Valeria Colín: La no madre

Te veo buscando unos cerillos. Me gustas. Tu apariencia de gato, tus movimientos de onda. ¿Me das fuego? Te pido sin saber que la oración es casi un conjuro. Durante el invierno nos conoceremos mejor; aprenderemos las formas, los pliegues, los olores. Tú hueles a manzanas, yo a pan de elote. Pasaremos largas horas en tu departamento, hablando hasta que las palabras dejen de tener sentido por sí mismas y empiecen a darnos sentido a nosotros, dos seres con dos historias. Se tejerá en nuestra memoria la imagen precisa del otro. Me besarás. Yo, friolenta y sin herramientas para templarme, … Continúa leyendo Valeria Colín: La no madre

Majo Soto: Memoria

A mi Poppy. La magia tiene memoria, como el cuerpo. Escucho sus pisadas, nos busca, se acerca. Dafne esta escondida detrás de un bote de basura y un carrito de compras repleto de cartón y plástico; Poppy esta en frente del bote, sentado, su pelaje y sus ojos negros se pierden en la noche, sus orejas y bigotes atentos y me mira, me cuida. Tengo un palo de escoba que saqué del carrito, me aferro a él con mi mano derecha, en mi mano izquierda tengo una llama, apenas se vislumbra, apenas y siento su calor. Las pisadas se detienen. … Continúa leyendo Majo Soto: Memoria

Ángeles Sanlópez: Ordalía

Al bajar del autobús Luisa no pudo evitar llorar, pensaba que no regresaría al pueblo, pero ya estaba ahí. No podía evitar la idea de que en realidad su tía Angela, hermana de su madre, y su familia, no la querían ahí; entendía que ninguna familia recibiría con gusto a una adolescente con una madre muerta y un padre asesino. Al acercarse a ellos, su tío tomó la caja de huevo en la que llevaba su ropa y Nicol tomó su mano. Se fueron caminando a la casa. Luisa vio: el palacio municipal, las canchas, el cementerio, la primaria, la … Continúa leyendo Ángeles Sanlópez: Ordalía

Ana Laura Corga: Que alguien me ayude

¡Carajo! Ya no quiero seguir así, tantos días de vigilia me están avejentando el rostro. Cada que me observo detenidamente al espejo aprecio una arruga más, las ojeras marcadas, los ojos siempre rojos que trato de ocultar con gotas. Todas las noches como acto ritual y disciplinado, me aplico una crema para las ojeras, aunque para ser sincera, ya no sé si está valiendo la pena comprar. Hago todo lo que está en mis manos para que no se note que no estoy durmiendo bien. La exigencia es permanente, verte bien, lucir bien, no expresar enfermedad en el rostro, ocultar … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Que alguien me ayude

Un cuarto propio: Jimena De los Santos

Había terminado de barrer el piso de abajo, lo que pareció una eternidad; días u horas, daba igual, porque el cansancio le pesaba sobre los hombros, ya que el trabajo para mantener la casa limpia nunca terminaba. Al fin, solo faltaba la cocina, el gran santuario de historias que entre hervores y especias se iban relatando. Antes de entrar, recordó muy bien la enseñanza de su padre, don Emigdio: “las viejas deben entrar a la cocina con los pies descalzos y muy calladitas, no quiero ruido de cacareos en la cocina, solo la música de los guisos y las ollas”. … Continúa leyendo Un cuarto propio: Jimena De los Santos

Dora Parra: Los tiempos de la vida

—Figúrate que uno de ellos dijo una vez “el tiempo es vida”, muy enojado por cierto, pues reclamaba que al quitarle su tiempo, era como estarlo matando lentamente. ¡Vaya drama! —Dijo una de las entidades, con tono de desprecio y después soltó una carcajada espontánea. —No, espera… si te vas a reír con ganas, ríete de esto: “el tiempo es dinero”. —Ambas entidades inconmensurables lloraban de la risa y se sujetaban sus cósmicos estómagos. —Pues, ¿qué te puedo decir? Me han llamado de tantas maneras, que ya estoy olvidando yo mismo mi propio nombre. Los griegos me llamaron “Cronos”. Se … Continúa leyendo Dora Parra: Los tiempos de la vida

Sara Pizarro: El trabajo de todos los días

Corría a toda velocidad. Que emocionante es verla ir contra el viento con tanto apuro, dejando una estela de rojo y azul en las calles, con su sirena tan potente interrumpiendo la calma. ¿Llegaría a tiempo? Un espectacular accidente de tránsito ocurrió seis cuadras más allá. Sí, sé lo que pasó pues yo lo provoqué. ¡Fue divertido! Un niño iba de la mano de su madre, con una pelota azul debajo de su otro brazo. En un descuido del pequeño, le di un leve empujón a la pelota y cayó el piso. Recordar el momento mágico en cámara lenta es … Continúa leyendo Sara Pizarro: El trabajo de todos los días

Francia Coronel: Encarnación

Al abrir mis ojos me sentí cansada. Otro día. Mi cuerpo duele y mis ojos arden. Los días y las horas parecen lo mismo, y yo no sé qué más hacer. No siento tristeza, ni soledad. Mas bien aburrimiento y nostalgia, mucha nostalgia de lo que fui, de lo que no soy y de lo que nunca seré. Yo ya nací triste, por eso no lloro, porque el sentimiento eterno me lleva y me trae y yo nunca supe cómo quitármelo. Y en vez de eso la abracé. Mi tristeza, tan cálida. Pero lo que yo siento ya no es … Continúa leyendo Francia Coronel: Encarnación

Elsa Maile Landa: Brujería

Nunca fui una persona que se asusta con facilidad, desde que era una niña podía caminar por la obscuridad sin problema y me paseaba por los panteones de la ciudad con una gran calma; tampoco me considero supersticiosa, a pesar de que crecí en una zona famosa entre los creyentes por estar llena de brujas, curanderas, nahuales y otras criaturas mágicas. Sin embargo, las últimas semanas una serie de eventos que, al haber sucedido en un momento específico y conectados por circunstancias fuera de lo común han terminado por convencerme de que algo muy malo está por suceder. Hace aproximadamente … Continúa leyendo Elsa Maile Landa: Brujería