Jacqueline Alarcón: Banquete de medianoche

Canela y nuez moscada Jengibre y miel La hornilla presta, la llama avivada La vajilla impoluta y la rabia menguada. De vez en cuando, el tintineo de los cubiertos rompe el sosiego de las almas. Después de cada tanto, el hambre atroz inunda su cuerpa condenada. El ritual comienza con el rictus. Su rostro se contrae  Las aletas de la nariz se expanden como serpientes famélicas. Los labios no resuelven:  ¿Dejarse perder entre los placeres del banquete o dar ofensiva a los instintos débiles? La furia hambrienta asesta el primer bocado. Insaciable, consume todo a su paso. Incendia, devora lo … Continúa leyendo Jacqueline Alarcón: Banquete de medianoche

Magda Calderón Rodríguez: Llena de vida, Viviana

I Si te tragas las pepitas de las frutas, te va a crecer un árbol en el estómago, le decían los adultos a Viviana cuando era pequeña. Ella abría mucho los ojos, no por miedo como sus primas, sino por la insaciable curiosidad e imaginación que siempre la caracterizaron. Las mentiras de los adultos se convertían para ella en inspiración durante las noches. Y cuando describía sus sueños, asustaba a todos. Tenía un sueño recurrente: imaginaba unas raíces que se hundían dentro de su estómago hasta salir por sus pies; y enormes ramas que se asomaban al exterior por sus … Continúa leyendo Magda Calderón Rodríguez: Llena de vida, Viviana

Cecilia Mogollón Villar: La señora de las manzanas

Con un cuchillo sin filo y ampollas en los dedos de ambas manos, Beti extrajo las semillas de la última de cinco mil manzanas. Tanta repetición de movimientos irritó su piel y gastó el filo del cuchillo. Pero la tarea estaba conseguida: reunió poco más de la dosis necesaria para que el cianuro contenido en las semillas de tan generosas frutas tuviera efecto letal. Meses hacía desde que la idea llegó a la mente de Beti, sin abandonarla; el mismo tiempo desde que sus vecinos empezaron a disfrutar deliciosas mermeladas y compotas de manzana, pasteles de manzana, almíbar de manzana, … Continúa leyendo Cecilia Mogollón Villar: La señora de las manzanas