Ana María Dolores: Llora cuando me muera
Pasó de repente (la muerte siempre pasa de repente) y demasiado rápido. Un día, mi madre lavaba el patio de su hermano. Descalza, tallando el piso con furia. Y luego se había consumido en una serie de fiebres. El día del entierro nadie encontró un vestido negro para mí. Y es que no hay ropa funeraria para niños porque la tristeza de la muerte no debería tocar un cuerpo tan pequeño. En una vida tan joven, sólo debería haber tardes de sol, olor a lápices de color recién afilados, clorina de la pileta o perritos mojados. Así, atravieso los ritos … Continúa leyendo Ana María Dolores: Llora cuando me muera

