Diana Nieves: La Bugambilia

¿Alguna vez oíste hablar sobre La Bugambilia? ¿No? Bueno, no me extraña. Solo los que hemos sobrevivido a sus crueles engaños y sus grotescos habitantes lo sabemos. Bien, solo porque eres tú te contaré y quién sabe, quizá algún día puede servirte mi experiencia. Primero que nada, es importante saber que no hay manera de llegar a ella, ella te busca a ti. Para atraer a sus víctimas, aparece de noche, en medio de una calle oscura, unas danzantes luces fluorescentes te guían al final de un estrecho callejón. El peatón queda hipnotizado para después ser atraído por un aire … Continúa leyendo Diana Nieves: La Bugambilia

Laura Sáez y Celia Alvarado: Incorpóreo

Frente a Andrea se encuentran dos calles apenas iluminadas. Las lámparas fallan. Hacen ese ruidito muy parecido al volar de los insectos que indica que están a punto de fundirse. Después de ellas no se ve nada, solo oscuridad. Respira. Compara la dirección de la invitación con su GPS, según ambos, está en el lugar correcto, pero no se siente así.  Sujeta el volante, mira a un lado y luego al otro, las manos le sudan. No hay a quién preguntarle. Ni una cenaduría o una tienda abierta y eso que solo son las siete de la tarde. Revisa el … Continúa leyendo Laura Sáez y Celia Alvarado: Incorpóreo

Fabiola Morales Gasca: Limpia parabrisas

Te seguirá la ciudad. Las calles donde deambules serán las mismas. En estos mismos barrios te harás viejo. Y mudarás a gris en estas mismas casas. Siempre vendrás a esta ciudad. A otros lugares —ni lo esperes—  La ciudad, Constantino Cavafis   Voy sobre avenida diagonal a menos de cuarenta kilómetros. El semáforo me da rojo. El auto estéreo descompuesto desde hace una semana hace más pesado el tráfico de la letal ciudad y las vueltas sobre mi  dragón de cuatro ruedas me sofocan.  Detengo mi hartazgo en eterna esquina,  el  sol cae como fina espada bloqueando las ideas. Un … Continúa leyendo Fabiola Morales Gasca: Limpia parabrisas

Liliana Núñez: La mujer dentro del cuadro

Laura, escuchas las goteras de tu cuarto: clap, clap, clap. Te preguntas: ¿qué pasaría si la lluvia conversara contigo, si tan solo pudiera contarte cómo es el mundo? Sales, sí. Pero nunca más de una hora. A veces, ni eso. ¿Cuánto tiempo has estado encerrada? ¿Logras recordarlo? Cosiste tus labios con los paisajes que nunca has visto. Tan fácil sería comprar un boleto de avión e irte muy lejos del lugar que habitas. No lo haces. Te dan miedo las máquinas; imaginas que son un dragón que devora el ruido. Tal vez así sea.  Desde siempre se te dijo que … Continúa leyendo Liliana Núñez: La mujer dentro del cuadro

Verónica Olvera Rivas: Despedida

Cincuenta pesos de manzanilla, una salvia y un ramo de flor de yauhtli fue el último pedido de mi clienta preferida, cada lunes por la mañana paseaba por el mercado con su bolsa de papel, vestido negro y  botas de  listones, mientras yo seguía atendiendo mi puesto. Ella permanecía olfateando y quitando las hojitas marchitas de los rollos de albahaca o flores desprendidas y las acomodaba en una breve montaña en una esquina de la mesa, supongo para que mis otros clientes las encontraran frescas; en mi experiencia, sé distinguir para qué quieren cada cosa, si prepararán tés, limpias, sahumerios o las acomodarán en algún espacio de … Continúa leyendo Verónica Olvera Rivas: Despedida

Yessika María Rengifo Castillo: ¡Relevando!

La palata de colores que poseen  sueños del día a día con himnos de estrellas  que se han ido en una lucha con sentido. Entre melaninas que seducen al sol con mezclas que dan vida en el amor en noches de son. Trayendo los rosales de la existencia que son asimétricos como el retrato del cuerpo robando el aliento a las estaciones del tiempo entre los pensamientos y los sentimientos. ¡Relevando! Un mundo alterno con los nadies que juegan en la cronología  que adorna la historia de semillas nuevas  en el florero de la madre del padre  de la niña … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: ¡Relevando!

Eva Van Kreimmer: Corazón a la carta

Se dice que antiguamente, entre los pasillos perdidos del olvido, se escondía un pequeño restaurante ante los ojos de todos pero invisible a la vista de la mayoría. Solo algunos privilegiados podían encontrarlo y aún más escasos eran aquellos que podían probar algún plato de los allí preparados. Una tarde cualquiera, como ayer u hoy, un joven perdido caminaba por los adoquines irregulares de un viejo barrio céntrico y, sin intención de encontrarlo, tropezó con aquel lugar. Su aspecto, aunque común y corriente, llamó su atención de inmediato y aun sin hambre entró presa de un deseo de acercarse a … Continúa leyendo Eva Van Kreimmer: Corazón a la carta

Brenda Lira: La musa griega

La musa griega ha envejecido convertida en esfinge, hinchada bajo el sol sus redondas mejillas revientan y su nariz respingada se quema. Sobre su rostro escurre un chorro de pintura negra ya seca, la cual endurece sus facciones. Ella nunca ha sido frágil, está hecha de piedra, mas, el baño de los siglos le han dado un carácter además, impetuoso. Tras ser dominados los oráculos, los romanos la dotaron de ese cuerpo de león y cola de dragón, mezcla entre el tipo oriental y griego de su especie, con el fin de mostrarla como un voluble y temible monstruo. Ella, … Continúa leyendo Brenda Lira: La musa griega

Elive Peña: Pequeñas causas

En medio de la noche total, lo único que podía ver eran esos grandes ojos naranja. Gritos y fuego, nada más que gritos y fuego habitaban esos ojos. Un fuego que casi lograba abrazarme, entonces, desperté. Desperté en un suspiro, no sé si de alivio o en acto reflejo al sentir que la vida se me iba; no exageraba, pues mi sueño había sido en esa onírica realidad, bastante terrorífico.  Esos ojos seguían presentes en mis noches de mal dormir por varios meses, abrumándome en pesadillas, pero esta vez fueron tan reales que, la visión de ellos no ha parado … Continúa leyendo Elive Peña: Pequeñas causas

Karla Arroyo: Lágrimas del mar

I Despierto y ahí está, me observa. Sus labios se mueven, trato de entender qué dice, pero no escucho. Desaparece en un parpadeo una vez más. Es la mujer al pie de mi cama, se materializa justo después del recurrente sueño de las medusas. En él, nado hacia la superficie de un mar turquesa, ante mí se desplazan largos y finísimos tentáculos, es un fantasma que danza ondulante e hipnotiza, mientras docenas de cuerpos transparentes iguales al suyo, me rodean, bloquean mi paso y comienzan a abrazarse a mí. Se incrustan a mi cara, me impiden respirar.  Su rostro parece … Continúa leyendo Karla Arroyo: Lágrimas del mar