Karen Hernández: Buñuelos

El velorio comenzó en punto de las cuatro de la tarde. Nadie había llegado aún, pero casi todo estaba listo, a excepción de la cena especial. Humedecí mis manos con un poco de leche para compilar las migajas de pan duro que estaban sobre la mesa y formé pequeñas bolitas para preparar unos ricos buñuelos. Mientras hacía las bolitas de pan, me di cuenta de que tenía ampollas en la palma de mis manos y una que otra quemadura entre mis dedos. No recordé el momento exacto en el que me había lastimado, así que sólo me sorprendió el hecho … Continúa leyendo Karen Hernández: Buñuelos

Karla Barajas: Gustos culposos

Reconozco que la mercadotecnia me lleva a comprar productos como una lata de sirenas con cuerpos fitness, en volumen, y atractivos. No me importa el sello de exceso de grasas, ni que contenga un 20 por ciento de soya mezclada con el ser marino o que las sirenas se extingan por mi consumo. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; 1982. Publicó Neurosis de los bichos (La Tinta del Silencio, 2017), Esta es mi naturaleza (Editorial Surdavoz, 2018), Cuentos desde la Ceiba (La Tinta del Silencio, 2019), Donde habitan las muñecas (Quarks Ediciones Digitales, 2021), Cenizas de los amordazados por el alba (EOS Villa … Continúa leyendo Karla Barajas: Gustos culposos

Marisela González Román: Prescripción no médica

Casi cincuenta, sin millones, viviendo al día, saliendo adelante con mis amores y únicas preocupaciones, mis hijos e hijas, tratando de dejarles orgullo y amor por buscar su felicidad. Más hoy es jueves de chicas, la terapia más económica del mundo, las risas más largas y las horas más cortas, cada quien con un líquido diferente en su vaso, al igual que las frases de su relato, a veces para juntas llorar, enterrar y rumiar lo sin remedio, aconsejar si aplica o sólo escuchar. Permanece cerca de esas flexibles cadenas, la amistad es el elixir de la eterna juventud, la … Continúa leyendo Marisela González Román: Prescripción no médica

Yessika María Rengifo Castillo: Son fantásticas

En el siglo veintiuno cuentan las rosas que las luchadoras del tiempo son almas de la libertad, embriagando las memorias sin olvido de las que no están. Sobre la infancia, la adolescencia, y la sabia vejez, está el ramillete de las historias transcendentales de las mujeres que son las estrellas de la equidad. Entonces, son fantásticas las voces de la verdad susurra la vieja Isabel, mi tía, que se va en medio del verano este día. Yessika María Rengifo Castillo. Poeta, narradora, articulista, e investigadora. Docente, colombiana. Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana, especialista en Infancia, Cultura y Desarrollo, y … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: Son fantásticas

Sandra M. Valdepeña: Me dicen biónica

Soy la mujer biónica, dicen, porque «tengo mil manos». Desde las cuatro de la mañana apagan la alarma y se empiezan a mover: cocinan, peinan, lavan. Después agarran el volante y manejan hasta la ciudad. Toman un bisturí, abren cuerpos, quitan órganos, arreglan órganos, vuelven a coser los cuerpos y salvan vidas. De regreso, les gusta pintar nubes. También «tengo mil ojos». Unos observan al bebé en la cuna, otros intentan ver una película. Hay un par que leen poesía, y algunos más están al pendiente del cielo. Me dicen biónica, al parecer también «tengo mil corazones». Uno ama a … Continúa leyendo Sandra M. Valdepeña: Me dicen biónica

Mayra Escamilla: God is a woman

When all is said and done, You’ll believe God is a woman. Ariana Grande.   La Diosa primigenia pensó largo rato. ¿Cómo podría mejorar lo que sus compañeros habían creado? Sabía que lo que ellos llamaban Hombre era todavía perfectible. Puso manos a la obra. Entonces, en vez de sólo cuatro mil terminaciones nerviosas, decidió poner ocho mil. El doble, para más placer. Además, este modelo podría tener orgasmos múltiples. ¿Qué era eso de que uno a la vez y luego tener que parar? Después de mucha experimentación y ajustes, la Diosa llegó al pináculo de su obra. Miró con … Continúa leyendo Mayra Escamilla: God is a woman

Angela Eunice Sacalxot: Cazadoras

Agua cristalina llena de lodo, cultivos desechos, puertas abriéndose con chillidos de horror. Ya lo saben, las cazadoras, las monstruosidades y apariciones se colarán en cada ranura. Las más jóvenes aprenderán poco a poco, las ancianas no dejan de crear ni de enseñar. Quienes están listas ya van con las correas amarradas, armas en la espalda y cada una se transforma en la única fuerza latente, se asemejan a la belleza de un trueno en la oscuridad. La época más cruda del año ha llegado. Angela Eunice Sacalxot. Soy escritora de poesía y minificción, la lectura y los gatos se … Continúa leyendo Angela Eunice Sacalxot: Cazadoras

Mag Mantilla: Manifiesta

La criatura exclamó: —Lo que nos hace fantásticas, es que además de ser sirenas, hadas, ninfas, monstruas, zombis, nahualas, yerberas, curanderas, brujas y chamanas, siempre somos nosotras mismas cuando nos contemplamos con ternura, lúcidas de nuestros fabulosos matices y la luminiscencia de nuestra sustancia que nos nutre de la equivocación para convertirla en enseñanza. Mag Mantilla (Ciudad de México). Estudié Sociología y Estudios de la Mujer. Como soy muy curiosa siempre indago y cuestiono. Me apasiona la teoría feminista y el pensamiento de las mujeres. Docente de docentes universitarios y apasionada tallerista desde la pedagogía de la ternura radical. Realizo … Continúa leyendo Mag Mantilla: Manifiesta

Mijal Montelongo Huberman: Del miedo al amor hay solo un paso

Lea era encantadora de serpientes. Les hablaba, las alimentaba y hasta dormía con ellas. También las protegía cuando otras personas las querían matar. No se podía imaginar la vida sin su compañía. Si alguien le preguntaba desde cuándo sentía tanto amor por esos animales, ella les contestaba que siempre había sido así. Pero no era cierto. De pequeña, les tenía pavor.  Sus abuelas conocían su miedo y supieron que si continuaba así, su futuro estaría en peligro. Entonces, moldearon máscaras e hicieron trajes de serpientes y se los pusieron. Esperaron a que Lea caminara por una vereda cerca de un … Continúa leyendo Mijal Montelongo Huberman: Del miedo al amor hay solo un paso

Estelí Morales Huitzil: Mujer planta

No me he curado. Las grietas son más profundas que la última vez de la visita. No sé resanarlas. Pasé por el jardín, pero está deshecho. Las ramas atraviesan la tierra y las hojas secas se esparcen en el rastro que dejó tu presencia. Regresé al patio donde comíamos naranjas. El aire es ácido por aquellas podridas que yacen en el suelo. No me he curado, porque ya no soy mujer planta. La casa que guardo en mi vientre cruje a cada paso, retumban las ventanas. La casa que llora dentro de mí habitó fantasmas por años y ahora no … Continúa leyendo Estelí Morales Huitzil: Mujer planta