Anali Lagunas: Graniceras
Subimos a las faldas de la volcana, enfiladas y en silencio. La alegría no cabía en las mochilas que nos servían para cargar los platos, los vasos, las cucharas que usábamos para servir el mole. Subimos con el corazón latiéndonos en los oídos, con la respiración sonando en el pecho igual que el sonido del caracol conchero. La muerte nos seguía los pasos y era necesario posar los pies en el santuario antes que ella. Las manos de mi madre y mi abuela me acunaron con la misma ternura con la que cuidaron de mi cuerpo recién nacido que ahora, … Continúa leyendo Anali Lagunas: Graniceras

