Gema Mateo: ¿Quién me mirará?

Son las tres de la tarde, arriba, las escasas nubes se contonean de un lado a otro, abajo, mis pies cansados e hinchados se sumergen en el asfalto caliente. No he vendido nada, así que regreso al cuarto, a lo lejos diviso el edificio. Un esqueleto más que un cuerpo, tatuado de grietas, en cada centímetro el moho se cuela entre ellas. Al entrar a este cuarto la oscuridad recorre todo el perímetro y percibo el aroma a humedad en las paredes que habito. Me parece que aquí adentro es más sofocante que caminar allá entre toda la gente que … Continúa leyendo Gema Mateo: ¿Quién me mirará?

Itzel Rocillo: Vendrán las lluvias suaves

Estabas demasiado cansada para poder seguir maquilando chamarras de lentejuelas, sin querer se iban cerrando tus ojos para poder descansar, aunque sea unos segundos. Es algo normal en el cuerpo humano, necesita descanso, dormir algunas horas para liberar las hormonas necesarias y no enloquecer o morir. No puede ser de otra manera, llevas tres días cosiendo sin parar esas lentejuelas coloridas, solo haz parado un par de minutos para mascar el supuesto alimento que te dejaron los supervisores del área y otro par de segundos para tragar unos buches de agua contaminada, alimento y bebida insuficiente para una jornada laboral … Continúa leyendo Itzel Rocillo: Vendrán las lluvias suaves

Karla Arroyo: El botón

Respiré profundamente, aunque eso podría significar robarme el último aliento de vida dentro del casco ante un percance. Y es que me enfrentaba a la decisión que determinaría la subsistencia de la humanidad, en un simple acto motriz, que cualquiera podría ejecutar: presionar un botón. Aunque, después de todo. ¿Cómo terminé ante semejante responsabilidad? El ser con menos rango en la nave. Cada paso en mi existencia, cada nivel de entrenamiento y acción circunstancial me llevaron justo a este momento, mi propósito fue revelado al final. Los dedos me tiemblan ante la expectación de la cuenta regresiva, llegar a cero … Continúa leyendo Karla Arroyo: El botón

Un cuarto propio: Jimena De los Santos

Había terminado de barrer el piso de abajo, lo que pareció una eternidad; días u horas, daba igual, porque el cansancio le pesaba sobre los hombros, ya que el trabajo para mantener la casa limpia nunca terminaba. Al fin, solo faltaba la cocina, el gran santuario de historias que entre hervores y especias se iban relatando. Antes de entrar, recordó muy bien la enseñanza de su padre, don Emigdio: “las viejas deben entrar a la cocina con los pies descalzos y muy calladitas, no quiero ruido de cacareos en la cocina, solo la música de los guisos y las ollas”. … Continúa leyendo Un cuarto propio: Jimena De los Santos

Sara Pizarro: El trabajo de todos los días

Corría a toda velocidad. Que emocionante es verla ir contra el viento con tanto apuro, dejando una estela de rojo y azul en las calles, con su sirena tan potente interrumpiendo la calma. ¿Llegaría a tiempo? Un espectacular accidente de tránsito ocurrió seis cuadras más allá. Sí, sé lo que pasó pues yo lo provoqué. ¡Fue divertido! Un niño iba de la mano de su madre, con una pelota azul debajo de su otro brazo. En un descuido del pequeño, le di un leve empujón a la pelota y cayó el piso. Recordar el momento mágico en cámara lenta es … Continúa leyendo Sara Pizarro: El trabajo de todos los días

Ana Gabriela Morales: Zona del Silencio

La fantasía se va confundiendo con la realidad a cada paso. Cuando la hicieron entrar casi a rastras a ese cuarto frío y le pidieron identificar su cuerpo, Cora se acercó demasiado, con los ojos llorosos muy abiertos. Parecía él, pero necesitaba buscarle las pestañas de aguacero tupido, necesitaba acercar su nariz a esa zona del cuello, casi detrás del oído. Dame un sorbito de felicidad, déjame acercarme para percibir nuestro aroma en tu piel. ¿Dónde terminas, canija, en qué parte de mi ser? Juega conmigo a oler los recuerdos de nuestra historia. ¿Quieres un cafecito con canela? No. No … Continúa leyendo Ana Gabriela Morales: Zona del Silencio

Rakel Hoyos: El planeta de las brujas

De regreso a la nave, Ikber pensaba en lo que le diría a la capitana sobre el fracaso de su encomienda. No era el temor a ser reprendida lo que le preocupaba, sino la frustración por no haber logrado su cometido. La confundían también diversos sentimientos que le provocaron los terrestres. Sabía que el planeta era poco avanzado, pero nunca imaginó que en tales dimensiones como las que había tenido que presenciar. Cuando la tripulación arribó a la Tierra, se planteó que la misión duraría poco tiempo. Adaptaron sus comunicadores a los distintos idiomas que se hablaban en el planeta … Continúa leyendo Rakel Hoyos: El planeta de las brujas

 Laura Elena Cáceres: La ruptura

Su teléfono suena constantemente. Procura ignorarlo, su cabeza está en muchas situaciones a la vez. Recibe mensajes, Franky le avisa que no puede impedirles el paso. No puede renegar, Astrid es el puente de comunicación con los dioses que les guían en las decisiones de Laguna Madre. Está vestida para el momento, cómoda pero ligera: un vestido rojo corte imperio porque sabe que es atrayente. Les hace creer que ellos tienen la ventaja, deja a la vista los tatuajes de su serpiente en el brazo izquierdo. Se suelta el cabello negro que llega a los hombros, se pinta los labios … Continúa leyendo  Laura Elena Cáceres: La ruptura

Kimberly Patricia Juárez : Plegaria a mis hermanas

La magia y el poder nos mantienen en pie de lucha. Muchos piensan que nos tienen congeladas o atrapadas en los libros de cuentos, que nuestra existencia sólo es para asustar a los niños o para atraer algún ser a su lado. Pero quién diría que nosotras seríamos las primeras en levantarse, listas hacia la batalla; así como fuimos las primeras en caer, en ser oprimidas, estigmatizadas, maldecidas y asesinadas por nuestra naturaleza mágica. Ahora, sin importar nuestro andar, nos mantendremos en el camino; ya no permitiremos que ningún ser sobre la tierra vea sólo lo que sus ojos quieren. … Continúa leyendo Kimberly Patricia Juárez : Plegaria a mis hermanas