Kathy Serrano: Funeral de una casa cansada

Cuando yo era niña, mi madre era la casa y la casa era mi madre. Las habitaciones parecían moverse de acuerdo a su estado de ánimo. Si mamá, por milagro, reía, la casa parecía bailar. Si por el contrario, lloraba escondida en algún rincón, las regaderas y los grifos se abrían y el agua se desbordaba sin control. Lo peor sucedía cuando la rabia se instalaba en mi madre; las paredes parecían crujir, las puertas se abrían y cerraban golpeando mis oídos, las ventanas se cerraban y el techo chillaba groseramente. Entonces el polvo acumulado se levantaba en breves y … Continúa leyendo Kathy Serrano: Funeral de una casa cansada

Margot Orozco Delgado: Tus ojos, los míos

Ojitos de luz,vidas han pasado en tipero aún conservasla claridad de tu mirada.Cuando la soledad y la tristezase ensañan y rehúsan abandonar mi letargola calma de tu ojos me rescatanme cobijan,y me prometen días con brillo,vidas con sol,son tus intenciones, tus deseosque aún a pesar tuyo,…no entiendo. Ojitos de luz,me miras, sonriente,tus pupilas refulgentestraviesas tintinean,inocentes escrutan mi alma,se sumergen en lo profundo de una lágrima…y no entiendes. Ojitos de luz,tiernas acaricianmi vida,la apaciguas;en tanto el espejo de tu miradadevuelve sobre miimágenes queridas,radiantes,siendo aún fondo de papel oscurotraslucen dulces palabrasnunca pronunciadas.…y no entendemos. Soy Margot Orozco Delgado de Lima, Perú. Estudié Ciencias sociales (trabajo social y antropología). … Continúa leyendo Margot Orozco Delgado: Tus ojos, los míos

Mirza Patricia Mendoza Cerna: Una parte de ella

Sangraba y el olor del fluido incitaba el apetito de la bestia. Esta la perseguía y la cazaba a lo largo de las calles destruidas. Las enredaderas y lianas fueron ideales para escabullirse, pero no por mucho tiempo. Venía escapando por días. Estaba exhausta, molesta y también hambrienta. El corte que la bestia le infligió días antes no cicatrizaba. Las gotas furtivas indicaban su posición. Su baja estatura era propicia para esconderse entre el follaje que cubría como manto las construcciones arrasadas por los combates, el tiempo y la falta de habitantes en la ciudad. Sacó las vendas que cubrían … Continúa leyendo Mirza Patricia Mendoza Cerna: Una parte de ella

Alejandra García Campos: Creación

Fue en diciembre cuando tomó consciencia. Sus brazos y piernas ya habían comenzado a moverse desde varios meses atrás, incluso su boca había pronunciado palabras y frases completas de un tiempo para acá. Pero ahora las frases tenían sentido. Ahora todo lo que decía tenía sentido, e incluso, parecía que su línea de pensamiento seguía un camino guiado por algo, como una personalidad. Al verlo girar sobre sí mismo una y otra vez como una pirinola que come, no pudo más y corrió al baño donde cerró con el pestillo. —Oh, por Dios. ¿Qué he hecho?—. Se repetía mentalmente con … Continúa leyendo Alejandra García Campos: Creación

Yuri Bautista: La madre sumergida

Cuando quiso despertar a su bebé como cada mañana, Hilda encontró en su lugar a un pequeño y pestilente monstruo viscoso. Verlo no fue tan terrorífico como darse cuenta que su hija no estaba donde la había dejado. Dio un paso hacia atrás levantando las manos para alejarlas del usurpador; con prisa buscó en los rincones de la recámara y después en el resto de la casa. Al no encontrarla, hizo llamadas, gritó auxilios, tocó puertas, mientras el usurpador se desgarraba los pulmones por el hambre. Inspeccionaron su domicilio y alrededores. Familiares y amigos hicieron acto de presencia, pero al … Continúa leyendo Yuri Bautista: La madre sumergida

Olivia Carmona Hernández: Un anhelo

Dentro de ella persistía un vacío, una pieza del rompecabezas que simplemente no lograba encajar. Desde hace años el interés de Luisa era solo uno, por más que sus allegados trataran de consolarla, nada lograba atenuar su dolor. Había escuchado de todo: “pon tu corazón en paz y sucederá”, “no insistas, ya solito llegará”, “prueba el té de tal hierba, a mi amiga le funcionó”, “llama a tal clínica, es cara, pero te ayudarán”. Todas esas frases, huecas y despersonalizadas, que la gente suele usar en el intento por empatizar con una mujer en esas circunstancias, Luisa las había escuchado. … Continúa leyendo Olivia Carmona Hernández: Un anhelo

Karla Arroyo: Parasomnia

I Cierro los ojos, espero al silencio de la noche para que abrace mis pensamientos, pero este no llega. En su lugar se intensifica aquel ruido constante que aun no logro descifrar. Se parece a la vibración de un ventilador, cuyas aspas giran penosamente por algún objeto atorado. —¿Puedo pasar? ¿Qué haces Ángela? Ya deberías estar dormida. Los desvelos no ayudan con los nervios. —¿Oyes el ruido, Sara? Ven, acércate a la pared. —Hija, no lo escucho. Creo que debemos hacerte estudios más específi… —¡Shhh! ¡Escucha…ahí está! Nunca para, por las noches empeora. —No escucho nada raro. ¿Qué gano con … Continúa leyendo Karla Arroyo: Parasomnia

Claudia Saraí Fernández López: María Engracia

La noche tiene un árbol, y en su fronda se ensortija la luz desamparada; el roce de la sombra es quieta espada que vida y muerte con su filo ahonda J.E. Pacheco, “Soneto para Lupita Dueñas”   El embarazo fue difícil. Mi cuerpo cambió de forma. Miraba mis venas hinchadas. Tenía las encías sensibles y sangre en los dientes. Cada día sentía las manos entumecidas y un dolor en la columna. Pasé meses con los senos abultados y con ganas de morir. Miguel quiso llamarla María Engracia, como su madre. El nombre era demasiado largo y preferimos decirle Mariquita. Miguel … Continúa leyendo Claudia Saraí Fernández López: María Engracia

Ana Delia Mejía Quiroga: Primera victoria de la oscuridad

Una noche antes de mi cita con la matrona que me practicaría el aborto, escuché una voz que me susurró entre sueños que lo tuviera, que ya vería cómo una vez nacido, el amor de madre fluiría cual catarata incontenible desde mi interior. Hoy, que alimento a esta niña con lo único que ha logrado hacer fluir de mí, noto que de rato en rato, hace una pausa para mirarme con ojos burlones y triunfante sonrisa. Ana Delia Mejía Quiroga. Soy peruana, maestra, feminista y escritora (en ese orden se dieron las cosas) . He publicado dos libros dirigidos al … Continúa leyendo Ana Delia Mejía Quiroga: Primera victoria de la oscuridad

Angela Eunice Sacalxot: Marea, Madre, Luna

Contracciones que pican la sangre.Sombra de dientes en el grito sin salir. Las manos: recipientes que sostienenel peso de otro reloj que avanza,de otro abecedario, de más números para contar. La boca: caja de músicacon el corazón entre sus notas. Yo: con el agua hasta el cuello.El grito lejano, lejano, lejano. Marea alta, la luna se vio gris reflejada en el agua. Marea baja, dejó la silueta de niño manto grisque me busca desde la playa. Angela Eunice Sacalxot (Quetzaltenango, Guatemala, 1993). Ha publicado el libro de poesía Noche en mi ventana (Editorial POE). Algunos de sus poemas se encuentran en las antologías Efluvio … Continúa leyendo Angela Eunice Sacalxot: Marea, Madre, Luna