Mijal Montelongo Huberman: Visita nocturna

Mi mamá me decía que no podía tener gatos porque entonces no podría embarazarme. No me importaba, yo los traía de diferentes tamaños, colores y estados de desnutrición a la casa todo el tiempo. Poco después de la llegada de cada uno, desaparecían y mamá decía que se habían ido o los habían atropellado. Una vez, me encontré los cuerpos mojados de unos gatitos que había traído del parque en la basura. 

Yo creo que fue ella la que le metió la idea a mi marido de que no hubiera gatos en la casa, porque él tampoco los quiere. Sólo que, a diferencia de mamá, él los atrapa, los asfixia y los tira sin decirme nada. Yo creo que es más bien por esto que no me embarazo, más que por el hecho de que aproveche cada oportunidad para acariciar y besar a un gato callejero.

Hace unos meses se escuchaba a un gato grande pasear por los techos de las casas mientras maullaba como recitando poesía. Al no estar mi marido, abrí la puerta de la terraza y le dejé pedazos de pollo. ¿Quién hubiera dicho que la visita nocturna de un gato era lo que necesitaba para embarazarme?

Mijal Montelongo Huberman. Nací el 25 de agosto de 1996 en la Ciudad de México. Crecí en Tampico, Tamaulipas, hasta que fui a la Ciudad de México a estudiar la carrera de Biología en la UNAM. Ahora estudio una maestría en Ecología. Me interesa la literatura y los idiomas, por lo que me estoy formando para ser traductora. Siempre estoy acompañada de libros, perros y gatos.

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