Joan Malinalli: Sobre el trabajo

Me pregunto, ¿quién inventó la expresión “ganarse la vida” como sinónimo de “trabajar”? ¿En dónde está ese idiota? Alejandra Pizarnik Mis ojos tristes en el fondo del retrete. Mis ojos turbios que devoran vacíos. Ávidas aguas estremecen mi carne. Aromas siniestros que revelan el hastío. Llega la noche extasiada de flores. Mi amor se tiende lejos de este mar cautivo. No pido al sol que sea más tiempo amable. La luna sabe de la soledad y el sueño. Estoy cansada de todo lo malo. Hombres que juegan a ser exorcistas. Beben alcohol como si fueran liendres. Hablan de mí con … Continúa leyendo Joan Malinalli: Sobre el trabajo

Verónica Miranda: La Tejedora

El zumbido persistía, un eco fantasmal que se colaba en el silencio que envolvía mi mundo desde el Gran Pulso Sónico del ’23. Tenía nueve años entonces, y el edificio donde vivía se había derrumbado, convirtiendo a mi madre en una de las novecientas víctimas de aquella catástrofe. Sobreviví bebiendo mi propia orina y comiendo tierra hasta que fui rescatada por una arañaboth. Logré superar los golpes y las heridas, pero la sordera fue una secuela inevitable. Ahora, a mis casi 41 años, La Neo CDMX aún exhibía las cicatrices de aquel evento, al igual que yo. Fui trasladada al … Continúa leyendo Verónica Miranda: La Tejedora

Evelyn Vega Gutiérrez: Anna

Anna era una chica muy simpática y alegre, de cuerpo esbelto, ojos verdes y cabello rojizo. Todo el que la conocía quedaba encantado. Trabajaba en el “Circo Invisible”, una compañía famosa que tenía muchos tipos de espectáculos. Las personas que iban a ver los actos quedaban fascinados, así que muchos regresaban al día siguiente para volver a ver todas las funciones. Anna era trapecista, usaba un leotardo amarillo de lentejuelas y se peinaba con flores. Siempre se veía en su espejo, aunque extrañamente había veces donde no se veía reflejada. Sabía que el espejo tenía algo raro, y eso la … Continúa leyendo Evelyn Vega Gutiérrez: Anna

Dulce Maow: La vasija de nadie

¿Alguna vez has sentido con gran fuerza no querer algo? Sólo queda la sensación de salir corriendo, lo más lejos que se pueda, sin mirar atrás, y esperar no volver, pero tienes que regresar porque te piensas valiente, y quieres arreglar las cosas, pegar las piezas que lo más probable es que nunca se vuelvan a juntar, y aun así, decides quedarte y ver qué pasa. Me adelanto a mi suerte. Todo sigue igual, quizás peor, porque cada día te drenas; gota a gota, tu esencia se va. La vasija no tenía una belleza especial, pero había algo que la … Continúa leyendo Dulce Maow: La vasija de nadie

Anezly Ramírez: Nodriza

Al colocarse una especie de gorro para natación profesional, Rebeca se rasguña detrás de la oreja izquierda sin querer. Mira sus largas uñas recubiertas con esmalte transparente y reconoce un pequeño rastro de sangre en la uña del dedo índice. Se recuesta pensando en cómo tendrá que sostener a esa recién nacida sin rasguñarla y provocarle el ardor que acaba de sentir. Piensa que no quiere lastimarla, pero también en que no quiere cortarse las uñas después de meses de haberlas cuidado para evitar que se le rompieran. Su cuerpo esbelto encaja perfectamente con la silueta dibujada en la base … Continúa leyendo Anezly Ramírez: Nodriza

Mónica Cavazos: Elixir de juventud

Los gemidos cimbraron todo alrededor. El amarillo de sus ojos brillaba. Lo mantenía prisionero con los muslos y aprovechaba la rigidez de su daga para frotarse los pliegues. Él obedecía. Nada podía reprocharle por quererlo conducir en el sexo. Vivía como príncipe, alimentado con los más deliciosos manjares. Todo en ese lugar estaba impecable. La mesa se disponía siempre con puntualidad. No conocía a la servidumbre y, a pesar de que nunca compartía los alimentos con su benefactora, poco le interesaba descubrir el misterio. Estaba feliz por haber salido de las calles, meses atrás, cuando ella lo invitó a subir … Continúa leyendo Mónica Cavazos: Elixir de juventud

Nuria Chicote: Frecuencia deseada

Las torres de transmisión se alzan sobre la ciudad como las patas de un insecto de metal caído panzarriba. Casi nadie en Neova nota ya el zumbido que sale de ellas. Esa frecuencia, apenas perceptible, se ha fundido con los movimientos respiratorios de la urbe y sus habitantes inhalan, exhalan y anhelan siguiendo su compás. Ahora, la ciudad parece dormida; su respiración, sosegada. Lin Wei, en cambio, tiene los ojos abiertos de par en par. El ronroneo de las emisoras subliminales le taladra la nuca mientras sobre el techo de su apartamento parpadea la luz de su último implante cerebral, … Continúa leyendo Nuria Chicote: Frecuencia deseada

Paula Amaya: Letra en llamas

En el segundo piso de la calle 15, hay una habitación sin acceso a luz del sol. En el centro de la vivienda, el nicho de Ana está oculto, sin ventana que dé a un pasillo. Aunque la habitación tiene una gran puerta, es más bien usada como una catapulta para el mundo exterior. Absorta en su laptop, Ana navega por los foros donde semanas atrás había iniciado una discusión sobre la legitimidad de los versos de Sor Juana, encontrados en Portugal. Devota de la escritora, más que de la religiosa, argumenta que las fechas de los manuscritos coinciden con … Continúa leyendo Paula Amaya: Letra en llamas

Mareli: Besos, amor

Se mira en el espejo mientras recorre con la yema de sus dedos su piel áspera, de colores opacos y agrietada, de intenso color blanco. Cada centímetro que observa de su reflejo, es un nuevo descubrimiento, nuevos relieves que jamás había experimentado, hasta llegar a su más íntimo secreto. Despierta y agitada, se sienta en la orilla de la cama, no sabía quién era, ni en dónde había estado tanto tiempo dormida, así que se dirige al baño, cierra la puerta y se despoja de su ropa, prenda por prenda hasta sentir un frío tenue que logra erizar su piel. … Continúa leyendo Mareli: Besos, amor

Ada Lucero Henríquez Molina: Los árboles, el tepezcuintle y la palmera

En un lejano lugar de la ciudad de San Miguel existen un bosque en cuyo follaje reposaban muchas especies de animales como pericos, chiltotas, palomas, tortolitas rojas y entre otras muchas especies como guazalos, tigrillos, iguanas que hacían de aquel lugar un hermoso paraíso. Un hermoso día, el Roble, el Conacaste y una docena de árboles de Neem, quienes habían venido desde la India, notaron que desde la tierra estaba brotando un pequeño y diminuto retoño que entre piedras y ramas secas se abría paso. —¡Uuummm! —dijo el Roble con su roca —¿qué tipo de planta estará brotando allí?, ¿será … Continúa leyendo Ada Lucero Henríquez Molina: Los árboles, el tepezcuintle y la palmera