Cecilia Mogollón Villar:  No eres tú, soy yo

Semanas hacía desde que su no fantasma, aburrido de ser invisible, buscaba hacerse notar. Empezó con el corcho arrojado hacia sus zapatos. Lo advirtió por el ruido en el cuarto de baño cuando el objeto fue lanzado con una fuerza y trayectoria aparentemente intencional.  Pese a los paseos que da su cordura, era demasiado como para imaginar cucarachas dedicadas a la halterofilia. Lo cierto es que, mientras enjuagaba sus dientes, notó que el portacepillos adherido a la pared ya no estaba en su sitio, ahora decoraba el lavamanos. Sin ruidos, sin temblores, sin rajaduras, el objeto en cuestión había cambiado … Continúa leyendo Cecilia Mogollón Villar:  No eres tú, soy yo

Mayra Escamilla: Lo que me dijo mi doble en el espejo

—Deberías usar colores oscuros—, me dijo alguien de la oficina. —Disimulan más los rollitos. Las rayas no le van a cualquiera y menos las horizontales. El día no fue de los mejores en el trabajo y ahora esto. Gracias, opinión no solicitada. Has cerrado mi día con broche de oro. Me voy a casa pensando en esos rollitos a los cuales no les había prestado tanta atención como hasta hoy. Pienso en la blusa de rayas que me he puesto y me pregunto si en verdad me sienta tan mal. Mi mente va luego al pantalón entubado y a la … Continúa leyendo Mayra Escamilla: Lo que me dijo mi doble en el espejo

Laura Moreno: Restauración

Mi cuerpo yace en una cámara vacía. Los fragmentos de mi corazón, dispersos; sujetos por un hilván rojo.  Mis ojos han perdido la belleza y esperan ausentes el vacío. Un fósil atrapado en la roca de un océano seco. ¡Mi alma que no encuentra orillas para asirse! ¡Clama en la desolación del vacío! ¿Hay alguien que me escuche? Me rodean, envuelven, abrazan serpientes verdes y empalagosas;  rumores siseantes.  Deslizan su lengua bífida en mi carne trémula, lacerada.  Lamen. Vomitan en mis venas, en cada célula de mi cuerpo nanobots que anidan en sus vientres. Restauran, unen. Alivian Forman redes, engranan … Continúa leyendo Laura Moreno: Restauración

Carmen Macedo Odilón: Distintos

—¡Mátalo, por favor! Irene corrió al escuchar el grito de su madre. En el suelo había un ciempiés de patas irregulares: las de adelante se distribuían en finos pares afilados que marchaban conforme se extendía un cuerpo que parecía no tener final. Y cada dupla, de color claro con rayas negras, fracturadas en ángulos que daban un aspecto de cuatro rodillas por extremidad, igual de largas como las antenas con las que tanteaba sus infinitos y ciegos pasos por encima de su cabeza. Pero si el ciempiés era todo patas o todo antenas, no había forma de saberlo. —¡Mátalo ya!—, … Continúa leyendo Carmen Macedo Odilón: Distintos

Ivanka Romero: Llegada a la tierra

I. A veces me miro las manos, a veces no resisto que sean verdes y las comparo una y otra vez con los diferentes tonos de pieles de las chicas de la tierra. Es difícil ser nueva en un lugar, sobre todo en un planeta en el que estás obligada a vivir porque el tuyo está sofocado por la guerra y tienes que huir llena de miedo e inseguridades a donde apenas saben que existes, al que se tuvo que contactar solo porque no existía otra opción y te recibieron por miedo, por no saber con quiénes podían enfrentarse. Los … Continúa leyendo Ivanka Romero: Llegada a la tierra

Olivia Carmona Hernández: La extranjera

Llegó a la aldea una noche de luna azul, con solo un morral que contenía sus escasas pertenencias. Nella nunca antes había salido de la que hasta entonces fue su aldea, así que todo a su alrededor le suscitaba gran estupor. Las viviendas eran bonitas, de un estilo completamente diferente al que ella conocía. Todas idénticas, alineadas una al lado de la otra y el color de las paredes estaba unificado. Además, de los tejados sobresalían boquillas de metal que expulsaban humo, el cual silenciosamente se enmarañaba en los cabellos hasta impregnarlos de notas ahumadas. Todas las ventanas lucían cubiertas … Continúa leyendo Olivia Carmona Hernández: La extranjera

Karla Hernández Jiménez: Atrás del espejo

Ya no había más que hacer, esa noche por fin completaría el último paso del ritual. Desde que era una niña, siempre había querido ser bella. En una sociedad narcisista como la suya, lo más importante era la belleza. Su imagen nunca se había correspondido con ese ideal, su cara siempre parecía a punto de reventar y eso la llenaba de amargura y resentimiento. Había estado dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de conseguir su objetivo y ahora por fin la imagen que le regresaba el gran espejo en su habitación de paredes blancas, lucía exactamente como el canon … Continúa leyendo Karla Hernández Jiménez: Atrás del espejo

Fabiola Morales Gasca: Viola

Una pequeña historia sobre el cuerpo, nuestras diferencias y la aceptación. Tenemos que aprender a amar nuestro cuerpo. Sé libre, sé diferente. ¡Sé tú misma! Viola tenía una luminosidad color ámbar cada vez que lo veía pasar. Su piel lila resaltaba y el rayo de sol que poseía por cabello brillaba aún más. Su cadencia modulada en el vuelo de su falda, la hacía parecer como si flotara y el cabello recogido en una gruesa trenza color trigo, la hacían parecer una flor agradecida bajo la temperatura cálida de ese agosto. Pero al parecer eso no era suficiente para llamar … Continúa leyendo Fabiola Morales Gasca: Viola

Eugenia Nájera Verástegui: El espejo de la verdad

Zerit no alcanzó a llegar al sepelio. Sin embargo, no podía faltar a su promesa de despedirse de la única persona que la comprendió en este horrible mundo que las rechazaba. A ella por ser “rara” y a su tatarabuela por su “defecto físico”. Las flores estaban marchitas, pero un joven colocó con solemnidad una sobre la tumba. Ella le agradeció, preguntó si conocía a su tatarabuela. Él respondió que no. Solo en sueños, le encargó transmitir su mensaje y llevarle una flor, pues todas eran horribles y nadie le había puesto las que ella amaba. Zerit sin duda supo … Continúa leyendo Eugenia Nájera Verástegui: El espejo de la verdad

Marcia Ramos: La belleza de robot

Para ser un modelo S2021 posees un físico casi humano, menos descuidado que otras robots de generaciones más recientes. La elasticidad de aquella piel sintética se ajusta a tus piernas gordas, aunque te molesta un poco tener que gritarle al espejo que enfoque más las ligeras marcas alrededor de la boca. Este, obedece un tanto confundido y te desconciertas porque casi no son invisibles. Pese a que te has tratado de marcar, el resultado es muy poco y tu deseo por parecer lo más humana es imposible. Los otros robots con los que convives a diario no entienden tu necesidad, … Continúa leyendo Marcia Ramos: La belleza de robot