Nikte Requejo: 5 cosas que aprendí sobre reimaginar el deseo en Especulativas

Entré al círculo creyendo que iba a escribir desde el deseo, y terminé deseando desde la escritura. Experimenté sensaciones que no me había permitido antes, y a partir de una de ellas nació el texto que titulé El vapor violeta (https://especulativas.com/2025/08/06/nikte-requejo-mendoza-vapor-violeta/). No era solo una imagen: era mi cuerpo diciendo por fin “aquí estoy”. Era una historia que ya había hablado antes, en terapia, con amigas, incluso con mi familia. Pero fue la primera vez que la escribí. Y la primera vez que la imaginé desde lo especulativo, dejando que la imaginación fuera la directora de orquesta de todo lo … Continúa leyendo Nikte Requejo: 5 cosas que aprendí sobre reimaginar el deseo en Especulativas

Estelí Morales Huitzil: El canto

Las mujeres y los hombres líderes de cada comunidad, dueñas y protectores de sus tierras, han aprendido de sus ancestros el canto de salvación. En la infancia, su entrenamiento germina, y con cada brote vocálico extienden el canto universal que los conecta con la Tierra, el Cielo y los Mares.Desde su lugar sagrado se reúnen para conjurar la melodía que atraviesa las 69 naciones que conforman Metztli-Tlahtolli. Cada una con sus lenguas rescatadas después de la rebelión que coincidió con el octocentenario del mal llamado “el descubrimiento”. Desde ese día se determinó la autonomía de todas las naciones para gestionar … Continúa leyendo Estelí Morales Huitzil: El canto

Ana Laura Corga: 9 lunares, 4 sangres, 1 grito

Siempre decían que el fin del mundo venía. Hubo tantas fechas que dejaron de importar. Hasta que un día, llegó. No hubo explosión ni estruendo, sólo un silencio que caló hasta los huesos. Ella —última habitante de un barrio de Tlalpan—, guardó lo importante en cajas: recetas con chiles y especias, diarios de lucha, mapas de rebeldía, cantos, poemas y cuentos de mujeres. Cavó una bodeguita bajo el oyamel, la encementó y puso una puerta de acero. Cerró la puerta con un mensaje: “9 lunares, 4 sangres, 1 grito. Sólo entonces abrirá”. La cerró sin lágrimas, preparó té de 7 … Continúa leyendo Ana Laura Corga: 9 lunares, 4 sangres, 1 grito

Nikte Requejo-Mendoza: Vapor violeta

¿En qué momento el deseo salió del cuerpo manifestándose como un vapor violeta? Un vapor tibio, denso, que no ardía ni empujaba: temblaba. Un hilo leve que ascendía desde el estómago y se alojaba, casi imperceptible, en la vulva. No pedía paso. Solo vibraba, como si preguntara: ¿puedo existir? Tal vez todo comenzó con esa pregunta. O con una semilla que brotó antes de tiempo, arrancada del cuerpo por manos que confundieron protección con silencio, y cuidado con control. El vapor nació sin forma, sin contorno, sin mapa. Lo que pudo ser deseo fue convertido en sombra. Lo que pudo … Continúa leyendo Nikte Requejo-Mendoza: Vapor violeta

Ángeles Sanlópez: Encuentro

Risa entró corriendo al metro. El viaje a Chapultepec la llenaba de emoción; era domingo y todo parecía nuevo. Su padre la tomó de la mano y juntos subieron. Ella se sentó sola en una de las sillas verdes de bio-plástico, mirando fascinada por el ventanal cómo la ciudad se encogía mientras el tren aceleraba sobre las vías. Cuando la mujer subió, la notó de inmediato. Llevaba una mochila con un llavero de Hello Kitty que flotaba suavemente a su alrededor. Risa sonrió. Luego observó su short negro con detalles violeta neón que pulsaban con su ritmo cardíaco. Pensó que … Continúa leyendo Ángeles Sanlópez: Encuentro

Guillermina Murillo Barriga: Mundo sensible

El mundo no se acabó tras la pandemia derivada del COVID-19. Yo sí quería que se acabara el mundo, pero los lideres políticos y espirituales dictaron que “el mundo como lo conocíamos se acabó para darle paso a uno más sensible”, pero se perpetuaron las desigualdades y se sostuvieron en el poder los mismos. Los demás seguimos tambaleantes sobre pendientes infinitas. Desde el confinamiento, generé un vínculo con mi smartphone y le lloré cuando me falló, pero lo sustituí porque así funciona el mundo sensible: remplazando objetos y vínculos. Yo no quería ser dependiente de la tecnología y quise regresar … Continúa leyendo Guillermina Murillo Barriga: Mundo sensible

Jacqueline Campos: La bisnieta de las brujas y los cisnes salvajes

Una madrastra mandó a doce huérfanos a vivir a una casona lejos del padre C. Andersen. Elisa la hermana mayor que tenía bisabuelas consideradas brujas, cuidó a sus once hermanos. Al paso de tiempo los miró tristes, porque no conseguían pareja; elloscreyeron la causa era un hechizo. Elisa fatigada de mirar que sus hermanos no comprendían la dinámica de las relaciones afectivas contemporáneas, descubrió un nicho de oportunidad; se encerró en su habitación y no salió por tres días y sus noches, no comió, sólo el sonido de las teclas se escuchó. Luego, salió con una carpeta roja, cuyo contenido … Continúa leyendo Jacqueline Campos: La bisnieta de las brujas y los cisnes salvajes

Diana Thalia Jiménez Martínez: La vida que dejan los cascarones

Isabel llena una cubeta con cascarones de huevo mientras escucha un audio sobre la capacidad del carbonato de calcio para absorber metales pesados y contaminantes. Una vez que su contenedor está repleto, los acomoda en una pequeña malla que imita los filtros limpiadores que se colocaban en los afluentes del río. …Lerma fue, hace treinta años, el río interior más contaminado de México. Graciasa la lucha vecinal y al trabajo comunitario, ahora en su torrente habitan peces,anfibios y aves. De todo residuo puede brotar una esperanza. Así lo comprobaron lasdos mujeres que iniciaron este sueño. Cuando el audio y la … Continúa leyendo Diana Thalia Jiménez Martínez: La vida que dejan los cascarones

Ana Gabriela Morales Rios: Despertar arbóreo

Este granado ha permanecido a mi lado desde que era niña. Tenía 8 años cuando a mis pies rodó su primer fruto. Tal vez ya no lo recuerdes –la lluvia de los 42 días, la gran inundación–pero en aquel tiempo, fragores de agua y relámpagos, como conjuros antiguos perdidos en el tiempo, emergieron removiendo las raíces de los árboles dotándolos de movimiento. Hoy te parece habitual, pero presenciar los primeros despertares fue prodigioso: ver a sauces y jacarandas, robles y naranjos, desplazarse por los senderos que se reconfiguraban después de la destrucción, y elegir, como entes libres, acompañantes de vida, … Continúa leyendo Ana Gabriela Morales Rios: Despertar arbóreo