Yessika María Rengifo Castillo: Delicias del pacífico, el arroz con coco

A las cocineras de las tierras olvidadas con corazones sin fronteras. Blanco como las nubes Y tan misterioso como las mañanas Entre la alegría y la nostalgia Cocido entre la leche Y las almejas del coco Sazonado con la panela o la Coca Cola Y las mágicas uvas pasas El arroz con coco Endulza el alma. En compañía del viajero incansable de las costas Y la proteína de la vida El pescado frito Crocante como los rayos del sol ¡Acompaña! Ese amor del seductor arroz Y el fascinante coco Sin su agua perdida. Y, el plátano verde no falta Como … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: Delicias del pacífico, el arroz con coco

Dulce María Solis Téllez: Receta desde el exilio

Amasar las tormentas oculares y sazonarlas con la morriña culinaria. Añadir una pizca de añoranza desde el águila al quetzal y pochar en el Anáhuac compartido. Marinar en el hipocampo los cláxones en español, caramelizar el ladrido desolado de los perros callejeros y el crujir del aceite. Batir los lamentos de los pollos recién matados y abrazarlos con plantas medicinales. Untar todos los ingredientes en los techitos de colores del mercado. Continuar emulsionando dos culturas en una sola persona, pero permitir escalfar su esencia. Finalmente, poner en baño maría la corteza cerebral y los sueños. Para la decoración, aromatizar el … Continúa leyendo Dulce María Solis Téllez: Receta desde el exilio

Joan Malinalli: El pasajero

Abrí la compuerta para ver qué había detrás y encontré lo innombrable. Sudorosa, ensangrentada, quise tocar con mi lengua el azul de su espesura magra, pero me contuve. Estaba sobre la mesa, rodeado de un puñado de chilacayotes recién triturados. Todavía conservaba su antena. El hirsutismo de su boca me estremecía. Boca de liendre, de abismo. Boca salada para maridar con la sangre que se desbordaba de mi carne mortecina. Nunca lo había probado. Carmen me contó una vez de las insólitas delicias de su cuerpo: “Agrégale curry y algo de comino. Las especias de la India junto con la … Continúa leyendo Joan Malinalli: El pasajero

Valeria Colín: La no madre

Te veo buscando unos cerillos. Me gustas. Tu apariencia de gato, tus movimientos de onda. ¿Me das fuego? Te pido sin saber que la oración es casi un conjuro. Durante el invierno nos conoceremos mejor; aprenderemos las formas, los pliegues, los olores. Tú hueles a manzanas, yo a pan de elote. Pasaremos largas horas en tu departamento, hablando hasta que las palabras dejen de tener sentido por sí mismas y empiecen a darnos sentido a nosotros, dos seres con dos historias. Se tejerá en nuestra memoria la imagen precisa del otro. Me besarás. Yo, friolenta y sin herramientas para templarme, … Continúa leyendo Valeria Colín: La no madre

Karla Arroyo: El botón

Respiré profundamente, aunque eso podría significar robarme el último aliento de vida dentro del casco ante un percance. Y es que me enfrentaba a la decisión que determinaría la subsistencia de la humanidad, en un simple acto motriz, que cualquiera podría ejecutar: presionar un botón. Aunque, después de todo. ¿Cómo terminé ante semejante responsabilidad? El ser con menos rango en la nave. Cada paso en mi existencia, cada nivel de entrenamiento y acción circunstancial me llevaron justo a este momento, mi propósito fue revelado al final. Los dedos me tiemblan ante la expectación de la cuenta regresiva, llegar a cero … Continúa leyendo Karla Arroyo: El botón

Flor García Rufino: Un nuevo mundo

Tres semanas llevamos en este encierro. Apenas un mes de que la población rompió en histeria por la repentina enfermedad que en unas horas desintegró a millones de personas en todo el mundo. Al principio nadie sabía qué pasaba, un calor asfixiante inundó las costas, avanzando tierra adentro. Muchas personas de todos los continentes, invadidos por el bochorno, comenzaron a sudar profusamente, de tal manera que en pocas horas presentaban una grave deshidratación. Entre más agua y soluciones salinas ingerían, más se aceleraba la sudoración y pronto los cuerpos tenían ya un aspecto lastimoso, la boca fruncida por la sequedad, … Continúa leyendo Flor García Rufino: Un nuevo mundo

Linda Acosta: Mudanza Verdemar

“La luz es la mano izquierda de la oscuridad,y la oscuridad es la mano derecha de la luz;las dos son una, vida y muerte, juntas como amantes.”-Ursula K Le Guin, en La mano izquierda de la oscuridad-. I. De otras formas, que son otras vidas como camaleones venimos avanzando. Nos encontramos aquí, en este tiempo sin horas. Eternidad en las miradas. Cierro los ojos, es el único modo de volver al hogar. Y sin embargo, extraño tu voz, la imagino, sólo es real cuando me tocas. Caminamos. Hace frío, y la flama de tus pupilas me enciende. Hace calor, volamos … Continúa leyendo Linda Acosta: Mudanza Verdemar

Micaela Sánchez: Litio

Las redes sociales colapsaron, los últimos tuits confirmaban un apagón mundial. @NASA hablaba de un campo magnético acercándose a la tierra que afectó a los electrones, el confinamiento por Covid-19 no ha terminado, tampoco el 2020.      Llevamos cinco días sin energía eléctrica, cuando todo se apagó, mi celular tenía el 15% de batería, logré leer la catástrofe y sentir el estremecimiento. —Valimos madre—, pensé. Desde la ventana del depa veo una esquina neurálgica, Tlalpan y Eje 6. No hay metro, la gente camina sobre las avenidas, son muchos. Los pocos autos van despacio y por el carril de baja. … Continúa leyendo Micaela Sánchez: Litio

Anja Aguilera: Situación de parabiosis

I Este hotel es regenteado por las siamesas juntas mantienen el orden, de otra manera sería imposible o no serían siamesas. Un octubre, la tarde abrasadora cayó rota de su letargo por el espasmo acuoso de la madre mientras, entre las tejas del techo un par −dos también− de viboreznos estrenan sus colmillos con el suave cascarón. La pierna de Vi, la izquierda fue la primera atajada por el fórceps la pinza y la fuerza son insuficientes llora madre, llora Vi y la enfermera empapa de lágrimas la sábana prevista para el recibimiento por la impotencia de no sustraer a … Continúa leyendo Anja Aguilera: Situación de parabiosis

Ana Gabriela Morales: Coplas para volver a soñar

Esta caperucita sabe que el lobo vive en su propia casa. No es un desconocido el que cada noche abre la puerta de la habitación de la pequeña Zazil. Una mano cruel, mano enorme le tapa el grito y le cubre la carita. Pesadilla recurrente. La abuelita de Zazil tiene plantas que sanan. hierbas y cantos con sus saberes se hilvanan. Vecinos y viajantes la buscan de muy lejos, que si mal de amores, que si son los huesos, claman por la cura, le piden alivio. ¡Ayúdame, bruja, llévate el resfrío! La abuelita de Zazil invita a la pequeña a … Continúa leyendo Ana Gabriela Morales: Coplas para volver a soñar