Manuela Herazo: Fugacidad

Eol corrió a buscar a Sel; Nim había desaparecido del cinturón de Orión, sin ella la teraeta quedaba fragmentada y los hombres olvidarían el rumbo, jamás podrían llegar al reino de Fob. La reina Sel sabía que si no llegaban los hombres al reino de la luz sería el pretexto perfecto para que Fob invadiera su cielo, así que abrió su pecho y lanzó a su hijo Cron para que detuviera el mundo de los hombres hasta que Nim apareciera. Se desplegó un ejército de estéridas para que buscaran en cada rincón, en las casas de cada constelación y obligaran a Nim a regresar para cumplir con su función; del castigo por haber abandonado su puesto se ocuparían después.

Entonces, uno de los soldados encontró a Nim, oculta entre los asteroides de Plutón, le fue entregada a Eol y este la condujo ante la Reina.

—¡Ya pensaré en tu castigo! Por el momento regresarás a Orión.

—¡No!

—¿Qué has dicho?

—¡He dicho que no! Ya no estoy dispuesta a servir a una Reina deficiente, a quien no le importa sacrificar a su pueblo con tal de tener contento a Fob, otro rey desquiciado que toma a placer lo que quiere. No contento con torturar a su pueblo y devorar a los hombres que tú le ofreces, ahora toma por la fuerza a tus luminosas estéridas y sabe que no tendrá castigo porque tú prefieres cerrar los ojos con tal de no luchar y defender tu reino, dices que gobiernas para que Fob no invada con su luz, pero es mentira, has transado tu pasividad a cambio de nuestra seguridad, nos has abandonado, nos has desprotegido; así que no solo no volveré al cinturón de Orión, sino que me encargaré de castigar yo misma a Fob y traeré justicia y libertad a nuestro pueblo.

En ese momento le arrebató la capa a Eol y voló fugaz al reino de la luz, era tan ligera y esquiva que las luminosas no pudieron atraparla, se escurrió entre sus manos, entre sus armas, llegó ante la presencia de Fob, él la reconoció de inmediato. Se trataba de aquella maldita estera a la que intentó tomar y se le había escapado, pensó que por fin se estaba rindiendo ante él y sonrió confiado y envilecido, Nim sacó de entre su túnica un gusano negro y sonrió, Fob se paralizó.  

El gusano se arrojó al rostro del “Rey de la luz” y comenzó a tragárselo, Fob simplemente no pudo evitarlo, era mucho más fuerte que él, así que poco a poco desapareció el luminoso Rey y Nim guardó de nuevo a su gusano; colgó la capa de Eol y regresó caminando hacia el cielo de Sel, la luz nunca más torturaría a las estéridas.

Manuela Herazo. Mexicana. Abogada desde hace quince años y literata en ciernes, descubriendo un nuevo placer por la palabra escrita y la lectura. Ha publicado cuatro textos; un ensayo, “El mercader de Venecia” y tres cuentos “Virginia” (Revista Trepanación número 1, abril 2020, México) “Una foto” (Revista Iguales número 1, septiembre 2020, México) “Tancredi” (Antología Brujas en el espacio de divulgación Especulativas, 31 de octubre de 2020). Retazos es mi primer poemario, disponible en Amazon.

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