Fanny Salom Arcila: La desnudez de mi vecino

Lo hace sin pudor alguno. Deja caer toda su vestimenta. No se inmuta ante mi mirada. Lleva varios días en su afán de mostrar sus partes íntimas sin recato alguno. La brisa le ayuda en su cometido y él, en medio de su alegría, muestra toda su intimidad para que observemos esa parte de su silueta que siempre está escondida y erguida.  

Disfruto observándolo. Voy a darle un vistazo a cada instante para percibir el progreso de esa desnudez que me asombra y entusiasma, en secreto y algo de complacencia, contemplo cómo se despoja de cada una de las piezas que cubren su cuerpo.  

Ansío vislumbrarlo totalmente desprovisto de su ropaje y a la vez descubrir la rapidez con la que comienza a vestirse de nuevo

Me complace no perder de vista su talle esbelto. Con sigilo y gozo voy a darle un vistazo a cada instante para percibir el progreso de esa desnudez que me sorprende y embriaga, lo miro ensimismada como se despoja del ropaje que cubre su cuerpo.  Ni él se perturba ni yo tampoco. Nos sentimos en silencio, nos miramos de reojo.

De noche supongo que siente el frío, pero continúa poco a poco dejando caer su indumentaria. Al amanecer, con la luz del sol, su esqueleto, ya a la vista, se ve ennegrecido, no sé si será por el efecto de los rayos del sol que lo queman o tal vez el humo de los vehículos, porque él vive en la calle. 

Después de lograr quitarse todo su atavío ante la admiración de mis miradas, va cubriéndose poco a poco.

Dejé varios días sin asomarme a la ventana. Creí que mi curiosidad le causaría desasosiego, pero no. Se desnudó y vistió de forma rápida, seguro y con una elegancia que me dejó perpleja.

Hoy, después de cinco días, está nuevamente vestido. Su traje es de color verde con unas manchitas amarillas.

Ese verde clorofila que brilla, cubre su cuerpo y el amarillo que lo adornan son unas diminutas florecidas que ya comienzan a salir. En conjunto, me ofrecen el maravilloso espectáculo de contemplar cómo un árbol en menos de una semana se desviste y viste de nuevas, frescas y brillantes hojas. Él es el árbol frente a mi ventana.

Soy mujer 66 años de edad. Docente, periodista, locutora. Escribo textos, cuentos, No me gusta llamarme escritora, simplemente escribo sobre aquello que me emociona o entristece. Conjugo las letras con el baile. Trato de ser libre en esta sociedad que nos obliga a seguir estereotipos y modos de vida para ser aceptada.

2 comentarios en “Fanny Salom Arcila: La desnudez de mi vecino

  1. Qué hermosa manera de jugar con la mirada y la percepción. El relato envuelve con su sensualidad sutil, guiándonos con delicadeza hacia una revelación inesperada y hermosa es un deleite para los sentidos. Se siente la admiración, la conexión silenciosa entre el observador y el observado. Un cuento que transforma lo cotidiano en poesía visual. ¡Maravilloso!

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