Na      cien               tes                      cincooooo… Regresamos al presente con las cuerpas espejadas, y aun así nos dictan que la di                                                             fe                                                                ren                                                                      cia!!! Esa chispa que también nos gesta. DICEN que merece exilio: del paseo nocturno a solas de la … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Nacientes

Arantza de la Fuente Álvarez: Padre

Ojalá tú sangrarascomo la madre y yo,ojalá tú heredarasdel vientre su maldición. No sostienes la manode aquella que parió,no recoges los escombrosde tu falso amor. Entonces nazco yoy soy hija incompleta,deseada a mediaspor una madre que ultrajaste,dejándole en el cuerpoun eterno desgaste. Y no puedo evitar pensarque soy creación de tu odiohacia la mujer;nazco de tu enojo jamás marchito…cruel sentido para mi ser. Un día la miraste sangrando,conmigo en brazos,y te fuiste satisfecho,sabiendo que,en mi viday en mi crecimiento, serías tú al que miraría. Ojalá tu sangrarascomo la madre y yo,ojalá tú heredarasdel vientre su maldición para que cuando tu … Continúa leyendo Arantza de la Fuente Álvarez: Padre

Fabiola Morales Gasca: Silenciosas

Desperté con el silencio enredado entre mis sueños,  durante el plenilunio se enroscaron con dientes en león, volutas de anhelos, humo de otros tiempos. Mi silencio huele a recuerdos de años extraviados,  huele al delantal de mi madre cuando me abrazaba al llegar de la escuela huele a agua de ríos en donde dos veces no me he bañado.   Soñé con mi madre sobre un camino de velas, la noche trajo su espíritu, que iluminaban tenue una senda. Madre ha de saber que estoy perdida en esta isla de soledad,  buque con leve pulso que avanza en alta mar viendo azules astromelias. Los espíritu saben que tengo un corazón débil pero indócil voluntad  porque me gusta acariciar los residuos del ayer. Las mujeres silenciosas siempre acariciamos tiempos propios y ajenos.   Descifro las pisadas de mi madre e invoco el espíritu del mar  entre las aguas mansas de mi rutinario llanto. Mi silencio vuela como si tuviera polvo de hadas y ha escrito la fecha  del futuro iluminada mientras todas las linternas del mundo se apagan. Silencios pasados me han despertado ciega entre la falsa luz del mundo,  observo a las mujeres desnudas más que nunca los hombres las olfatean como salvajes animales yo escucho su mirada pidiendo ayuda.   Aprendo nuevos colores que huelen a aves en tránsito y helechos apiñados en bosques. Mi sangre y mis huesos se apelmazan en la noche del asombro  y la rebelión salta como liebre con ventana abierta. Es peligroso caminar de noche —dijo mi madre  pero no importó porque caminé muy lejos entre el oscuridad con el aire  preñado de miedo mientras el corazón bramaba.   Mi silencio se volvió un métrico tintero para escribir sobre las débiles paredes del miedo. Hallé en el camino muchas mujeres como yo navegamos entre los andrajos de la noche  nos apropiamos de las silenciosas aves de nuestros ancestras para descubrir su garganta tupida de silencios que como flores inundaban el mundo  y lo preñaban de nostalgia.   Hoy nuestro silencio tiene memoria y se afilan los deseos para ser símbolo transparente  de nuestra marcha sobre la seca tierra.  Todas las silenciosas nos reunimos y le hemos quitamos el velo a Dios para que hablará  y uniera en un círculo giratorio los millones de sosiegos femeninos  en la eternidad de las palabras ¡No, no estamos solas! El silencio de una madre cariñosa nos ha despertado, los vocablos se desgranan… Maestra en Literatura Aplicada en la Universidad Iberoamericana Puebla. Diplomada en Creación literaria de SOGEM. Exalumna de la Casa del Escritor y Escuela de escritores IMACP. Autora de Para tardes de Lluvia y de Nostalgia (2014), Crónicas sobre Mar, Tierra y Aire (BUAP, 2016). Eclipses (Bitácora de vuelos, 2022). Rueda del Dharma (Chicatana Ediciones, 2024) La … Continúa leyendo Fabiola Morales Gasca: Silenciosas

Laura V. Medel: Cápsula de tiempo

Suspendo en lap a u s ade las palabrasesta cápsulahecha de versos. Pensaba en un tiempoque no existe nuncay que, sin embargo,llega; siempre es.Intempestivo. —FUTURO— Para los entes queaún no se gestan: Guardoen esta cápsulatres palabras que,hoy,deseo caducasde presenciade acto, de reflejo,en nuestro mundo.                Para un tiempoque ya no será mi tiempo: genocidioecocidiofeminicidio —Y todas sus causasy todas sus consecuencias— Cuando el poder de memoria colectivasea lo único vigente en ellas.Cuando hayan abandonadolugar, cabida y cuerposen esa otra realidadsiempre posible: —FUTURO— Ábrase el sentidode esta cápsula de tiempocuando llegue su tiempo. Solía ser narradora porque hubo quien, a temprana edad, … Continúa leyendo Laura V. Medel: Cápsula de tiempo

Duma Corteza: Madres Alfa

Todo estaba perdido.La luz solar era veneno puro,el agua ya no podía potabilizarse.Sin flora, sin fauna,el destino estaba escrito. Solo quedaba la última esperanzapara la especie alfa:una segunda oportunidaden un hábitat distinto. Cumplir el fin más importante:preservar la especie. El Gran Patriarca ordenó el traslado.Todas las mujeres en edad fértilfueron marcadas como “semillas viables”.A nadie se le preguntó si quería ir.Se asumió que eran esperanza. Para preservar la salud mentalde las madres alfa,se permitió que algunasllevaran a su familia nuclear(si es que la tenían). Fue una época triste.Una cosa es el protocolo, otra la dura realidad. Muchas —la mayoría—fueron enviadas … Continúa leyendo Duma Corteza: Madres Alfa

Karen Padilla: Rara la erre del jardín

Mi hijo salió al jardín y encontró una letra. Era pequeña, torcida, parecía un insecto dormido. La tomó con cuidado, como si pudiera romperse y me dijo —Mira, mamá. Una erre.   No supe cómo había llegado ahí. Tal vez se desprendió de alguna palabra que ya no usamos Rojo, recompensa, reírse fuerte. Tal vez pertenecía a alguien que la perdió.   Él la sopló y la letra se movió. Giró en el aire como diente de león, Una pelusa que buscaba sitio en su boca Y cuando la tocó con la lengua, La erre despertó: vibró, trémula, Como si … Continúa leyendo Karen Padilla: Rara la erre del jardín

Verónica Olvera Rivas: Madre Harpía

Fui ave dócil en trinode plumaje incautoluché contra la soberbia de un poderíoLlevo la piel cosida con retazos de injertosresultados de heridasGarras brotan en mis manos como señal de advertenciaacción mecánica contra cualquier amenaza Espectral y solitariasobrevuelo en la tenebradefiendo el territorioNuestros nidos Si intentan trozar tus alassuspendidos como guiñapossacudiré sus huesosexhibidos seránjunto a otros seres inmundos Se transformarán en gusanosque llevaré hacia mis crías. Soy Verónica Olvera Rivas. Poeta participante en Antologías como » Mujeres Umbral», Voces por el autoestima, Latika y La Bestia Indócil. He publicado en Ágora poética “Mujeres de letras libres», Sonámbula y Plana poética. Publiqué … Continúa leyendo Verónica Olvera Rivas: Madre Harpía