Andrea González: Piel de oso

El aplauso enloquecido de los espectadores resonó en mis oídos como un disparo. A través del eco sólo pude percibir la sangre latiendo contra mis tímpanos. La cámara enfocaba el cráneo abierto de… de ella. Un bulto de carne molida le suplantaba la cara. Un pedazo desprendido de su cuero cabelludo flotaba en un charco de sangre. La toma se abrió. Úrsula Golosa celebraba su victoria, todavía con un trozo del rostro de Diana Ricura entre los dientes. Me sorprendieron las lágrimas y un comercial de proteína animal que cortó súbitamente la transmisión. Desde entonces, empecé a tener problemas para … Continúa leyendo Andrea González: Piel de oso

Majo Soto: Memoria

A mi Poppy. La magia tiene memoria, como el cuerpo. Escucho sus pisadas, nos busca, se acerca. Dafne esta escondida detrás de un bote de basura y un carrito de compras repleto de cartón y plástico; Poppy esta en frente del bote, sentado, su pelaje y sus ojos negros se pierden en la noche, sus orejas y bigotes atentos y me mira, me cuida. Tengo un palo de escoba que saqué del carrito, me aferro a él con mi mano derecha, en mi mano izquierda tengo una llama, apenas se vislumbra, apenas y siento su calor. Las pisadas se detienen. … Continúa leyendo Majo Soto: Memoria

Ángeles Sanlópez: Ordalía

Al bajar del autobús Luisa no pudo evitar llorar, pensaba que no regresaría al pueblo, pero ya estaba ahí. No podía evitar la idea de que en realidad su tía Angela, hermana de su madre, y su familia, no la querían ahí; entendía que ninguna familia recibiría con gusto a una adolescente con una madre muerta y un padre asesino. Al acercarse a ellos, su tío tomó la caja de huevo en la que llevaba su ropa y Nicol tomó su mano. Se fueron caminando a la casa. Luisa vio: el palacio municipal, las canchas, el cementerio, la primaria, la … Continúa leyendo Ángeles Sanlópez: Ordalía

Ana Laura Corga: Que alguien me ayude

¡Carajo! Ya no quiero seguir así, tantos días de vigilia me están avejentando el rostro. Cada que me observo detenidamente al espejo aprecio una arruga más, las ojeras marcadas, los ojos siempre rojos que trato de ocultar con gotas. Todas las noches como acto ritual y disciplinado, me aplico una crema para las ojeras, aunque para ser sincera, ya no sé si está valiendo la pena comprar. Hago todo lo que está en mis manos para que no se note que no estoy durmiendo bien. La exigencia es permanente, verte bien, lucir bien, no expresar enfermedad en el rostro, ocultar … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Que alguien me ayude

Un cuarto propio: Jimena De los Santos

Había terminado de barrer el piso de abajo, lo que pareció una eternidad; días u horas, daba igual, porque el cansancio le pesaba sobre los hombros, ya que el trabajo para mantener la casa limpia nunca terminaba. Al fin, solo faltaba la cocina, el gran santuario de historias que entre hervores y especias se iban relatando. Antes de entrar, recordó muy bien la enseñanza de su padre, don Emigdio: “las viejas deben entrar a la cocina con los pies descalzos y muy calladitas, no quiero ruido de cacareos en la cocina, solo la música de los guisos y las ollas”. … Continúa leyendo Un cuarto propio: Jimena De los Santos

Zaira Moreno: Otro lugar

Inevitablemente, con los minutos pululando sobre cuerpos, el desgarro interno llena rompiendo partes, resquebrajando hielo, hundiendo al fondo una boca de lamentos. Aleteos forzados interrumpen la incandescencia, brillando entre aullidos, atrapando ráfagas de viento. Zaira Moreno, mexicana de 23 años, comunicóloga y partidaria de las experiencias. Continúa leyendo Zaira Moreno: Otro lugar

Dora Parra: Los tiempos de la vida

—Figúrate que uno de ellos dijo una vez “el tiempo es vida”, muy enojado por cierto, pues reclamaba que al quitarle su tiempo, era como estarlo matando lentamente. ¡Vaya drama! —Dijo una de las entidades, con tono de desprecio y después soltó una carcajada espontánea. —No, espera… si te vas a reír con ganas, ríete de esto: “el tiempo es dinero”. —Ambas entidades inconmensurables lloraban de la risa y se sujetaban sus cósmicos estómagos. —Pues, ¿qué te puedo decir? Me han llamado de tantas maneras, que ya estoy olvidando yo mismo mi propio nombre. Los griegos me llamaron “Cronos”. Se … Continúa leyendo Dora Parra: Los tiempos de la vida

Kimberly Patricia Juárez: Gerónimo

En el asiento trasero del auto tocó mi corazón, no de forma violenta, si no tan lento que me llevó a preguntarme si fue un sueño o de verdad esa noche me encontré con mi verdadero amor, Gerónimo, su nombre es todo lo que tengo en mi mente. Antes de salir de casa decidí llamar a mamá para hacer mi promesa habitual de tener cuidado al conducir. Mamá odiaba el viaje que realizaba cada vez que visitaba el estudio de fotografía, pero su cara de orgullo en cada exposición de mi trabajo siempre lo recompensaba. Mucho tiempo pasé preguntándome si … Continúa leyendo Kimberly Patricia Juárez: Gerónimo

Sara Pizarro: El trabajo de todos los días

Corría a toda velocidad. Que emocionante es verla ir contra el viento con tanto apuro, dejando una estela de rojo y azul en las calles, con su sirena tan potente interrumpiendo la calma. ¿Llegaría a tiempo? Un espectacular accidente de tránsito ocurrió seis cuadras más allá. Sí, sé lo que pasó pues yo lo provoqué. ¡Fue divertido! Un niño iba de la mano de su madre, con una pelota azul debajo de su otro brazo. En un descuido del pequeño, le di un leve empujón a la pelota y cayó el piso. Recordar el momento mágico en cámara lenta es … Continúa leyendo Sara Pizarro: El trabajo de todos los días