Abducción

Por Belen Carvente Con llanto en mi cara me pregunto cuándo se irá el vello del pecho ¿El dinero traerá paz?                                     ya no pienso en lo feliz del privilegio. Las voces guardarán silencio. Tendré energía para bailar. Cuándo ocho horas de sueño. Cuándo dejará de oler a mierda. Y mientras escribo, del librero cae Sagan Callan las voces La mierda se apaga. Mientras escribo, vibran las ventanas se vuelven líquidas y lo drenan todo. Pensé que la abducción llegaría a las 3 de la mañana, en completa oscuridad. Pensé que iba a dar miedo. Pero si en otro mundo … Continúa leyendo Abducción

Bertha Serrano: Almuerzo

Mi hermano estaba parado frente a la puerta del estudio. Sólo podía ver su mano sobre la manija y cómo ésta se movía mientras él intentaba girarla; cubría la mitad de su cara con su playera. Yo estaba parada a unos cuantos metros de él, con la quijada apretada y la respiración acelerada. —Ya…ya… te ibas… ¿no? —dije, jalando aire como si hubiera corrido un maratón. Dio media vuelta; tenía el ceño fruncido y la boca medio abierta. —¿Qué guardas ahí? —preguntó. —Nada —respondí.  —¿Nada? —Alzó las cejas—. Entonces huele tan mal ¿por…? —Nada…no… no hay nada —repetí.  —Dios… Después … Continúa leyendo Bertha Serrano: Almuerzo

Ivanka Romero: Papá

Aquella figura llegó a mi vida, fantasma de una sola voz que en intentos imaginaba, intentaba construir un cuerpo que encajara: solo sombras, una silueta, casi un fantasma, ser desconocido que emergía en sonido, persona espectral de expresión lejana, solo tañido. Fue un intento constante mirarle, conocer lo que las sombras tanto tiempo habían escondido, quizá lo irreal se había transformado y de un lugar donde nadie vive, entre la espesa selva y el barro, en el misterio distante, bajo la lluvia de oscuridad nocturna se había materializado. Él existía, venía de un lugar remoto, donde la nieve cubría los … Continúa leyendo Ivanka Romero: Papá

Daniela Caballero: P4P4

—¡Lleve al padre sustituto! ¡Llévele, llévele! ¡Se lo dejamos a buen precio! ¡Venga a ver! ¡Ya va desbloqueado y calado!  Gritaba un hombre fornido y algo rechoncho con una voz tan potente como chillona a la vez. Me detuve a verlo unos segundos con extrema curiosidad, mientras el bullicio de la gente me desesperaba cada vez más.  —¡Mon!, ¡Mon!, no te quedes atrás. Ya sabes que Tepiyork no es un lugar seguro, pero es el único lugar donde encuentro mis cremas a buen precio.  —Oye, Dana… —Eu. —¿Qué es esa cosa de padres sustitutos que vendía el señor? —¡¿No sabes … Continúa leyendo Daniela Caballero: P4P4