Carmen Macedo Odilón: Capas
Mi hora favorita del día era el ocaso, cuando el cielo, atiborrado de rojos y naranjas, le brindaba un tono dorado a mis piernas. Yen me preguntó si tenía frío, pero yo contemplaba la iridiscencia en las nubes, recostada con los brazos detrás de mi nuca, sobre el pasto que me refrescaba la espalda. Se acurrucó más conmigo y descansó su barbilla en el vello de mi axila, para después dar un beso en lo más profundo del pozo de mi brazo, seguido de un “me encantas”. Nuestros hijos corrían cerca del lago, con sus cabelleras largas contra el viento … Continúa leyendo Carmen Macedo Odilón: Capas

