Carmen Macedo Odilón: Capas

Mi hora favorita del día era el ocaso, cuando el cielo, atiborrado de rojos y naranjas, le brindaba un tono dorado a mis piernas. Yen me preguntó si tenía frío, pero yo contemplaba la iridiscencia en las nubes, recostada con los brazos detrás de mi nuca, sobre el pasto que me refrescaba la espalda. Se acurrucó más conmigo y descansó su barbilla en el vello de mi axila, para después dar un beso en lo más profundo del pozo de mi brazo, seguido de un “me encantas”. Nuestros hijos corrían cerca del lago, con sus cabelleras largas contra el viento … Continúa leyendo Carmen Macedo Odilón: Capas

Eugenia Nájera Verástegui: Almas

La científica Kadri bajó del transporte privado, sola, con su maleta negra. Fueron varias horas lo que el viaje duró. El lugar donde llevaría a cabo su experimento estaba algo alejado de la ciudad. Más bien muy alejado, era recóndito. «No permitiré que me controlen». Un gran vaho salió de sus labios escarlata. Caminó con pasos firmes. No había marcha atrás, estaba decidido. Apretó con fuerza su maleta. Nunca la volverían a utilizar. Ahora ella decidiría su destino. Entró en la pequeña cabaña, fue directo a la recámara y cerró con llave. Miró por el gran ventanal. La vista era … Continúa leyendo Eugenia Nájera Verástegui: Almas

Mical Karina García Reyes: Pertenezco a la noche

Ella irrumpe nuevamente en la noche, se filtra sigilosa en mi habitación como una ligera brisa cálida, apenas perceptible, que me indica su presencia. Recuerdo lo mucho que me atemorizaba la oscuridad, al punto de dormir con la luz de mi lámpara encendida por las noches. Sin embargo, pronto entendí que solo lograría verla si nos inundábamos de absoluta ausencia de luz.  Take me now, baby, here as I am… Pull me close, try and understand Me visita de nuevo, quizá  sabe que la espero con impaciencia cada noche. Apago las luces y me dejo llevar por el dulce silencio … Continúa leyendo Mical Karina García Reyes: Pertenezco a la noche

Andy Ruiz: Rojo sangre

Ese humo grisáceo se eleva hasta desvanecerse sin apenas tocar el techo del cuarto, emerge de la ceniza de aquel cigarro a medio camino de consumirse, se enciende en rojo y naranja vivo quemando la hierba contenida en su interior.  La mente de Suna divaga, sin prisa, entre los poros detenidos de Henri y las ondas de ese humo danzante que comienza a tomar la forma de los recuerdos que se anidan en sus pensamientos, entre los hilillos blanquecinos comienza a asomarse la silueta de la sonrisa de ese hombre, esa mueca provocadora que le nacía en la comisura de … Continúa leyendo Andy Ruiz: Rojo sangre

Silvia Santaolalla: Rojo fresa

Nació en viernes por la noche, con la luna llena iluminando sus grandes ojos por primera vez. Su madre le dio un nombre fuerte para alejar los males de su camino. «Qué nadie destruya lo que le costó a mi vientre construir en nueve meses» fue lo primero que le dijo mientras acariciaba su cabeza llena de sangre. Esa primera noche soñó con mares rojos, aunque jamás había visto el mar. Desde los diez años la sangre comenzó a escurrirle entre las piernas. Antes que a cualquier niña de su salón. Sin miedo la esperaba ceremoniosamente cada mes. No le … Continúa leyendo Silvia Santaolalla: Rojo fresa

Yuri Bautista: El artefacto

Todas contamos historias similares: al despertar de una siesta en nuestro sillón de comando, lo vimos, era una esfera plateada del tamaño de una pelota de golf brillando, uniforme y con frenesí, frente a la cabina de nuestra cápsula espacial. Las que nos dedicamos a la recolección de datos somos flechas solitarias, recorremos grandes extensiones almacenando la información recabada a la cual damos orden y soltamos de nuevo. Eventualmente nos encontramos con objetos extraordinarios. Pasé un largo tiempo contemplándolo, fue como observar un ojo blanco y profundo. Hice un escaneo para detectar su composición y descarté que fuera un envío … Continúa leyendo Yuri Bautista: El artefacto

Andrea González: La saga del placer: demo

Teaser La Diosa se estira, la Diosa se contrae. La Diosa nada entre las estrellas, sacudiendo el polvo de sus cabellos. La Diosa inhala, la Diosa exhala. La Diosa canta y ríe por las cosquillas en los pies que su propia voz le ocasiona. La Diosa palpa su rostro con las yemas de sus dedos. La Diosa se abraza y se acaricia los brazos. La Diosa presiona con sus manos su cadera y sus muslos. La Diosa acaricia su vulva, perezosamente. La Diosa comprime los músculos interiores de su vulva, la Diosa relaja los músculos interiores de su vulva. La … Continúa leyendo Andrea González: La saga del placer: demo

Olivia Carmona Hernández: Libres

Era un día de primavera, los árboles recién despertaban de su letargo y los días gradualmente se entibiecían. Me encontraba en el jardín, barriendo la hojarasca, cuando el barredor de hojas tropezó con un cuerpecillo cubierto de plumas que yacía mortecino en el piso; no me importó reconocer a qué especie pertenecía, tampoco reparé en las inusuales dimensiones de su cuerpo, lo único que pensé fue en ponerle a salvo y tratar de reanimarle.  La llevé a casa y preparé un poco de agua con azúcar, el remedio infalible para reanimar parajillos silvestres. La acomodé en el viejo moisés de … Continúa leyendo Olivia Carmona Hernández: Libres

Karla Arroyo: Campos de cempasúchil

Remigia sostenía una jícara ceñida al abdomen con cuidado de no derramar su contenido. Hermenegildo, su hermano, la tomaba del codo para dirigir sus pasos, pues llevaba un trapo ceñido a la cara. Apenas podía respirar, el sudor dibujaba una silueta espectral de sus rasgos: los párpados cerrados para ser guiada de nueva cuenta hacia la Luz, la nariz chata que aleteaba bajo el lienzo de gasa y sus labios apenas perceptibles, sin proferir queja alguna. Hermenegildo quería que Remigia fuera expiada de toda culpa. Él mismo ató la penca de nopal a su cuello, la más grande y espinosa … Continúa leyendo Karla Arroyo: Campos de cempasúchil

Paloma Muy Kuay: El bloguero solitario

Entrada de enero 2022 Una vez más me encuentro mirando asqueado la biofagia de mi cocina. Sé que ustedes, mis seguidores, también tienen una en sus casas. Es la única forma de alimentarse hoy en día. ¿No les parece extraño, mis solitarios, que comamos de algo vivo que no muere, sino que continua vivo, aprendiendo, dentro de nuestras cocinas? Ella sabe que le robamos todos los días un pedazo de su gelatinoso cuerpo, que lo ponemos al sol para producir comida no para que viva. Hoy la escuché hablar. No alcancé a entender lo que decía, se escuchaba acuoso, como … Continúa leyendo Paloma Muy Kuay: El bloguero solitario