Carolina: Libre

En el calor concentrado del medio día, el olor de las flores resultaba más penetrante; había muchísimas, como si su marido no hubiera sido un rajadiablos, pero era también un hombre poderoso y rico. Medio pueblo esperaba en su casa la salida del cortejo. Enfundada en su traje negro, de luto riguroso, con el moño tirante, se esforzaba por mantener la cordura. Un poco más, se decía. Sobria, recta, acalorada, mareada, pero consciente de las miradas que la escudriñaban, calibrando sus más mínimos gestos, evaluando su compostura, midiendo su dolor, erigiéndose en jueces que no pasan nada por alto, en … Continúa leyendo Carolina: Libre

Cristina Perbian: El recetario

Miraba el jardín mientras lavaba los trastes, era el ritual de cada tarde después de cocinar. Las magnolias tan impecables saludaban a las daturas, las rosas se dejaban acariciar por el viento y yo embelesada por su baile, parecía eterno… Tan pronto el reloj marcaba las siete, la puerta se abría y daba paso a otro ritual, recibirlo y servirle la cena. «Es todo lo que tienes que hacer», me decía a modo de reproche, porque siempre estaba tan cansada que no me quedaban fuerzas para servirme hasta en la cama. Cruzaba la puerta y él sólo quería devorar. Dejaba … Continúa leyendo Cristina Perbian: El recetario

Gualita: Mi xadre se convirtió en un señor conservador

Como cada seis meses, Mariana, Julio y Estela se reúnen en una casa a las afueras de la ciudad. Se conocieron así: el grupo de amigos, los amigos de los amigos de los amigos, de los amigos, rentan la casita con alberquita, baile y baile, trago y trago, intercambian palabras, se conversan y ¡plap!, las mejores amigas. Y desde hace diez años, cada seis meses, Mariana, Julio y Estela se juntan en una casa a las afueras de la ciudad para chismear, contentas, dándose las buenas o malas nuevas, a contarse cómo iban sus vidas, sus familias; llegaban felices a … Continúa leyendo Gualita: Mi xadre se convirtió en un señor conservador

Thais de Coral López Velasco: Atrapadas

Era la cena de Navidad. Estábamos reunidos en el departamento de tío José. Había música amena, el departamento era cálido y olía dulce gracias al ponche de frutas que las tías habían hecho, así como al pozole que comenzaban a servir. Las sobrinas habíamos ayudado picando la fruta, la lechuga, deshebrando el pollo y poniendo la mesa, mientras los hombres de la familia platicaban de política, de fútbol, en fin, de cosas importantes e interesantes según ellos, sin mover más que las sillas para sentarse. Muy pronto, como en toda reunión familiar, los amigos y los amigos de los amigos … Continúa leyendo Thais de Coral López Velasco: Atrapadas

Silvina Ocampo: El sótano

Este sótano que en invierno es excesivamente frío, en verano es un Edén. En la puerta cancel, arriba, algunas personas se asoman a tomar fresco durante los días más cruentos de enero y ensucian el piso. Ninguna ventana deja pasar la luz ni el horrible calor del día. Tengo un espejo grande y un sofá o cama turca que me regaló un cliente millonario y cuatro colchas que fui adquiriendo poco a poco, de otros sinvergüenzas. En baldes, que me presta el portero de la casa vecina, traigo por las mañanas agua para lavarme la cara y las manos. Soy … Continúa leyendo Silvina Ocampo: El sótano

Daniela Lomartti: Manifiesto de transfiguraciones futuras

Soy todos los objetos del mundo, soy movimiento y quietud; mi ser está boca abajo esperando su existencia    Ruidosos amores nos despertaron de la muerte lujurias insatisfechas aclaman nuestros deseos   Rumores palpitantes de esas otras que fuimos  y ya no seremos; nos transfiguramos  a través de la escritura, en imágenes y sonidos que no perecen: ¡hemos alcanzado la eternidad!   Soy toda soledad que me acompaña, llevo conmigo los paisajes que he visto desvanecer, llevo conmigo recuerdos de extasiada belleza  Soy consciente de quienes nos dañaron,  de su falsedad y miseria    Hay lugares inhóspitos a los alrededores, … Continúa leyendo Daniela Lomartti: Manifiesto de transfiguraciones futuras

Mayra Escamilla: Evoluciones

Del lado oscuro de la luna hay un conejo blanco que llegó ahí cuando escapó de las garras de una loca de la moda que quiso convertirlo en guantes para el invierno. En Júpiter están las aves que perdieron los árboles para posarse y que prefirieron volar en perpetuidad. Necesitaban para tal efecto una atmósfera menos densa que la nuestra, donde volar no fuera motivo de cansancio. Encélado, una de las lunas de Saturno, alberga a los pingüinos que perdieron el Polo Sur a causa del derretimiento de los casquetes. Allá se adaptaron bien y están en espera de que … Continúa leyendo Mayra Escamilla: Evoluciones

Laura V. Medel: La reunión

Se me fue la vida imaginando mundos posibles, en los cuales se me otorgaba la dicha de poder volverte a ver. Y hoy, sin más, has regresado. Te veo parado frente a mí; siempre pensé que jamás volveríamos a coincidir. Pero lo imposible, pasó. Alguno de los mundos que tanto imaginé se ha vuelto realidad aunque no puedo explicar cómo es que ha ocurrido. Ahora mismo me abrazas y te abrazo fuertemente. Mi piel mallugada contrasta con tu apariencia de eternos siete años. “Ya vámonos, mami”, insistes mientras jalas mi mano. Intentas llevarme fuera de casa. Simplemente me dejaré llevar. … Continúa leyendo Laura V. Medel: La reunión

Brenda Cristina Moreno Rosas: Mundos inimaginables

Cuando me desperté esa mañana, lo que vi en el espejo fue un rostro completamente nuevo. Fresco, limpio, carente de miedo. Lo único que veía era el deseo. La vigorosa mirada que uno tiene en la juventud, emocionada por descubrir el mundo que aguarda en el exterior. Hace años que no salía de aquel departamento antiguo, herencia de mis padres. Cuando Diana se marchó a estudiar a la capital, lo único que quedó fue acoplar nuestras vidas a la soledad. A las comidas bien cronometradas, a las salidas dominicales a la iglesia y al progresivo silencio que cómo la humedad … Continúa leyendo Brenda Cristina Moreno Rosas: Mundos inimaginables

Kristal M Rivera González: Extranjera

A la deriva de tempestades inacabadas, de lágrimas inconclusas y dolores de auxilios. Camino en la lejanía de algo que desconozco, de una cosa innombrable, inexistente, un estado de anhedonia perenne. Hambrienta de justicia voy jugando al zigzag con la incertidumbre. ¿Extranjera de mí? No, tal vez, sí Extranjera de un mundo enamorado del amor moderno que se escuece, chorrea entre cada tocamiento y su denso amargor hace insuficiente a la razón. ¿Extranjera? ¡No! Exiliada a la soledad involuntaria Luchando a ciegas con los fariseos en el templo de la lealtad. ¿A dónde van los exiliados, los subalternos, los condenados? … Continúa leyendo Kristal M Rivera González: Extranjera