Anezly Ramírez: Nodriza

Al colocarse una especie de gorro para natación profesional, Rebeca se rasguña detrás de la oreja izquierda sin querer. Mira sus largas uñas recubiertas con esmalte transparente y reconoce un pequeño rastro de sangre en la uña del dedo índice. Se recuesta pensando en cómo tendrá que sostener a esa recién nacida sin rasguñarla y provocarle el ardor que acaba de sentir. Piensa que no quiere lastimarla, pero también en que no quiere cortarse las uñas después de meses de haberlas cuidado para evitar que se le rompieran. Su cuerpo esbelto encaja perfectamente con la silueta dibujada en la base … Continúa leyendo Anezly Ramírez: Nodriza

Mónica Cavazos: Elixir de juventud

Los gemidos cimbraron todo alrededor. El amarillo de sus ojos brillaba. Lo mantenía prisionero con los muslos y aprovechaba la rigidez de su daga para frotarse los pliegues. Él obedecía. Nada podía reprocharle por quererlo conducir en el sexo. Vivía como príncipe, alimentado con los más deliciosos manjares. Todo en ese lugar estaba impecable. La mesa se disponía siempre con puntualidad. No conocía a la servidumbre y, a pesar de que nunca compartía los alimentos con su benefactora, poco le interesaba descubrir el misterio. Estaba feliz por haber salido de las calles, meses atrás, cuando ella lo invitó a subir … Continúa leyendo Mónica Cavazos: Elixir de juventud

Nuria Chicote: Frecuencia deseada

Las torres de transmisión se alzan sobre la ciudad como las patas de un insecto de metal caído panzarriba. Casi nadie en Neova nota ya el zumbido que sale de ellas. Esa frecuencia, apenas perceptible, se ha fundido con los movimientos respiratorios de la urbe y sus habitantes inhalan, exhalan y anhelan siguiendo su compás. Ahora, la ciudad parece dormida; su respiración, sosegada. Lin Wei, en cambio, tiene los ojos abiertos de par en par. El ronroneo de las emisoras subliminales le taladra la nuca mientras sobre el techo de su apartamento parpadea la luz de su último implante cerebral, … Continúa leyendo Nuria Chicote: Frecuencia deseada

Paula Amaya: Letra en llamas

En el segundo piso de la calle 15, hay una habitación sin acceso a luz del sol. En el centro de la vivienda, el nicho de Ana está oculto, sin ventana que dé a un pasillo. Aunque la habitación tiene una gran puerta, es más bien usada como una catapulta para el mundo exterior. Absorta en su laptop, Ana navega por los foros donde semanas atrás había iniciado una discusión sobre la legitimidad de los versos de Sor Juana, encontrados en Portugal. Devota de la escritora, más que de la religiosa, argumenta que las fechas de los manuscritos coinciden con … Continúa leyendo Paula Amaya: Letra en llamas

Mareli: Besos, amor

Se mira en el espejo mientras recorre con la yema de sus dedos su piel áspera, de colores opacos y agrietada, de intenso color blanco. Cada centímetro que observa de su reflejo, es un nuevo descubrimiento, nuevos relieves que jamás había experimentado, hasta llegar a su más íntimo secreto. Despierta y agitada, se sienta en la orilla de la cama, no sabía quién era, ni en dónde había estado tanto tiempo dormida, así que se dirige al baño, cierra la puerta y se despoja de su ropa, prenda por prenda hasta sentir un frío tenue que logra erizar su piel. … Continúa leyendo Mareli: Besos, amor

Ada Lucero Henríquez Molina: Los árboles, el tepezcuintle y la palmera

En un lejano lugar de la ciudad de San Miguel existen un bosque en cuyo follaje reposaban muchas especies de animales como pericos, chiltotas, palomas, tortolitas rojas y entre otras muchas especies como guazalos, tigrillos, iguanas que hacían de aquel lugar un hermoso paraíso. Un hermoso día, el Roble, el Conacaste y una docena de árboles de Neem, quienes habían venido desde la India, notaron que desde la tierra estaba brotando un pequeño y diminuto retoño que entre piedras y ramas secas se abría paso. —¡Uuummm! —dijo el Roble con su roca —¿qué tipo de planta estará brotando allí?, ¿será … Continúa leyendo Ada Lucero Henríquez Molina: Los árboles, el tepezcuintle y la palmera

Noah: El velo

Estaba en la cocina, preparando los bocadillos, cuando escuché el timbre. —¡Ya voy! —anuncié, enjuagando mis manos, frotándolas contra mi blusa y dirigiéndome a la puerta. Así comenzó el asedio. —¡Bienvenida! —saludé a mi hermana, abrazándola como cada vez que nos veíamos. —¡Hola! —me dijo ella, con igual cariño, besándome ambas mejillas. Y entonces sentí un aroma distinto. Un aroma que no conocía. Olía a lavanda, a pan horneado y a naranja. Dulce y ácido, su aroma me invadió y burbujeó bajo mi piel… —Esta es Sofía —presentó mi hermana a quien la acompañaba. Era una muchacha joven, de cabello … Continúa leyendo Noah: El velo

Mihaela Ionela Badin: El deseo del viento

Anca había escuchado rumores sobre la antigua fuente de deseos, un relicario escondido en el centro de la ciudad donde nadie se atrevía a ir. Aquellos que se acercaban decían que no era el agua lo que cumplía los deseos, sino algo mucho más oscuro, algo que cambiaba la esencia de quienes pedían. Con el tiempo, las historias se habían transformado en leyendas, y las leyendas, en susurros de advertencia. Muchos decían que quienes se acercaban a la fuente regresaban diferentes, pero nunca con lo que realmente querían. En lugar de una satisfacción, sus deseos quedaban vacíos, como si el … Continúa leyendo Mihaela Ionela Badin: El deseo del viento

Giovanna Tovar: Jérémie, el pez malabarista

Francia, año de 1649 Jérémie Alphonse Rousseau, hijo de Bertín Rousseau el mejor nadador contra corriente de la ciudad, y Margot Bernard, escritora y ganadora del premio literario en conmemoración al natalicio de Jaime V, pez de familia real. La familia Rousseau pertenecía a las costas francesas al norte del arrecife, viviendo en una modesta casa construida de conchas y plantas acuáticas de la mejor calidad.  La vida en los mares franceses era tranquila, los habitantes se dedicaban a la recolección de crustáceos y a la crianza de caballitos de mar. Todo transcurría normal, como todos los días, hasta que … Continúa leyendo Giovanna Tovar: Jérémie, el pez malabarista

Desirer Sanchez: Donde nacen las alas

Lynn estaba de pie en la cima de la colina más alta de su aldea, mirando hacia el horizonte donde las luces de Telysia, la ciudad flotante, danzaban en el cielo como estrellas atrapadas en una red. Su resplandor azul y dorado era visible incluso desde la distancia, un recordatorio constante de lo que estaba fuera de su alcance. —¿Sigues soñando con Telysia? —preguntó Kade, su hermano menor, mientras trepaba torpemente la colina para alcanzarla. —No es un sueño, Kade. Es una meta. —Lynn apretó los puños. Kade se dejó caer en la hierba, sacudiéndose el polvo de las botas. … Continúa leyendo Desirer Sanchez: Donde nacen las alas