Diana Hernández: La primera cera

En la víspera del Día de Muertos, acompañaba a mamá y a mi abue al mercado. Al principio íbamos en el coche del tío Juanito. Él era taxista, le gustaba la tomadera y la cantada, era el más alegre de las fiestas y a mí siempre me consentía. Un día se mató en su carro, dijeron que fue por ir manejando borracho, pero luego él me dijo que no era cierto. Entonces tuvimos que ir en taxi porque a mi abue no le gustaba subirse a los camiones, era muy chaparrita y no alcanzaba los escalones. Al llegar al mercado, … Continúa leyendo Diana Hernández: La primera cera

Magda Calderón Rodríguez: Llena de vida, Viviana

I Si te tragas las pepitas de las frutas, te va a crecer un árbol en el estómago, le decían los adultos a Viviana cuando era pequeña. Ella abría mucho los ojos, no por miedo como sus primas, sino por la insaciable curiosidad e imaginación que siempre la caracterizaron. Las mentiras de los adultos se convertían para ella en inspiración durante las noches. Y cuando describía sus sueños, asustaba a todos. Tenía un sueño recurrente: imaginaba unas raíces que se hundían dentro de su estómago hasta salir por sus pies; y enormes ramas que se asomaban al exterior por sus … Continúa leyendo Magda Calderón Rodríguez: Llena de vida, Viviana

Karla Barajas: Gustos culposos

Reconozco que la mercadotecnia me lleva a comprar productos como una lata de sirenas con cuerpos fitness, en volumen, y atractivos. No me importa el sello de exceso de grasas, ni que contenga un 20 por ciento de soya mezclada con el ser marino o que las sirenas se extingan por mi consumo. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; 1982. Publicó Neurosis de los bichos (La Tinta del Silencio, 2017), Esta es mi naturaleza (Editorial Surdavoz, 2018), Cuentos desde la Ceiba (La Tinta del Silencio, 2019), Donde habitan las muñecas (Quarks Ediciones Digitales, 2021), Cenizas de los amordazados por el alba (EOS Villa … Continúa leyendo Karla Barajas: Gustos culposos

Yurisdeilis Velazquez: La cena fantasma

Era una noche oscura y tormentosa cuando Clara decidió preparar una cena especial para su familia. Había encontrado una receta en un antiguo libro de cocina que pertenecía a su abuela y que prometía ser un delicioso estofado de carne con especias misteriosas. Sin pensarlo dos veces, se dirigió al mercado para comprar los ingredientes. Al llegar a la tienda, notó que estaba casi vacía y se sentía un aire denso, pero no le dio importancia y compró todo lo necesario para preparar el platillo. Entre los ingredientes había un pequeño frasco con una etiqueta desgastada que decía “Especias de … Continúa leyendo Yurisdeilis Velazquez: La cena fantasma

Cecilia Mogollón Villar: La señora de las manzanas

Con un cuchillo sin filo y ampollas en los dedos de ambas manos, Beti extrajo las semillas de la última de cinco mil manzanas. Tanta repetición de movimientos irritó su piel y gastó el filo del cuchillo. Pero la tarea estaba conseguida: reunió poco más de la dosis necesaria para que el cianuro contenido en las semillas de tan generosas frutas tuviera efecto letal. Meses hacía desde que la idea llegó a la mente de Beti, sin abandonarla; el mismo tiempo desde que sus vecinos empezaron a disfrutar deliciosas mermeladas y compotas de manzana, pasteles de manzana, almíbar de manzana, … Continúa leyendo Cecilia Mogollón Villar: La señora de las manzanas

Yessika María Rengifo Castillo: Delicias del pacífico, el arroz con coco

A las cocineras de las tierras olvidadas con corazones sin fronteras. Blanco como las nubes Y tan misterioso como las mañanas Entre la alegría y la nostalgia Cocido entre la leche Y las almejas del coco Sazonado con la panela o la Coca Cola Y las mágicas uvas pasas El arroz con coco Endulza el alma. En compañía del viajero incansable de las costas Y la proteína de la vida El pescado frito Crocante como los rayos del sol ¡Acompaña! Ese amor del seductor arroz Y el fascinante coco Sin su agua perdida. Y, el plátano verde no falta Como … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: Delicias del pacífico, el arroz con coco

Dulce María Solis Téllez: Receta desde el exilio

Amasar las tormentas oculares y sazonarlas con la morriña culinaria. Añadir una pizca de añoranza desde el águila al quetzal y pochar en el Anáhuac compartido. Marinar en el hipocampo los cláxones en español, caramelizar el ladrido desolado de los perros callejeros y el crujir del aceite. Batir los lamentos de los pollos recién matados y abrazarlos con plantas medicinales. Untar todos los ingredientes en los techitos de colores del mercado. Continuar emulsionando dos culturas en una sola persona, pero permitir escalfar su esencia. Finalmente, poner en baño maría la corteza cerebral y los sueños. Para la decoración, aromatizar el … Continúa leyendo Dulce María Solis Téllez: Receta desde el exilio

Joan Malinalli: El pasajero

Abrí la compuerta para ver qué había detrás y encontré lo innombrable. Sudorosa, ensangrentada, quise tocar con mi lengua el azul de su espesura magra, pero me contuve. Estaba sobre la mesa, rodeado de un puñado de chilacayotes recién triturados. Todavía conservaba su antena. El hirsutismo de su boca me estremecía. Boca de liendre, de abismo. Boca salada para maridar con la sangre que se desbordaba de mi carne mortecina. Nunca lo había probado. Carmen me contó una vez de las insólitas delicias de su cuerpo: “Agrégale curry y algo de comino. Las especias de la India junto con la … Continúa leyendo Joan Malinalli: El pasajero

Griselda Córdova: Sea su propio dios

Al signar el consentimiento informado, el arrepentimiento dejó de ser opción. Ahora, en nombre de la ciencia, mi único y último oficio consistía en caer. Eso, y llevar un registro de mis últimas palabras antes de que suceda.   Experimentar el Horizonte sólo había sido posible, hasta el momento, gracias a la precisión casi perfecta de los simuladores, pero sobre todo a partir de la formulación de una metafísica cuántica. Todo en el terreno de la abstracción más verosímil, pero abstracción, a fin de cuentas. Los registros comunales, que comprendían desde sus inicios hasta hace poco más de dos décadas, demostraban … Continúa leyendo Griselda Córdova: Sea su propio dios

Valeria Colín: La no madre

Te veo buscando unos cerillos. Me gustas. Tu apariencia de gato, tus movimientos de onda. ¿Me das fuego? Te pido sin saber que la oración es casi un conjuro. Durante el invierno nos conoceremos mejor; aprenderemos las formas, los pliegues, los olores. Tú hueles a manzanas, yo a pan de elote. Pasaremos largas horas en tu departamento, hablando hasta que las palabras dejen de tener sentido por sí mismas y empiecen a darnos sentido a nosotros, dos seres con dos historias. Se tejerá en nuestra memoria la imagen precisa del otro. Me besarás. Yo, friolenta y sin herramientas para templarme, … Continúa leyendo Valeria Colín: La no madre