Lina Preciado: Hiedra

Llegó la noche como el regalo prometido de Hades a las almas errantes que penan en la oscuridad. Solo los relámpagos iluminan la estancia, mientras dirijo una mirada al cielo, ese inmenso cúmulo negro que se abre paso tragando los pocos visos de luz que quedan en el aire.

Estoy solo. A mi alrededor, las cosas comienzan a perder toda forma posible, gracias a la oscuridad que ha comenzado a digerirlo todo. Observo agazapado tras los cristales cómo el frío transforma la ciudad. Su imagen ha comenzado a aparecer entre los recónditos lugares casi olvidados y distantes que aún yacen en mi memoria.  Veo su figura, siento miedo.  Por más que quiera olvidarla, su imagen se proyecta a través de mis sentidos. Es imposible borrarla de mis adentros. Aunque cierre mis ojos, sigue estando ahí, tan cerca. Cada momento que pasa, cada segundo se hace eterno. La piel se me ha helado como la de un muerto. Está ahí. La oigo respirar. De pie, junto al umbral de la ventana, veo que su piel se ha tostado por las llamas del infierno. Sus ojos, su sonrisa, sus rizos que caen al suelo como hiedras prestas a matar. Me observa y ella sabe que la veo. No es solo su imagen, es toda ella que viene por mí para arrastrarme hacia su mundo de sombras y fuego.

Llueve. Oigo cómo el agua golpea el pavimento, como si quisiera romper el suelo y llegar al corazón mismo de la tierra. Se ha movido unos pasos. Viene hacia mí. Sabe que no necesita su rapidez habitual para alcanzarme, sabe que la espero. Su mano blanca se extiende como queriendo señalar algo, pero solo unas chispas emergen de sus entrañas. Todos los músculos de mi cuerpo se han endurecido como el mármol que espera mi epitafio, impidiendo cualquier movimiento. Mis ojos tantean en la oscuridad, buscando algo con que defenderme, pero con lo único que tropiezan es con su cuerpo. Intento retroceder hacia la ventana, una salida fácil para quien ya no tiene nada que perder. Instintivamente, intento gritar, pero su mirada me lo impide.

Ahora se encuentra a unos pasos de mí. Mis manos logran abrir la ventana y ahora estoy libre. Siento la lluvia taladrando mi rostro. La cornisa no soportará mi peso. Miro hacia abajo y veo como las multitudes se agolpan bajo mis pies. Trato de deslizarme pegado al muro, pero veo que el camino se ha terminado. Vuelvo la cabeza hacia la ventana. Sigue ahí. Expectante. Parece que el cielo se ha partido en dos y el agua que cae grita con furia su presencia en mis oídos. Me resbalo y decido entregarme al vacío. Estoy flotando. Ella vuela a mi lado, mientras me toma de la mano. Ya no veo, ni siento nada. Solo sus labios que besan mi cuello, sus manos que me acarician y la hiedra de sus cabellos que se enreda en mi cuerpo lentamente. En un esfuerzo final, trato de soltarme, pero ya es muy tarde, soy suyo.

De repente, siento que el brillo del sol ha irrumpido en la habitación. Ráfagas de luz devoran todo lo que encuentran a su paso. Abro los ojos. Me duele la cabeza y con ello confirmo que aún no me había llegado la hora. Ya no hay noche, ni imagen, ni lluvia, ni ella, ni nada. Solo las sábanas revueltas y un olor a hiedra bañada de rocío. Su cuerpo y macabra sonrisa ahora son parte de mis recuerdos. No sé dónde está o dónde yacen sus restos, solo sé que nuevamente ha regresado a su infierno de lava ardiente del cual nunca debió haber salido.      

Mi nombre es Lina Andrea Preciado Cano, soy Colombiana y resido en Australia. Soy Licenciada en Idiomas y Especialista en Traducción. Desde muy pequeña he amado con fervor la lectura y uno de mis pasatiempos favoritos es escribir relatos. Agradezco mucho este tipo de espacios que nos dan la posibilidad de dar a conocer nuestras obras a otras escritoras y lectoras.

6 comentarios en “Lina Preciado: Hiedra

  1. Un relato muy sensorial. Además de escoger un tipo de relato difícil y arriesgado, Lina logra reproducir sensaciones difíciles de describir y hacerlas sentir al lector.
    Espero con ansias el próximo relato.

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  2. Me encanto la manera en que la historia está hilada. Me sentí parte del personaje y creo que una de las mejores formas saber que el texto es de alta calidad es esa, sentirse conectado y transportado con la lectura. Muchas gracias a especulativas.com por regalarnos la oportunidad de leer las propuestas de los nuevos escritores y muchas gracias a la escritora Lina Preciado por regalarnos un pedacito de su talento.

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  3. Arriesgado, vibrante. La infinitud de aquellas aventuras de aire intimista que solo algunos relatan con éxito. Brava, Lina. Quedo con ganas de más de esta autora que nos devela cuan infinitos y múltiples somos los seres humanos.

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