Ada Lucero Henríquez Molina: Los árboles, el tepezcuintle y la palmera

En un lejano lugar de la ciudad de San Miguel existen un bosque en cuyo follaje reposaban muchas especies de animales como pericos, chiltotas, palomas, tortolitas rojas y entre otras muchas especies como guazalos, tigrillos, iguanas que hacían de aquel lugar un hermoso paraíso. Un hermoso día, el Roble, el Conacaste y una docena de árboles de Neem, quienes habían venido desde la India, notaron que desde la tierra estaba brotando un pequeño y diminuto retoño que entre piedras y ramas secas se abría paso. —¡Uuummm! —dijo el Roble con su roca —¿qué tipo de planta estará brotando allí?, ¿será … Continúa leyendo Ada Lucero Henríquez Molina: Los árboles, el tepezcuintle y la palmera

Gloria de la Soledad López Perera: La desconocida

No era la clásica mujer por la que los hombres se volverían locos. De baja estatura y rasgos comunes, se alejaba del prototipo exhibido en revistas y pasarelas. Pero cuando la conoció y la trató personalmente, supo que tenía algo que atrapaba, que seducía. No sabía si era su oscura e intensa mirada o la forma de apartar el pelo de su rostro. Tal vez fueran los lunares que se dibujaban en su mejilla o sus finos dedos que no paraban de jugar con el vaso de frío cristal. Aquella noche ella se hizo de rogar y, por mucho que … Continúa leyendo Gloria de la Soledad López Perera: La desconocida

Araceli Germán: El hilo de lo intangible

Desde que tengo memoria, he tenido un sueño recurrente que me ha acompañado durante dieciséis años. Un sueño que, por más que intenté descifrar, siempre terminaba dejándome con más preguntas que respuestas. Sin embargo, una noche fue diferente. Volví a soñar con él. Todo comenzó en un aeropuerto, un lugar que nunca se me había antojado como parte del escenario de mis sueños, pero ahí estaba yo, en la sala de espera, rodeada de mi familia. Desde mi asiento, pude observar las luces brillantes de la ciudad reflejadas en las puertas de cristal, parecían luciérnagas. Era de noche, y sentí … Continúa leyendo Araceli Germán: El hilo de lo intangible

Noah: El velo

Estaba en la cocina, preparando los bocadillos, cuando escuché el timbre. —¡Ya voy! —anuncié, enjuagando mis manos, frotándolas contra mi blusa y dirigiéndome a la puerta. Así comenzó el asedio. —¡Bienvenida! —saludé a mi hermana, abrazándola como cada vez que nos veíamos. —¡Hola! —me dijo ella, con igual cariño, besándome ambas mejillas. Y entonces sentí un aroma distinto. Un aroma que no conocía. Olía a lavanda, a pan horneado y a naranja. Dulce y ácido, su aroma me invadió y burbujeó bajo mi piel… —Esta es Sofía —presentó mi hermana a quien la acompañaba. Era una muchacha joven, de cabello … Continúa leyendo Noah: El velo

Mihaela Ionela Badin: El deseo del viento

Anca había escuchado rumores sobre la antigua fuente de deseos, un relicario escondido en el centro de la ciudad donde nadie se atrevía a ir. Aquellos que se acercaban decían que no era el agua lo que cumplía los deseos, sino algo mucho más oscuro, algo que cambiaba la esencia de quienes pedían. Con el tiempo, las historias se habían transformado en leyendas, y las leyendas, en susurros de advertencia. Muchos decían que quienes se acercaban a la fuente regresaban diferentes, pero nunca con lo que realmente querían. En lugar de una satisfacción, sus deseos quedaban vacíos, como si el … Continúa leyendo Mihaela Ionela Badin: El deseo del viento

Alondra Itzel Vega Cardoso: La tormenta

¿Sientes esta lluvia? Porque las lluvias como esta no se ven, ni se escuchan, ni se huelen, ¡se sienten! Como una estocada en la entrepierna… ¿Qué vas a saber tú de eso, Liliana…? Tú que no te arde el cuerpo ni cuando se te quema la lengua con el café de olla que te endulzas como buñuelo en las mañanas. ¿Sabes, querida? Yo he hecho muchas cosas en esta vida y me han juzgado por todas, hasta por las que no he hecho, pero hay una que me falta, es esa fantasía… que a fuerza de no realizarla se me … Continúa leyendo Alondra Itzel Vega Cardoso: La tormenta

Luz Guerrero: Lecciones de vuelo para un pichón

Manu: No te dije lo que pasó esa noche porque eras muy pequeño. Estabas ahí conmigo en el colchón, sentadito. Ignoro cómo pude entretenerte mientras tu padre llegaba, y mientras yo, para asirme a la cordura, anotaba en un cuaderno todas las sensaciones y pensamientos que daban vuelta al cuerpo sobre la cama. Llevaba casi cinco años siendo la madre, la esposa, la ama de casa. No lo niego, Manu, hubo momentos hermosos y felices en la entrega, en esa inversión de vida, pero satisfacer las necesidades de los otros día tras día, desdibuja la propia imagen, y el deseo … Continúa leyendo Luz Guerrero: Lecciones de vuelo para un pichón

Paola Fioretti: Telequinesis

A una distancia de seis kilómetros a la redonda había un poste de luz que alumbraba la cuadra y las casas circundantes. Clive estaba de pie sobre el techo plano de un hogar ajeno, quitándose la bufanda para dejarla colgar en un hombro. Miraba fijamente el destellante resplandor del foco y entornaba sus ojos para aguzar la vista. Asimismo, blanqueaba la mente de cualquier distracción periférica, inclusive de la suave brisa que rozaba la piel del rostro. Mantuvo su concentración firme, que se potenciaba cada vez más de forma armoniosa, sin despertar ninguna clase de emoción bestial. Luego de tres … Continúa leyendo Paola Fioretti: Telequinesis

Nickte Ollin: Mi deseo

En la penumbra de la nocheuna llama incandescente despierta,susurros de pasión que latenentre los confines de mi ser. El deseo, ardiente misterio,rompe el silencio con su canto,tejiendo sueños y anhelosen cada suspiro de mi piel. Es un fuego que no se apaga,una brisa que acaricia el alma,la fuerza que me guía y envuelveen su embrujo inagotable. Entre la sombra y la luz,el deseo florece, vibrante,una promesa de eternidaden el ocaso de la realidad. Mi nombre es Silvia y me considero una apasionada del arte, estudie en la universidad de México la carrera de diseño gráfico, y recientemente acabe la carrera … Continúa leyendo Nickte Ollin: Mi deseo