María José Mures: Quema

Quema el amor en la noche oscura cuando la boca derrota el cuerpo frágil yaciente. El baile del fuego alegra los encantos marchitos, y el amor yace su ritmo. La carne viva se alegra del encanto, ¡carne viva del placer alegre! de la carne que arde de la leña que escuece de la pena que queda cuando todo se desvanece. Mientras aguanta el encanto la leña no envejece. Una flauta se acerca y pinta un tiempo; una antorcha, una corona: ¡un canto de Himeneo! Recuerda este canto y aquel momento, entonces hubo alegría entonces hubo acoplamiento. Termina el canto y … Continúa leyendo María José Mures: Quema

Judith Natalia Orozco Ortiz: Colibri Tornasol

Cada vez que vemos este mundo y cómo empieza a derruirse pasados los años, los segundos, las edades de la vida. Un reloj pasado y viejo cae en las horas rotas; los últimos instantes van cayendo en medio de la esperanza. Un sol se levanta en medio de las nubes de tiza que se dibujan en el cielo y un paisaje de acuarela traza de nuevo los días. La noche empieza a pintarse en el cielo; unas estrellas se dibujan en el mapa de la vida. Nuevos comienzos, nuevas palabras llegan a través de las acciones que hacemos. Trazos borrascosos … Continúa leyendo Judith Natalia Orozco Ortiz: Colibri Tornasol

Verónica Olvera Rivas: Aleteo

Deslizo en el tiempo el insomnio lame mi piel las pupilas se encuentran en un jardín de espejos despierta al estímulo      celebro  la respuesta Directriz        Exploro  las alas tornasoladas se despliegan  los músculos vibran como cuerdas por  cada deseo   evoco  fantasías     Me siento  poderosa fuego concéntrico reduplicada a placer Trémolos mis dedos   articulan sonidos en  pliegues y  bordes intensifican escalofríos mágicos   Un riachuelo en mi pierna sorprende a la luna  se agita el corazón              a                 o                 l           e                      e t sonríen mi boca y mi vulva avivan  los minutos sacudo el rescoldo   se transforman los versos futuros … Continúa leyendo Verónica Olvera Rivas: Aleteo

Esmeralda Jacobo: Invocación a nuestra señora de la transgresión

Antiguo espíritu de la madre de todos los dioses, tú que ves mi entrar y mi salir, que me traspasas con tu mirada de reptil, permite que Tlazoteotl, que se esconde en la noche, en la oscuridad, en el agua que me baña, en el aire de la tarde, se materialice entre mis dedos. Que venga y una noche más me devore, me haga suyo y me purifique, para así poder alcanzar juntos la divinidad del éxtasis. Te escucho leer, te observo sonrojado, me invocas en medio de la noche. Ayer fue durante la madrugada y hace una semana a … Continúa leyendo Esmeralda Jacobo: Invocación a nuestra señora de la transgresión

Selvia Vargas: La mujer que no está dormida

Todos pensaron que había muerto de tristeza, pero jamás se había sentido tan libre. Le pidió a la luna que le enseñara a vivir en su inmensidad y así encontró, en sus propios valles, el placer que nadie más le había podido dar. Aunque la lava no ha surgido en siglos, su deseo arde en cumbres y acantilados. La piensan inactiva, pero, aunque yace blanca, no está dormida. Soy habitante de la CDMX, tengo 33 años, estudié psicología y soy una feminista que busca formas de habitar y resistir desde la cultura y el arte de mujeres. Trabajo como consultora … Continúa leyendo Selvia Vargas: La mujer que no está dormida

Fabiola Morales Gasca: Dendrofilia

Su temblorosa mano tocó el recio muslo mientras la boca buscaba con ansiedad los labios rojos de la mujer. Ella lo deseaba tanto como él, lo sabía; era imposible ocultar el deseo. Tocó su pecho y sintió los pezones erectos, bajó la ropa que los cubría y llevó sus labios para poder succionar de ellos la ansiedad de la espera. Ella gimió ante el placer de sentir la humedad de su lengua. Subió con mayor ansiedad la falda y buscó con avidez retirar la panti de la muchacha, quien lo ayudó a deslizarla, entonces bajó el zíper de su pantalón. … Continúa leyendo Fabiola Morales Gasca: Dendrofilia

Karla Gabriela Barajas Ramos: A la opinión pública

Nos acusaron de incestuosos; pero nuestros tiempos eran otros. Para mí, él es más que un hermano; nacimos del Caos. Aunque me representan como alguien sin sentimientos y fría, lo amé en los bordes del mundo y en los sombríos lugares del inframundo. ¿Cómo no hacerlo? Era poseedor de umbraquinesis, una capacidad psíquica que permite la manipulación de las sombras, con las que me regala ramos de flores oscuras e historias negras.  ¿Quién, en mi situación, se resistiría al llamado de Érebo? Al final, me entregué a él y no fui una sombra más en su colección. Fue mi paredro; … Continúa leyendo Karla Gabriela Barajas Ramos: A la opinión pública

Gabriela Andrade Lucero: Sirenas

No temes bajar a las profundidades. Escuchas los sonidos de la casa a lo lejos. Despiertas húmeda. No te levantas, no te mueves. Sientes que una ola ha llegado a la playa y te ha mojado hasta el bajo vientre. Afuera de la recámara suenan los pasos de la familia. Tienes un sueño del que no quieres desprenderte y te aferras a él para no abandonar el espacio de tus deseos. Te esfuerzas por permanecer en él, aunque el mundo de fuera quiera quebrarlo con su violenta normalidad. Desde abajo llega el olor de los huevos fritos y el café. … Continúa leyendo Gabriela Andrade Lucero: Sirenas

Lucia Helena: Perfume de geranio

Deseo ser tantas mañanas tantas ventanas humanas tantas naranjas para ríos azules tantas distancias de higos crueles. Deseo ser mariposa de luna besarte en tus fases tristes en mi lecho de lagunas colorear tus formas grises. Deseo ser como la hierba no para pisarme como sierva si no en cada incendio tuyo purificar tu energía capullo. Deseo ser como la madera que nace cada temporada regada de amor y belleza con un corazón de nobleza. Deseo ser como Minerva la rosa de la poesía que con su sabiduría enfrenta la roja travesía. Deseo ser la diosa indígena del Amazonas sin … Continúa leyendo Lucia Helena: Perfume de geranio

Karla Ruiz: Los edificios Frontera

Apenas me senté en el alféizar de la pequeña ventana de mi departamento —mentira, estoy en un pequeño rinconsito en el piso—, escuché el crepitar de la noche sobre las láminas de zinc y el cemento agrietado. El Complejo Frontera se componía de veinte edificios idénticos al mío: cuatro pisos, dos departamentos por planta y una extraña sensación de que, bajo esas capas de polvo, cada estructura respiraba en un mismo latido. Había un murmurar continuo que se filtraba entre las paredes, como un roce de pasos ajenos, como si los muros se comunicaran en un idioma que sólo aprendías … Continúa leyendo Karla Ruiz: Los edificios Frontera