Valentina Eboli: Followers

El contenido que Charly solía transmitir era muy diferente, se dedicaba a realizar piezas artísticas  con los objetos que tenía a mano y cuando terminaba, si uno miraba desde lejos o desde arriba, podía ver una imagen casi de calidad fotográfica. Fue por eso que todos los espectadores del live estaban desconcertados preguntándose si era una broma o realmente estaba sucediendo, si alguien obligaba a Charly a realizar ese trend o si estaba bajo el influjo de alguna sustancia. La artista comía su propia mano a mordidas, como si se tratara de una hamburguesa, arrancaba de una tarascada los dedos … Continúa leyendo Valentina Eboli: Followers

Violetta de la Peza: Instinto de Supervivencia

Se tiene la creencia de que las viudas negras devoran al macho después de copular, pero es un mito. En realidad, únicamente lo hacen en condiciones de cautiverio, cuando se sienten atrapadas —le comentó, tratando de hablar de cualquier otra cosa que no fuera lo que ambos estaban sintiendo. Cuando él le preguntó: —¿Te puedo dar un beso? Ella supo que el precipicio estaba ahí, invitándola a saltar, y que, sin duda, lo haría. Su adicción al vértigo era más fuerte. La sensación de volar por unos instantes sobre el abismo y la promiscuidad le excitaban. Aunque la catástrofe era … Continúa leyendo Violetta de la Peza: Instinto de Supervivencia

Barbarella D’Acevedo: Campus Stellae

Nadie en el mundo quiere escuchar la verdad. Nadie en el mundo quiso oírnos. Por eso vagamos en el tiempo del agua, fuera del mundo en que nacimos, porque a nosotras nos mudaron la ciudad, trazaron sus calles como laberinto, a nosotras nos quitaron los mapas para que no pudiéramos encontrarnos, después alzaron las murallas alrededor de la villa, y nos echaron… Yo solo pude salvar mis zapatos rojos, el cinto de cascabeles que anuncia el tránsito de los enfermos, los leprosos, aunque a nosotras la lepra no nos corroe… Rescatamos también la cuchara, fue lo único que extraje de … Continúa leyendo Barbarella D’Acevedo: Campus Stellae

Fanny Salom Arcila: La desnudez de mi vecino

Lo hace sin pudor alguno. Deja caer toda su vestimenta. No se inmuta ante mi mirada. Lleva varios días en su afán de mostrar sus partes íntimas sin recato alguno. La brisa le ayuda en su cometido y él, en medio de su alegría, muestra toda su intimidad para que observemos esa parte de su silueta que siempre está escondida y erguida.   Disfruto observándolo. Voy a darle un vistazo a cada instante para percibir el progreso de esa desnudez que me asombra y entusiasma, en secreto y algo de complacencia, contemplo cómo se despoja de cada una de las piezas … Continúa leyendo Fanny Salom Arcila: La desnudez de mi vecino

Romy Riq: Noche de Navidad

“Navidad” despertó justo cuando las Perseidas cruzaban el cielo. En otros tiempos, habría sido un momento para disfrutar con una taza de café y soñar con un mundo distinto. Pero las Perseidas no eran naturales esa noche; eran ráfagas de fuego cruzado en una batalla que se desplegaba fuera del planeta. Y dentro de él, la calma estaba a punto de romperse. El aire se llenó de una estática inquietante, como si la atmósfera estuviera al borde de estallar. Navidad activó su exoesqueleto y revisó el estado del campo protector. La radio seguía muda, lo que no era una buena … Continúa leyendo Romy Riq: Noche de Navidad

Aileen Borghols: Arkala

Dicen que pierdes el interés en las estrellas cuando llegas a Arkala, que es una vista tan espectacular que te la llevas grabada en el alma, mil vidas después aún vivirás con esa añoranza. Lo peor de todo es que es cierto. Perdí la cuenta hace muchas vidas de cuantos intentos por regresar llevo. Cuántas veces el deseo de estar ahí me ha roto en pedazos. Los latidos de mi corazón ensordecen todo lo demás, no escucho las indicaciones de los sobrecargos, desesperada por salir de la nave. Acomodo la capucha de mi capa para reducir mi visión y no … Continúa leyendo Aileen Borghols: Arkala

Ana María Dolores: Parámetros

“Everything I’ve ever let go has claw marks on it” David Foster Wallace. Infinite Jest Para lidiar con su cansancio y desesperanza, ella tenía la costumbre de pasar horas en redes sociales al llegar del trabajo. Las publicaciones de mascotas con vidas imposiblemente lujosas se mezclaban con la de trabajadores de la UNICEF, suplicando por donativos para zonas de guerra. Como un delirio febril flasheaban animalitos de cerámica, moda gótica, protestas alrededor del mundo y maquillaje de colores pastel, hasta que finalmente agotada dejaba el teléfono al lado. Una noche apareció en su pantalla una publicación de la Asociación Mexicana … Continúa leyendo Ana María Dolores: Parámetros

Esmeralda Jacobo: Invocación a nuestra señora de la transgresión

Antiguo espíritu de la madre de todos los dioses, tú que ves mi entrar y mi salir, que me traspasas con tu mirada de reptil, permite que Tlazoteotl, que se esconde en la noche, en la oscuridad, en el agua que me baña, en el aire de la tarde, se materialice entre mis dedos. Que venga y una noche más me devore, me haga suyo y me purifique, para así poder alcanzar juntos la divinidad del éxtasis. Te escucho leer, te observo sonrojado, me invocas en medio de la noche. Ayer fue durante la madrugada y hace una semana a … Continúa leyendo Esmeralda Jacobo: Invocación a nuestra señora de la transgresión

Viviana Padilla Marquezo: Aniquilino

8 de septiembre Nada sucede en esta sofocante ciudad de techos de zinc y amplias terrazas. Aquí no pasa una puta mierda. A veces, uno que otro muerto; alguna puñalada que atraviesa la piel de algún desdichado, comprometiendo sus órganos. Entre hemorragias internas y externas, se nos escapa la vida en este viejo pueblo olvidado de la mano de Dios y de las autoridades. Me gusta escribir de noche, aunque no me guste lo que escribo. Me gusta esta hora, porque a esta hora uno anda cansado… cansado de vivir mientras los demás duermen, contemplando directamente  el rincón sombrío donde … Continúa leyendo Viviana Padilla Marquezo: Aniquilino

Gabriela Andrade Lucero: Sirenas

No temes bajar a las profundidades. Escuchas los sonidos de la casa a lo lejos. Despiertas húmeda. No te levantas, no te mueves. Sientes que una ola ha llegado a la playa y te ha mojado hasta el bajo vientre. Afuera de la recámara suenan los pasos de la familia. Tienes un sueño del que no quieres desprenderte y te aferras a él para no abandonar el espacio de tus deseos. Te esfuerzas por permanecer en él, aunque el mundo de fuera quiera quebrarlo con su violenta normalidad. Desde abajo llega el olor de los huevos fritos y el café. … Continúa leyendo Gabriela Andrade Lucero: Sirenas