Mónica Cavazos: Elixir de juventud
Los gemidos cimbraron todo alrededor. El amarillo de sus ojos brillaba. Lo mantenía prisionero con los muslos y aprovechaba la rigidez de su daga para frotarse los pliegues. Él obedecía. Nada podía reprocharle por quererlo conducir en el sexo. Vivía como príncipe, alimentado con los más deliciosos manjares. Todo en ese lugar estaba impecable. La mesa se disponía siempre con puntualidad. No conocía a la servidumbre y, a pesar de que nunca compartía los alimentos con su benefactora, poco le interesaba descubrir el misterio. Estaba feliz por haber salido de las calles, meses atrás, cuando ella lo invitó a subir … Continúa leyendo Mónica Cavazos: Elixir de juventud

