Ana Laura Corga: Altagracia

El día que la conocí de cerca me vio de reojo, apenas y me dirigió la mirada, como si no le importara verme o no quisiera hacerlo, como si al hacerlo algo le doliera y evitarme la hiciera sentirse un poco ajena a mí; sentí que por alguna razón no quería aprenderse mi rostro. ― Isela, cámbiate y pásate por ahí, métete en el temazcal ―, me inquirió. Voltee a ver a mi mamá con mis ojos vidriosos a punto del llanto, le pedí sollozando que no me dejara sola con esa señora, tenía pavor, las rodillas me empezaban a … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Altagracia

Manuela Herazo Martínez: Tancredi

Yo soy Tancredi y esta es la historia de cómo me convertí en fuego. Fue en el año 2510, trescientos años antes de la Rebelión de las mujeres Taigú. Siempre estuve muy orgullosa de mi piel morada, la bruja que me crío me decía también que yo llevaba el fuego en el cabello, por eso siempre iba ensortijado, y su resplandor anaranjado bailaba salvaje con el viento. Yo hacía bailar a las flores, a los árboles y ellos me cantaban, me susurraban secretos, me compartían su alma, entonces yo podía construir un puente de energía entre la naturaleza y los … Continúa leyendo Manuela Herazo Martínez: Tancredi

Rakel Hoyos: El planeta de las brujas

De regreso a la nave, Ikber pensaba en lo que le diría a la capitana sobre el fracaso de su encomienda. No era el temor a ser reprendida lo que le preocupaba, sino la frustración por no haber logrado su cometido. La confundían también diversos sentimientos que le provocaron los terrestres. Sabía que el planeta era poco avanzado, pero nunca imaginó que en tales dimensiones como las que había tenido que presenciar. Cuando la tripulación arribó a la Tierra, se planteó que la misión duraría poco tiempo. Adaptaron sus comunicadores a los distintos idiomas que se hablaban en el planeta … Continúa leyendo Rakel Hoyos: El planeta de las brujas

Miranda Campos: Ojos violetas

Para Clau. Mi abuela tenía su casa llena de dos cosas: de libros y de vacas. Figuras, cuadros, pinturas, tapices, esculturas de diferentes tamaños, colores, y materiales. Visitar su hogar era llegar a un establo de vacas multicolor que olían a biblioteca. Ávida lectora desde joven, disfrutaba con pasión del té y nunca le conocí pareja. Poco sabía de mi abuelo quien la abandonó misteriosamente poco después de que nació mi madre, nunca hizo falta, ciertamente la calidez de mi abuela iluminaba todo, sus historias y saberes fueron mi mayor diversión al crecer y la duda más evidente se apoderó … Continúa leyendo Miranda Campos: Ojos violetas

María del Carmen Macedo: Oscura boca de lobo

Negro, color de la noche, color del miedo. Octubre: mes con la luna más grande, hermosa, y al mismo tiempo espeluznante. Sobre el catre de mi madre mi hermanito estaba envuelto en el rebozo. Yo debía vigilar su sueño: puse bajo la cama las tijeras que nos regaló la comadrona, abiertas, apuntando los filos hacia la puerta. Cada vez que agonizaba octubre y a principios de noviembre me daba la impresión de que el ambiente del cerro se volvía sulfuroso. También lo percibían los borregos que balaban como locos y me sentía nervioso. Mi papá tomó la escopeta y salió … Continúa leyendo María del Carmen Macedo: Oscura boca de lobo

 Laura Elena Cáceres: La ruptura

Su teléfono suena constantemente. Procura ignorarlo, su cabeza está en muchas situaciones a la vez. Recibe mensajes, Franky le avisa que no puede impedirles el paso. No puede renegar, Astrid es el puente de comunicación con los dioses que les guían en las decisiones de Laguna Madre. Está vestida para el momento, cómoda pero ligera: un vestido rojo corte imperio porque sabe que es atrayente. Les hace creer que ellos tienen la ventaja, deja a la vista los tatuajes de su serpiente en el brazo izquierdo. Se suelta el cabello negro que llega a los hombros, se pinta los labios … Continúa leyendo  Laura Elena Cáceres: La ruptura

Kimberly Patricia Juárez : Plegaria a mis hermanas

La magia y el poder nos mantienen en pie de lucha. Muchos piensan que nos tienen congeladas o atrapadas en los libros de cuentos, que nuestra existencia sólo es para asustar a los niños o para atraer algún ser a su lado. Pero quién diría que nosotras seríamos las primeras en levantarse, listas hacia la batalla; así como fuimos las primeras en caer, en ser oprimidas, estigmatizadas, maldecidas y asesinadas por nuestra naturaleza mágica. Ahora, sin importar nuestro andar, nos mantendremos en el camino; ya no permitiremos que ningún ser sobre la tierra vea sólo lo que sus ojos quieren. … Continúa leyendo Kimberly Patricia Juárez : Plegaria a mis hermanas

Ana Gabriela Morales: Coplas para volver a soñar

Esta caperucita sabe que el lobo vive en su propia casa. No es un desconocido el que cada noche abre la puerta de la habitación de la pequeña Zazil. Una mano cruel, mano enorme le tapa el grito y le cubre la carita. Pesadilla recurrente. La abuelita de Zazil tiene plantas que sanan. hierbas y cantos con sus saberes se hilvanan. Vecinos y viajantes la buscan de muy lejos, que si mal de amores, que si son los huesos, claman por la cura, le piden alivio. ¡Ayúdame, bruja, llévate el resfrío! La abuelita de Zazil invita a la pequeña a … Continúa leyendo Ana Gabriela Morales: Coplas para volver a soñar

Liliane Ortega Ocampo: Memorias de una “Bruja”

Aún recuerdo el momento en el que abrí los ojos, todo era oscuridad a mí alrededor. No sabía dónde me encontraba, ni cómo es que había llegado aquí. Poco a poco mis ojos se empezaron a adaptar a la penumbra, al tiempo en que un escalofrío me abrazaba y en mi mente resonaba “¡Bruja, bruja!”. Intenté gritar pero solo salió humo de mi boca, extrañada por aquél hecho, levanté mis manos para llevarlas a la garganta, pero al momento de hacerlo, noté que estaban calcinadas. Antes de que pudiera reaccionar, a mi cabeza volvió a estallar aquél hórrido sonido “¡Bruja, … Continúa leyendo Liliane Ortega Ocampo: Memorias de una “Bruja”

Wendy B. Lara: Brujas

Desde siempre las brujas revoltosas son acusada por alzar la voz de sus deseos carnales. Los mismos deseos reprimidos de la humanidad. Hubiesen podido nacer caballeros, las exaltarían como “don Juan”; sin embargo, damas ardientes fueron la deshonra que sus padres procrearon, merecedoras de la sin piedad de los mojigatos. Hay miradas atravesándoles cual lanza del indio experto. Este es su escenario, son las protagonistas, tienen toda la atención de su pueblo. Escuchan cabizbajas cuando a viva voz gritan: ¡Quemen a las brujas en la hoguera! ¡Quémenlas! ¡Que no quede rastro de ellas! Encienden las brasas los mismos cobardes que … Continúa leyendo Wendy B. Lara: Brujas