Anja Aguilera: Situación de parabiosis

I Este hotel es regenteado por las siamesas juntas mantienen el orden, de otra manera sería imposible o no serían siamesas. Un octubre, la tarde abrasadora cayó rota de su letargo por el espasmo acuoso de la madre mientras, entre las tejas del techo un par −dos también− de viboreznos estrenan sus colmillos con el suave cascarón. La pierna de Vi, la izquierda fue la primera atajada por el fórceps la pinza y la fuerza son insuficientes llora madre, llora Vi y la enfermera empapa de lágrimas la sábana prevista para el recibimiento por la impotencia de no sustraer a … Continúa leyendo Anja Aguilera: Situación de parabiosis

Manuela Herazo Martínez: Tancredi

Yo soy Tancredi y esta es la historia de cómo me convertí en fuego. Fue en el año 2510, trescientos años antes de la Rebelión de las mujeres Taigú. Siempre estuve muy orgullosa de mi piel morada, la bruja que me crío me decía también que yo llevaba el fuego en el cabello, por eso siempre iba ensortijado, y su resplandor anaranjado bailaba salvaje con el viento. Yo hacía bailar a las flores, a los árboles y ellos me cantaban, me susurraban secretos, me compartían su alma, entonces yo podía construir un puente de energía entre la naturaleza y los … Continúa leyendo Manuela Herazo Martínez: Tancredi

Rakel Hoyos: El planeta de las brujas

De regreso a la nave, Ikber pensaba en lo que le diría a la capitana sobre el fracaso de su encomienda. No era el temor a ser reprendida lo que le preocupaba, sino la frustración por no haber logrado su cometido. La confundían también diversos sentimientos que le provocaron los terrestres. Sabía que el planeta era poco avanzado, pero nunca imaginó que en tales dimensiones como las que había tenido que presenciar. Cuando la tripulación arribó a la Tierra, se planteó que la misión duraría poco tiempo. Adaptaron sus comunicadores a los distintos idiomas que se hablaban en el planeta … Continúa leyendo Rakel Hoyos: El planeta de las brujas

Miranda Campos: Ojos violetas

Para Clau. Mi abuela tenía su casa llena de dos cosas: de libros y de vacas. Figuras, cuadros, pinturas, tapices, esculturas de diferentes tamaños, colores, y materiales. Visitar su hogar era llegar a un establo de vacas multicolor que olían a biblioteca. Ávida lectora desde joven, disfrutaba con pasión del té y nunca le conocí pareja. Poco sabía de mi abuelo quien la abandonó misteriosamente poco después de que nació mi madre, nunca hizo falta, ciertamente la calidez de mi abuela iluminaba todo, sus historias y saberes fueron mi mayor diversión al crecer y la duda más evidente se apoderó … Continúa leyendo Miranda Campos: Ojos violetas

 Laura Elena Cáceres: La ruptura

Su teléfono suena constantemente. Procura ignorarlo, su cabeza está en muchas situaciones a la vez. Recibe mensajes, Franky le avisa que no puede impedirles el paso. No puede renegar, Astrid es el puente de comunicación con los dioses que les guían en las decisiones de Laguna Madre. Está vestida para el momento, cómoda pero ligera: un vestido rojo corte imperio porque sabe que es atrayente. Les hace creer que ellos tienen la ventaja, deja a la vista los tatuajes de su serpiente en el brazo izquierdo. Se suelta el cabello negro que llega a los hombros, se pinta los labios … Continúa leyendo  Laura Elena Cáceres: La ruptura

Kimberly Patricia Juárez : Plegaria a mis hermanas

La magia y el poder nos mantienen en pie de lucha. Muchos piensan que nos tienen congeladas o atrapadas en los libros de cuentos, que nuestra existencia sólo es para asustar a los niños o para atraer algún ser a su lado. Pero quién diría que nosotras seríamos las primeras en levantarse, listas hacia la batalla; así como fuimos las primeras en caer, en ser oprimidas, estigmatizadas, maldecidas y asesinadas por nuestra naturaleza mágica. Ahora, sin importar nuestro andar, nos mantendremos en el camino; ya no permitiremos que ningún ser sobre la tierra vea sólo lo que sus ojos quieren. … Continúa leyendo Kimberly Patricia Juárez : Plegaria a mis hermanas

Sara Pizarro Romero: Guerra

A la orilla de un río estaba sentada una mujer, acariciando una rosa blanca aún sin abrir.  Era realmente hermosa: su larga cabellera bailaba al son del viento y por su piel blanca, rizos rubios y su largo vestido turquesa contrastaba con el bosque a su alrededor. Era una imagen casi etérea, hechizante, pero el encanto de la vista se rompió al oír unos pasos. El crujir de ramas anunciaba que estábamos por tener compañía. —Recibiste mi mensaje —.  La voz melodiosa de la joven llenó el lugar. El recién llegado sonreía a medida que iba acercándose. —Claro que sí. … Continúa leyendo Sara Pizarro Romero: Guerra

Ana Gabriela Morales: Coplas para volver a soñar

Esta caperucita sabe que el lobo vive en su propia casa. No es un desconocido el que cada noche abre la puerta de la habitación de la pequeña Zazil. Una mano cruel, mano enorme le tapa el grito y le cubre la carita. Pesadilla recurrente. La abuelita de Zazil tiene plantas que sanan. hierbas y cantos con sus saberes se hilvanan. Vecinos y viajantes la buscan de muy lejos, que si mal de amores, que si son los huesos, claman por la cura, le piden alivio. ¡Ayúdame, bruja, llévate el resfrío! La abuelita de Zazil invita a la pequeña a … Continúa leyendo Ana Gabriela Morales: Coplas para volver a soñar

Majo Soto: Memoria

A mi Poppy. La magia tiene memoria, como el cuerpo. Escucho sus pisadas, nos busca, se acerca. Dafne está escondida detrás de un bote de basura y un carrito de compras repleto de cartón y plástico; Poppy está enfrente del bote, sentado, su pelaje y sus ojos negros se pierden en la noche, sus orejas y bigotes atentos y me mira, me cuida. Tengo un palo de escoba que saqué del carrito, me aferro a él con mi mano derecha, en mi mano izquierda tengo una llama, apenas se vislumbra, apenas y siento su calor. Las pisadas se detienen. Por … Continúa leyendo Majo Soto: Memoria

Carmen Luz Gorriti: La iniciación de Aan Itzel

Me llamo Aan Itzel y tengo 14 años. Crecí con mis padres, en las profundidades de la selva maya. Ellos eran guardianes del “Gran templo” bajo la Pirámide de Ixcanil, escondida a través de los tiempos. Gracias a “El Conocimiento” y a los espíritus del monte, logramos sobrevivir sin ser vistos y alimentarnos durante los días de la cuarta guerra mundial, su secuela de terremotos, erupciones e inundaciones que arrasó casi toda la tierra conocida. Pero la guerra también llegó a nosotros. Desde las ciudades espaciales, la vigilancia hacia los restos de los Continentes era continua, para develar los bolsones … Continúa leyendo Carmen Luz Gorriti: La iniciación de Aan Itzel