Manuela Herazo: Fugacidad

Eol corrió a buscar a Sel; Nim había desaparecido del cinturón de Orión, sin ella la teraeta quedaba fragmentada y los hombres olvidarían el rumbo, jamás podrían llegar al reino de Fob. La reina Sel sabía que si no llegaban los hombres al reino de la luz sería el pretexto perfecto para que Fob invadiera su cielo, así que abrió su pecho y lanzó a su hijo Cron para que detuviera el mundo de los hombres hasta que Nim apareciera. Se desplegó un ejército de estéridas para que buscaran en cada rincón, en las casas de cada constelación y obligaran … Continúa leyendo Manuela Herazo: Fugacidad

Linda Acosta : Arcano VIII

…la Justicia, tal como aparece en nuestra tradición y en el Tarot, es una mujer, y estos temas de conciencia caen en los dominios tradicionales de la mujer, que son los del sentimiento. —Sallie Nichols, en Jung y el Tarot— Equilibrio y perfección. Un ocho acostado, infinito, símbolo del recorrido cíclico. Ninguna vuelta es igual a otra, la curva y el retorno, hacia adelante, nuevamente. La gitana te enseña la carta, tus ojos se vinculan con la balanza, y la espada. Doble cuatro, doble cuadrado, estabilidad en el mundo material y espiritual. —La perfección no es sinónimo de simetría— te … Continúa leyendo Linda Acosta : Arcano VIII

Alejandra Marlene Morales: Gerald

Dieciocho años atrás, una mujer llamada Casandra caminaba por el único sendero que la llevaba a su casa. Era una joven muy bella, inocente y de corazón muy noble. La noche caía sobre sus hombros y una espesa neblina cubría sus pies. De pronto a medio camino, escuchó un silbido proveniente del frondoso follaje de árboles que la rodeaban, percibe un frío que sube de sus pies a su pecho y la deja petrificada, sin poder avanzar. El miedo le impedía moverse, respirar le resultaba cada vez más difícil. Cuatro sujetos de extraña apariencia se presentan ante ella, cubriendo sus … Continúa leyendo Alejandra Marlene Morales: Gerald

Alma Mancilla: Lo que se sueña

Martha recordaba bien el sueño: caminaba por un prado entre penachos de yerba que le rozaban los talones. Su padre iba a su lado y la llevaba de la mano y ésa era la única señal de que el sueño ocurría mucho tiempo atrás. En el borde del mundo se levantaba un resplandor amarillento que se lo llevaba todo. Despertaba siempre aterrada, con el corazón agitado. Ahora ya sabía, claro, que no era así como tenía que ocurrir: su padre estaba muerto desde hacía tiempo, no había manera de que la escena del sueño se pudiera reproducir. Esa mañana llamó … Continúa leyendo Alma Mancilla: Lo que se sueña

Andrea Danae Ramírez Rivera: Mientras todo parece derrumbarse

En estos últimos meses la vida ha cambiado tanto, son pocas veces en las que salir es una opción viable. Recuerdo aquella vez, sentada en la terraza de mi madre pensaba en cuánto calor sentía, un vapor que no se disipaba, la espalda sudada, mi ropa mojada, no pensé que todo podría ponerse peor, ahora entre el calor y el frío la vida es más difícil, salir es un reto y lo dejamos a saber si se podrá o no. Fernanda se asoma a la ventana, hace frío y afuera llueve, sostiene con las dos manos una enorme y caliente … Continúa leyendo Andrea Danae Ramírez Rivera: Mientras todo parece derrumbarse

Itzel Espinosa: Aún estaban resplandeciendo

Apenas el agua tibia tocó la punta de su pie, el calor reconfortante comenzó a invadirla, hasta que quedó sumergida por completo en aquella tina. Con la mano tomó una de las florecillas que nadaban a su alrededor. No se parecía a ninguna que hubiera visto antes, pensó que quizá solo crecía en las montañas verdosas de esa región. De pronto, alguien entró en la habitación. ¿Cada día vendría una distinta? No lo sabía, ni entendía muy bien ese lugar al que sus padres la llevaron como último recurso. Esta mujer le era conocida: la notó por ser una de … Continúa leyendo Itzel Espinosa: Aún estaban resplandeciendo

Miranda Campos: El hogar al que nos dirigimos – Ojos Violetas

“El auto da vuelta a la izquierda y…se fue, listo”, pensó Minoa mientras se aseguraba que ninguna presencia, humana o sobrenatural, estuviera cerca. A esa distancia, podía ver descansando a la vaca café que estaba bajo su cuidado y sería capaz de protegerla si algún granjero pretencioso deseaba llevársela. “En qué bella vaca te has convertido, Delia, siempre te reías imaginando que las diosas te harían un mohicano gracioso, pero no, gran señora, te dejaron un copetito normal. Aun así, te reirías…” una voz pequeña y vivaz interfirió con los pensamientos de Minoa:  —¿Ya la llamo?—, susurró inquieta, la joven … Continúa leyendo Miranda Campos: El hogar al que nos dirigimos – Ojos Violetas

Gema Mateo: ¿Quién me mirará?

Son las tres de la tarde, arriba, las escasas nubes se contonean de un lado a otro, abajo, mis pies cansados e hinchados se sumergen en el asfalto caliente. No he vendido nada, así que regreso al cuarto, a lo lejos diviso el edificio. Un esqueleto más que un cuerpo, tatuado de grietas, en cada centímetro el moho se cuela entre ellas. Al entrar a este cuarto la oscuridad recorre todo el perímetro y percibo el aroma a humedad en las paredes que habito. Me parece que aquí adentro es más sofocante que caminar allá entre toda la gente que … Continúa leyendo Gema Mateo: ¿Quién me mirará?

Samantha Torres: Antónima

El cuerpo celeste que habitamos existía ya antes de mí, pero no era más que suelos áridos y montañas rocosas; por ello mi nacimiento marcó un hito en la historia: antes de mí, nadie había sentido nunca el terciopelo de una celosía entre sus dedos, ni atesorado el delicioso aroma a petricor o el dulce sabor de una manzana. Fue gracias a mí que nacieron abundantes y variadas hierbas, y fui yo quien labró la tierra y recogió la cosecha inicial, quien también horneó la primera hogaza de pan. Fui quien luchó contra un padre tirano sin nada más que … Continúa leyendo Samantha Torres: Antónima

Raquel Hoyos: Reinicio

Es como una resaca. Me duele la cabeza y tengo un sabor metálico en la boca. Toco mi rostro con pánico pero compruebo que no estoy intubada. La habitación es grande. Aunque hay una hilera de camas, no todas están ocupadas. Este hospital parece muy costoso. Mi familia no podrá pagarlo. A mi izquierda reposa un chico con un brazo debajo de la cabeza. Tiene el mismo tipo de pijama que yo y parece despreocupado. Seguro es un hijo de papi con todas las posibilidades de pagar atención médica privada. Varios cables están conectados de su pecho y  sienes a … Continúa leyendo Raquel Hoyos: Reinicio