Laura V. Medel: Estación Medusa

Ansioso, como cada mañana, el sujeto se dispuso a cometer una más de sus fechorías en algún transborde del metro de la CDMX. Buscó entre la marea de gente somnolienta a la víctima perfecta: joven, distraída, que portara falda, de preferencia escolar. Ahí estaba ella, deslizándose a través la masa. El escurridizo tipo se le coló por detrás a punto de llegar a la escalera eléctrica. En un movimiento casi imperceptible, colocó su mano bajo la falda de la muchacha quien, rebasando a cada persona sobre los escalones, se esfumó llegando a la cima. El morboso no tardó en mirar … Continúa leyendo Laura V. Medel: Estación Medusa

Mijal Montelongo Huberman: La espera

El osezno Coby ya llevaba tiempo en la cueva esperando y buscando la salida o, más bien, el lugar por donde podía llegar más rápidamente con su otra parte del alma, su persona. Desde que había abierto los ojos, sabía que iba a reunirse pronto con ella. Muchos otros animales habían despertado y habían encontrado la salida, pero Coby seguía allí. Nadie más estaba despierto salvo él y la pantera Loba. Ella llevaba aún más tiempo esperando que Coby; incluso ya era adulta. —No te preocupes tanto en buscar, Coby. Vas a encontrarla cuando esté lista. Pasó un rato. Finalmente, … Continúa leyendo Mijal Montelongo Huberman: La espera

Anezly Ramírez: Dio su último palpitar

Después del accidente, los dos individuos conversaban en algún iglú improvisado: —Entonces… ¿siempre has tenido ese cuerpo, gigantón? —No. En tiempos anteriores a estos tuve una mejor vida. ¿Y tú siempre te has arrastrado en la nieve, Jhon? —preguntó irónicamente. —No. Parece que el choque me dejó inválido —Jhon sonrió adolorido—. Gracias por rescatarme. —No te preocupes, ustedes los humanos suelen ser frágiles. El hombre lo miró con curiosidad. —Si no eres humano, ni tampoco un robot, ¿entonces qué eres? —No me lo creerías. —¿Podrías quitarte el casco? —. Lo miró expectante. —Claro. Ojalá no temas. Y en cuanto aquel … Continúa leyendo Anezly Ramírez: Dio su último palpitar

Yuri Bautista: Pelos

Levantarse de la cama no es posible. No sé cocinar, trabajar ni caminar. Mi mundo es mi cama, pero eso no significa que no desarrolle habilidades. Mi cabello crece y cae, crece y cae. Por la fuerza del ocio, la inapetencia y el abandono, aprendí a trenzarlo. He logrado un manto bello y estrafalario.  El proceso duró años. Es difícil saber con exactitud cuántos. Sé que ha sido mucho tiempo, pues mis extremidades han crecido a causa de los estiramientos necesarios para hilar cada vez más lejos.  Estoy orgullosa del trabajo que he hecho. La red es tan inmensa y … Continúa leyendo Yuri Bautista: Pelos

Génesis García Muñoz: Viaje en tren

Todo el mundo sabe que el transporte público es una locura. Personajes de los más variados, bizarros y extraños utilizan el servicio cada día, regalándole una pincelada de maravilla a la gris realidad de los empleados que viajan en esa lata de sardinas llamada tren. Masha estaba ya habituada a la fauna que pululaba en el metro de Moscú. Por eso no se extrañó cuando el oso polar caminó por el pasillo con la tranquilidad de quien se siente dueño de su espacio y dejó caer su descomunal anatomía a su lado. Masha lo miró por un segundo y luego … Continúa leyendo Génesis García Muñoz: Viaje en tren

Yessika María Rengifo Castillo: En voz alta

Entre sábanas los cólicos menstruales seguían haciendo estragos en días fríos. Pintaría los recuerdos del ayer en el cuarto frío y esto no ayudaría a que los cólicos dejaran de atormentar su vientre. No era el mejor sueño que la acompañaba, pero las pinturas grises de su vida adornaban el arcoíris de su camino.  En voz alta las melodías del presente alegraron los latidos de su corazón. Ella había comprendido que era la mujer que siempre anheló entre las caídas y las subidas que alumbran su cielo cada día.  Las rosas no incomodaban su ventana, pero es libre como las … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: En voz alta

Ana Laura Corga: Cultura de la no espera

Su amigo Julio ingresó al salón de clases con una sonrisa que iluminaba todo su rostro. Él lo observó detenidamente buscando una respuesta a tanta felicidad. Después de un momento, Julio le envió un mensaje a través de su dispositivo que decía: «Te veo en el recreo, me han compartido algo increíble, ya lo verás…». Para un niño como él, la espera parecía insoportable, por lo que rápidamente le escribió: «No, dime ahora». Julio contestó con un sticker de un diablito sonriente y un texto que decía: «¡NO, ESPERA!». Finalmente sonó la alarma para el recreo y él no sabía … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Cultura de la no espera

Bertha Serrano: Por siempre

Ni siquiera recuerdo el filo de las tijeras sobre la palma de mi mano. Sólo viene a mi mente esa línea roja, apenas visible al centro. Después, el hilo rojo resbalando hacia mi muñeca. Estoy segura de que ahora el rojo se esparce por toda la tierra.  Esa tarde, cuando el cielo era naranja a punto de pasar a azul, no sentía frío. Había viento. Sentía como empujaba contra mi cuerpo, veía mechones y finas líneas castañas interrumpir mi vista. Tiré las tijeras. —¿Lista? —preguntó una voz femenina. Alcé la vista y asentí. Frente a mí estaba mi mejor amiga, … Continúa leyendo Bertha Serrano: Por siempre

Ana Laura Corga: Trenza

Para Victoria fantasma, para todas mis amigas Cuando la conocí su presencia me dejó impactada. Era una mujer deslumbrante, su sonrisa amable, alta estatura, ojos expresivos, y el toque perfecto, el sol iluminando su larga cabellera castaña. Todo en ella parecía irradiar luz propia, una fuente inagotable de belleza. Las pocas palabras que intercambiamos me hicieron sentir que podríamos ser buenas amigas. Admiré su liderazgo y la forma tan natural con la que interactuaba con las personas. Reflejarme en ella me permitió afirmar que podía confiar de manera plena, que le podría compartir mi amistad con los ojos cerrados. Teníamos … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Trenza

Cristina Perbian: Fantasma

Me subí al metro y te vi, eras el reflejo que estaba detrás mío en el reflejo del reflejo de un encuentro entre las puertas. Tu silueta erizó mi piel sin siquiera tocarte, aunque tal vez, nuestras siluetas se encontraron en ese espacio de imposibilidad. Te sentí e l e c t r o cutante. Un temor asfixiante empezó por nublarme la intención de voltear y confirmar que eras tú, porque después de tanto tiempo sin verte, podría haberme equivocado en reconocer tu cabellera larga y esponjosa; tu cuerpo tan ensimismado en un vestido bonito y colorido, con tu sonrisa … Continúa leyendo Cristina Perbian: Fantasma