Ana Laura Corga: El señor del costal
Para Miris con todo mi corazón (como tú decías). Hasta donde te encuentres, descansa en paz. Una vez me encontré con una pequeña niña con cabello quebrado, sonrisa cálida y ojos soñadores. Las personas adultas decían que sería abogada, pues siempre argumentaba con astucia a su favor. Un buen día, sus travesuras la llevaron demasiado lejos: pintó toda la casa con los cosméticos de su madre, maquilló hasta a su perrita Reina. La madre furiosa la amenazó con que le hablaría al señor del costal. Yo, que siempre estoy atento a mi llamado, decidí intervenir. Llegué a la casa con … Continúa leyendo Ana Laura Corga: El señor del costal

