La mayoría de las personas venían por soluciones rápidas, siempre con la necesidad de urgencia. Remedios inmediatos. Venganzas furtivas. Y resultados inmediatos. Pero la magia se cultiva, requiere paciencia, cuidado, y no entiende los caprichos de los tiempos humanos, solo sigue los tiempos de la tierra. En ocasiones llegan jovencitas, con su piscacha, de facciones tiernas y redondeadas. Me piden entre llanto que cure su mal de amores. Vienen por un amarre. No les digo nada, les preparo un té de romero con naranjo. Eso les curará las penas, pero se requiere más que un brebaje para curar un corazón … Continúa leyendo Jacko Aguila: Cosecha