Karla Ruiz: Los edificios Frontera
Apenas me senté en el alféizar de la pequeña ventana de mi departamento —mentira, estoy en un pequeño rinconsito en el piso—, escuché el crepitar de la noche sobre las láminas de zinc y el cemento agrietado. El Complejo Frontera se componía de veinte edificios idénticos al mío: cuatro pisos, dos departamentos por planta y una extraña sensación de que, bajo esas capas de polvo, cada estructura respiraba en un mismo latido. Había un murmurar continuo que se filtraba entre las paredes, como un roce de pasos ajenos, como si los muros se comunicaran en un idioma que sólo aprendías … Continúa leyendo Karla Ruiz: Los edificios Frontera

