Romy Riq: Noche de Navidad

“Navidad” despertó justo cuando las Perseidas cruzaban el cielo. En otros tiempos, habría sido un momento para disfrutar con una taza de café y soñar con un mundo distinto. Pero las Perseidas no eran naturales esa noche; eran ráfagas de fuego cruzado en una batalla que se desplegaba fuera del planeta. Y dentro de él, la calma estaba a punto de romperse. El aire se llenó de una estática inquietante, como si la atmósfera estuviera al borde de estallar. Navidad activó su exoesqueleto y revisó el estado del campo protector. La radio seguía muda, lo que no era una buena … Continúa leyendo Romy Riq: Noche de Navidad

Aileen Borghols: Arkala

Dicen que pierdes el interés en las estrellas cuando llegas a Arkala, que es una vista tan espectacular que te la llevas grabada en el alma, mil vidas después aún vivirás con esa añoranza. Lo peor de todo es que es cierto. Perdí la cuenta hace muchas vidas de cuantos intentos por regresar llevo. Cuántas veces el deseo de estar ahí me ha roto en pedazos. Los latidos de mi corazón ensordecen todo lo demás, no escucho las indicaciones de los sobrecargos, desesperada por salir de la nave. Acomodo la capucha de mi capa para reducir mi visión y no … Continúa leyendo Aileen Borghols: Arkala

Ana María Dolores: Parámetros

“Everything I’ve ever let go has claw marks on it” David Foster Wallace. Infinite Jest Para lidiar con su cansancio y desesperanza, ella tenía la costumbre de pasar horas en redes sociales al llegar del trabajo. Las publicaciones de mascotas con vidas imposiblemente lujosas se mezclaban con la de trabajadores de la UNICEF, suplicando por donativos para zonas de guerra. Como un delirio febril flasheaban animalitos de cerámica, moda gótica, protestas alrededor del mundo y maquillaje de colores pastel, hasta que finalmente agotada dejaba el teléfono al lado. Una noche apareció en su pantalla una publicación de la Asociación Mexicana … Continúa leyendo Ana María Dolores: Parámetros

Esmeralda Jacobo: Invocación a nuestra señora de la transgresión

Antiguo espíritu de la madre de todos los dioses, tú que ves mi entrar y mi salir, que me traspasas con tu mirada de reptil, permite que Tlazoteotl, que se esconde en la noche, en la oscuridad, en el agua que me baña, en el aire de la tarde, se materialice entre mis dedos. Que venga y una noche más me devore, me haga suyo y me purifique, para así poder alcanzar juntos la divinidad del éxtasis. Te escucho leer, te observo sonrojado, me invocas en medio de la noche. Ayer fue durante la madrugada y hace una semana a … Continúa leyendo Esmeralda Jacobo: Invocación a nuestra señora de la transgresión

Viviana Padilla Marquezo: Aniquilino

8 de septiembre Nada sucede en esta sofocante ciudad de techos de zinc y amplias terrazas. Aquí no pasa una puta mierda. A veces, uno que otro muerto; alguna puñalada que atraviesa la piel de algún desdichado, comprometiendo sus órganos. Entre hemorragias internas y externas, se nos escapa la vida en este viejo pueblo olvidado de la mano de Dios y de las autoridades. Me gusta escribir de noche, aunque no me guste lo que escribo. Me gusta esta hora, porque a esta hora uno anda cansado… cansado de vivir mientras los demás duermen, contemplando directamente  el rincón sombrío donde … Continúa leyendo Viviana Padilla Marquezo: Aniquilino

Gabriela Andrade Lucero: Sirenas

No temes bajar a las profundidades. Escuchas los sonidos de la casa a lo lejos. Despiertas húmeda. No te levantas, no te mueves. Sientes que una ola ha llegado a la playa y te ha mojado hasta el bajo vientre. Afuera de la recámara suenan los pasos de la familia. Tienes un sueño del que no quieres desprenderte y te aferras a él para no abandonar el espacio de tus deseos. Te esfuerzas por permanecer en él, aunque el mundo de fuera quiera quebrarlo con su violenta normalidad. Desde abajo llega el olor de los huevos fritos y el café. … Continúa leyendo Gabriela Andrade Lucero: Sirenas

Karla Ruiz: Los edificios Frontera

Apenas me senté en el alféizar de la pequeña ventana de mi departamento —mentira, estoy en un pequeño rinconsito en el piso—, escuché el crepitar de la noche sobre las láminas de zinc y el cemento agrietado. El Complejo Frontera se componía de veinte edificios idénticos al mío: cuatro pisos, dos departamentos por planta y una extraña sensación de que, bajo esas capas de polvo, cada estructura respiraba en un mismo latido. Había un murmurar continuo que se filtraba entre las paredes, como un roce de pasos ajenos, como si los muros se comunicaran en un idioma que sólo aprendías … Continúa leyendo Karla Ruiz: Los edificios Frontera

Joan Malinalli: Experiencia panacota

Bastó una vez para enamorarme de ella. Sentirla en mi boca. Probarla. Hacerla mía en cada bocado. La deseaba todo el tiempo. Estaba obsesionada. No sé si se debía a su sabor o a su textura. Pero la amaba. Dios. Realmente era deliciosa. La conocí en un café a principios de año y desde que la vi quedé fascinada. Su densidad. Su aroma. El tamaño de su cuerpo. Era distinta a las otras. Ninguna como ella, quiero decir, ninguna. Y no es que sea yo de tener favoritas. ¿Era posible desear algo con tanta altivez? ¿Con tanta enjundia de niña … Continúa leyendo Joan Malinalli: Experiencia panacota

Sofía Alvarado: La Petenera

Quién te puso Petenera[1] no te supo poner nombre, te debían haber puesto la perdición de los hombres. Versos populares mexicanos ¡Ay, petenera gitana! ¡Yayay petenera! Tu entierro no tuvo niñas buenas. Niñas que le dan a Cristo muerto sus guedejas, y llevan blancas mantillas en las ferias. Tu entierro fue de gente siniestra. Falsete. Federico García Lorca La Petenera vino del cielo, desde las estrellas llegó enfundada en plata, era un resplandor tenue que se movía. Lo recuerdo como si la estuviera mirando ahora mismo. Aterrizó con una velocidad negra dentro de un árbol, tenía un movimiento brillante y … Continúa leyendo Sofía Alvarado: La Petenera

Bárbara Santana Rocha: El aquelarre

Unas vueltas más y estaría lista la salsa. El aroma de chile ancho y comino llenaba la casa. Sabía que no estaba sola y además las otras llegarían pronto. El crepitar de la olla sobre la estufa eléctrica se mezclaba con el suave susurro de la masa que reposaba bajo una manta que la protegía del sol de la tarde y la mantenía calientita en su sueño vivo. En la puerta, una gatita barcina se acicalaba las patas delanteras, lamiendo con paciencia cada rincón entre sus dedos. Entre hervor y hervor, se secaba las manos en un mandil a ratos … Continúa leyendo Bárbara Santana Rocha: El aquelarre