Elive Peña: Pequeñas causas
En medio de la noche total, lo único que podía ver eran esos grandes ojos naranja. Gritos y fuego, nada más que gritos y fuego habitaban esos ojos. Un fuego que casi lograba abrazarme, entonces, desperté. Desperté en un suspiro, no sé si de alivio o en acto reflejo al sentir que la vida se me iba; no exageraba, pues mi sueño había sido en esa onírica realidad, bastante terrorífico. Esos ojos seguían presentes en mis noches de mal dormir por varios meses, abrumándome en pesadillas, pero esta vez fueron tan reales que, la visión de ellos no ha parado … Continúa leyendo Elive Peña: Pequeñas causas

