Mical Karina García Reyes: Pertenezco a la noche

Ella irrumpe nuevamente en la noche, se filtra sigilosa en mi habitación como una ligera brisa cálida, apenas perceptible, que me indica su presencia. Recuerdo lo mucho que me atemorizaba la oscuridad, al punto de dormir con la luz de mi lámpara encendida por las noches. Sin embargo, pronto entendí que solo lograría verla si nos inundábamos de absoluta ausencia de luz. 

Take me now, baby, here as I am…

Pull me close, try and understand

Me visita de nuevo, quizá  sabe que la espero con impaciencia cada noche. Apago las luces y me dejo llevar por el dulce silencio de la soledad, la reconfortante paz de las tinieblas y ella, cuya presencia parece saturar por completo mi habitación, como si fuese yo la invitada de su espacio, en su privacidad. Finalmente, mis ojos se cruzan con los de ella, que destellan en un precioso cerúleo resplandeciente. Sabe que la espero ansiosa, desnuda, debajo de mis sábanas.  

Desire is hunger is the fire I breathe

Love is a banquet on which we feed.

Se acerca con pasos ligeros, parece flotar sobre mi alfombra. No me canso de admirar su figura: sus cuerpo es pequeño y delgado, con curvas que rebosan de gracia y belleza. Su cabello, largo azabache, tiene un ligero resplandor azul a la luz de la luna. Sus ojos grandes y profundos me observan con un destello encendido, me hace saber que desea lo mismo que yo. Su nariz es un fino y recto trazo entre sus mejillas redondas, que, en conjunción con con la forma de su mentón, parecen formar un perfecto corazón que enmarca sus tiernos labios carmesí.  De su cuello y orejas cuelgan unas diminutas estrellas que iluminan parcialmente su clavícula y senos, pequeños y sensuales. Su cintura también está rodeada por estrellas, que caen por sus muslos hasta sus pequeños y delicados pies. 

Come on now try and understand

The way I feel when I’m in your hands

La vi por primera vez aquella ocasión que salí de casa en la madrugada. La luna llena iluminaba el valle, mientras la orquesta de grillos amenizaba la escena con una magnífica pieza al ritmo de sus élitros. Aquel fue un día devastador, puesto que mi padre me dijo que aquella sangre en mi ropa interior representaba la transición hacia la etapa adulta. “Ya eres una mujer, pronto podrás casarte con un hombre”. Estaba aterrada. No quería ser mujer, mucho menos casarme con un hombre, uno de esos cuyas miradas invasivas parecen recorrer todo mi cuerpo sin mi permiso. No, no quería ser mujer. 

Take my hand come undercover

They can’t hurt you now

Can’t hurt you now, can’t hurt you now

Aquel día la vi desnuda, merodeando en el árbol más cercano. Ella descubrió que la observaba y se ocultó, pero al escuchar mi llamado se acercó curiosa. Quizá confió en mí, por mi figura igualmente pequeña y frágil, debió suponer que no le haría daño. Deslumbrada por su belleza tomé su mano y, al no encontrar señal de rechazo, acaricié su bello rostro. Ella fue mucho más atrevida que yo puesto que me robó un beso y salió corriendo asustada. A la noche siguiente salí a buscarla, luego la traje a mi habitación sin saber qué era aquel impulso que palpitaba en mi pecho. Simplemente, sabía que la noche me estaba llamando y mi cuerpo respondía. 

Have I doubt when I’m alone

Love is a ring, the telephone

Hoy está aquí, de nuevo. Tomo su mano y caminamos lentamente a mi habitación. Su voz es un ligero susurro, como un soplo de viento, me dice que esta noche permanecerá en mi cama hasta que el sol nos descubra. Llegamos a nuestro lecho, se recuesta y me guía hacia ella, hacia sus deliciosos labios sabor cereza. Su dulce aroma me recuerda al chocolate, apetecible y adictivo, la beso con ansias. Mi lengua explora ansiosa su interior, descubriendo nuevos relieves y texturas, mientras que el juego de sus labios me transporta a una dimensión extraordinaria, donde el tiempo parece fluir al ritmo de sus movimientos. Mis dedos acarician la suave piel morena de sus hombros, mientras sus manos electrifican mi espalda y todo mi cuerpo. El simple roce con su epidermis me lleva al punto de ignición. “Por favor, quédate conmigo toda la noche”.

Love is an angel disguised as lust

Here in our bed until the morning comes

Ella cambia su posición sobre mí y comienza a besar mis turgentes pezones; chupa y muerde ligeramente, mientras yo siento que pierdo la razón. Mis senos representan una ambivalencia entre el odio y el placer; detesto que hayan crecido, detesto que atraigan las miradas y detesto mucho más que ahora parecen ser aquello que me representa como una mujer, como si fueran  lo único que me define. Pero en este momento que ella los acaricia con suavidad, adoro que estén ahí, que a ella le gusten, que me haga sentir una persona plena con sus caricias. 

Come on now try and understand

The way I feel under your command

Me mira de nuevo, sus ojos iluminan mi habitación con su fuego incandescente. El deseo nos consume, siento que mi cuerpo arde, nos perdemos en caricias que no hacen más que incrementar nuestra pasión. Beso cada una de las estrellas que adoran su cuello, su cintura y pies, trato de que se sienta segura, de que sienta que busco la reciprocidad en el acto, la fusión en el placer, la total equidad en nuestro ser. Sus muslos esconden más destellos profundos, que me atraen hipnóticamente hacia la entrepierna. La acaricio con ternura, mientras que sus gemidos me piden que eleve la intensidad, acaricio entonces frenéticamente, me encanta escucharla, saborearla, olerla, mis sentidos están totalmente encendidos, receptivos. No comprendo nada de las miles de sensaciones que siente mi cuerpo, ni tampoco me importa demasiado, solo sé que me encanta acariciarnos, gozarnos, pertenecernos. 

Take my hand as the sun descends

They can’t touch you now

Can’t touch you now, can’t touch you now

Su cuerpo destila pequeñas gotas de sudor, que lucen como el rocío que baña las hojas al alba, en medio de esta penumbra acallada. Ahora, ella busca entre mis piernas y surca en cada rincón de mi interior; sus caricias me subliman y me hacen trascender a terrenos no corpóreos. Mi corazón late con fuerza al ritmo que ella dicta, mientras mi respiración tambaleante trastabilla ante sus caprichosos movimientos. Relámpagos de sensaciones recorren simultáneamente mi cuerpo, una perfecta tormenta de placer desencadenada por sus labios; sus delicados dedos que me exploran, al tiempo que yo también me descubro a mí misma. Este deseo que nunca antes sentí, esta necesidad apremieante de ser acariciada, tocada, de compartir con ella este lecho y ser recíproca en el acto, ¿acaso esto significa ser mujer? 

With love we sleep

With doubt the vicious circle

Turn and burns

Without you I cannot live

Ella, la encarnación de la noche, de su misterio y belleza, me permite conocerme y amarme a través del placer. Comprendo que mi cuerpo es más que mis senos y mucho más que aquellos coágulos de sangre que parecen determinar mi destino. Yo quiero estar con ella, necesito sentirla y sentirme, saber que mi cuerpo es y yo decido. Así que decido entregárselo a ella, junto con mi corazón que late desenfrenado ante la menor evocación de su rostro, de su aroma y la tesitura de su voz. 

Forgive, the yearning burning

I believe it’s time, too real to feel

So touch me now, touch me now, touch me now

De súbito, ya no me encuentro en la tierra, ya no me siento parte de aquí. Toco el cielo, mi cuerpo es ligero, un fluido que se expande y no tiene nada que lo limite. Mi amada me besa con calidez y ternura, contenta de lograr su objetivo. Quiero entregarle a ella lo mismo, pero necesito recobrar el aliento. Me abraza dulcemente y aquí, en sus brazos, siento el refugio de todo aquello que me acosa y me persigue. En los brazos de la noche, me siento fuerte, indestructible y hermosa. Juntas, descubrimos nuestros cuerpos, fuentes de placer inagotable, conectamos y nos amamos. —Por favor, quédate conmigo. 

Because tonight there are two lovers

If we believe in the night we trust

Because tonight belongs to lovers

Because the night belongs to lust

Because tonight belongs to lovers

Because the night belongs to lust

Mical Karina García Reyes. (México, 1990) Bióloga, con estudios de maestría en ciencias biológicas por la UNAM. Participante del Taller de Escritura para amantes de la Ciencia Ficción desde 2020. Mis microficciones y relatos pueden encontrarse en la “Antología Hispanoamericana de microficción en pequeño formato” (Editorial Digital EOS, 2021), en la revista digital “Polisemia” (número XIV, 2021), en la revista Anapoyesis (número 1, 2021 y número 2, 2022).

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