Valeria Colín: La no madre

Te veo buscando unos cerillos. Me gustas. Tu apariencia de gato, tus movimientos de onda. ¿Me das fuego? Te pido sin saber que la oración es casi un conjuro. Durante el invierno nos conoceremos mejor; aprenderemos las formas, los pliegues, los olores. Tú hueles a manzanas, yo a pan de elote. Pasaremos largas horas en tu departamento, hablando hasta que las palabras dejen de tener sentido por sí mismas y empiecen a darnos sentido a nosotros, dos seres con dos historias. Se tejerá en nuestra memoria la imagen precisa del otro. Me besarás. Yo, friolenta y sin herramientas para templarme, me agazaparé en tu pecho y sentiré alivio por ese beso, la puerta abierta de mi nuevo hogar. Nos desvestiremos, husmearemos todos los rincones y los huecos que tenemos, humedeceremos la piel con saliva, sudor y aguas primitivas. Nos amaremos como dos seres antiguos que se reconocen al contacto, empezaremos a trazar caminos en la piel ajena, caminos para volver a casa. Terminaremos y nos habremos convertido en seres familiares. Me ofrecerás compartir un cigarrillo que guardas bajo la cama. Tras el humo blanco vendrán las visiones: esa será la primera vez que lo veré, sin los ojos, con un sentido oculto hasta antes de ese día. Nos observará ser felices con cierta distancia, sentiré su compañía como la de un amigo confiable y me pondré a reír sin miedo a tu lado. Luego de esa noche nos quedaremos juntos cientos de noches más. 

Dibujas unos planos sobre tu mesa de trabajo, una luz cenital descompone tu rostro en sombras adustas. Han pasado tantos ratos. Te miro y no recuerdo nada de aquella primera vez que te vi. Como si siempre hubieras estado sentado allí, como si las formas familiares de tus manos, tu mandíbula y nariz, hubieran nacido conmigo. Te miro como miro mi pie. Nos hemos convertido en mutuos. Somos dos olvidados de la alteridad, compuestos en una sola cosa viviente. El amor toma diferentes rostros. A veces se parece al amor entre iguales. A veces se enternece. A veces llora de rabia y tiembla. El amor es un ser mutable, ya no depende de nosotros. Entre nosotros siempre sentiré su presencia, pero nunca sabré explicarte. Callaré todas las noches que se pone a vernos dormir, que respira cerca de mí, porque no le temo.

Empieza a faltarnos la libido. Buscaremos soluciones para sostener nuestra casa imaginaria. Intentaremos tener un hijo, dos, tres, pero fallarán todas las formas. Nos iremos enfriando. Faltará el calor primero y aun así dormiremos trenzados para que no muera lo que hemos gestado. El deseo de estar unidos —mi cuerpo sobre el tuyo, tu cuerpo dentro del mío, nuestros cuerpos anhelándose conexos— empezará a menguar. Bajaremos la mirada. Hablaremos palabras con filo. Lloraremos el perdón y volveremos a intentarlo. Tu amor me dolerá, irritará mis pieles más sensibles, calará mis órganos y brotarán escozores, fiebres, daños. Será tu amor mala sal. Me protegerás de ti y al mismo tiempo yo te protegeré como a un niño, empezaré a cuidarte del mundo, querré educarte para que no me duelas. Me iré convirtiendo, sin darme cuenta, en el amor gordo de una madre. Envenenaré todo con mis intentos por criarte, ya no permitiré que me toques y tú te distraerás ante el contacto con mi cuerpo. Dejarás que te guíe, recostarás tu cabeza en mi pecho y te diré que es mejor así: el amor así no nos duele. Él ya no estará mirándonos tras la puerta del armario, ahora me mirará desde tus ojos.

Esta noche estás enfermo, regresaste a casa con un virus, te sientes demasiado débil para siquiera comer. Yo encontraré en tu lívida faz el camino de regreso al amor. Te acercaré todos los cuidados de los que soy capaz, no permitiré que nada ni nadie más te de alivio. Querrás ir al médico y yo inventaré que la secretaria no contesta. Te pediré que esperes una noche más, hasta que los remedios que te brindo hagan efecto. Confiarás en mí. Me acostaré a tu lado, te acercaré mi cuerpo, te acurrucarás como un cachorro, la fiebre te dará visiones. Estarás confundido y sediento por mi lúpulo marino, me buscarás. Desvestiré mi pecho y te lo pondré en la boca, succionarás un líquido espeso. Ante tu extrañeza susurraré que es tu medicina. Excitado buscarás mi sexo y yo te apartaré con una violencia ajena a mí. Allí no hay nada. Diré. Y volverán a quedarse dormidos.

Te vas. Haz hecho tu maleta, te espera en el auto un viejo amigo. Te suplico que te quedes con lágrimas entre los dedos. Volverás un mes después, luego de que tu partida me dejara herida casi de muerte. No te lo diré, pero luego de que te fuiste, tuve sueños extraños. Me salía del vientre un dolor, un aullido. Estaré en cama con febrícula, con dolor en los huesos, estaré en cama menstruando de manera inusual, tendré derramamientos de sangre caliente a chorros. No iré al médico porque sentiré vergüenza. Pasaré esos días sola, sumergida en mi dolor. Sentiré que algo se me ha muerto adentro. Luego de largas semanas, vendrás a buscarme con una noticia urgente.

Dirás que te fuiste roto y dolorido y que buscaste ayuda porque solo no podías. Fuiste con una mujer que tiene huesos y hatillos de hierbas en el zaguán. Cerró los ojos y puso las manos en los tuyos, para ver adentro de ti. Te dijo que en la espalda traías más peso que el de un alma: desde el útero venías cargando con él. Dijo que quiso nacer a través de ti, porque se quedó muerto en los interiores de tu madre. Que, a través de ti, tu hermano no nacido, buscó una madre. En mi la había encontrado y ahora no te dejaría vivir, porque se la habías arrebatado.

Valeria Colín nació en Guadalajara, Jalisco, México, en el 94. Es comunicóloga y se ha desempeñado en ámbitos como la fotografía, la actuación y la literatura. Actualmente trabaja en la prensa y escribe activamente poesía; una cosa le da para vivir, la otra le permite seguir viviendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s