Vanessa Montañés: La mujer que llegó tarde a sí misma

Dicen que el viaje en el tiempo provoca mareos, vómitos o lagunas de memoria. A mí me provocó una certeza: ya había estado allí antes. La habitación era exactamente como la recordaba, aunque nunca había vivido en ella. La lámpara con tulipa amarillenta. El armario de madera oscura. El reloj de pared detenido a las tres y doce. Todo parecía aguardarme desde hacía décadas, como si el tiempo no fuera una línea, sino una sala de espera. Había viajado veintisiete años atrás para observar, no para intervenir. Esa era la norma. Pero las normas, como el tiempo, solo existen para … Continúa leyendo Vanessa Montañés: La mujer que llegó tarde a sí misma

Norma Minniti: Un sueño azteca

El primer temblor había dejado una fisura que atravesaba la pared del suelo al techo. Ella, que no conocía el edificio del museo, pensó que la luz que se filtraba era del exterior. Buscó algún pasillo en esa dirección, pero un nuevo temblor la hizo caer. La fisura era ahora una grieta abierta por la que su delgado cuerpo podría pasar. Temerosa de quedar bajo los escombros que no dejaban de caer, atravesó la grieta esquivando cadáveres. La luz la cegaba. Cuando acomodó su visión, quedó perpleja: ningún indicio de un terremoto en un lugar que parecía una escenografía montada … Continúa leyendo Norma Minniti: Un sueño azteca

Verónica Miranda: Sólo es una canción

México Distrito Federal, 1986. Mariana camina sobre el puente que atraviesa la concurrida avenida Oceanía. Bajo ella, el tráfico fluye incesante mientras en su Walkman suena Take on me de Aha. Por un par de segundos, no más, cierra los ojos; siente un estremecimiento provocado por un tráiler pesado. En ese preciso momento, ella parece desvanecerse… aunque solo a sus propios ojos. Durante dos segundos, el tiempo se estira y se transforma, permitiéndole saltar del puente al techo del tráiler que acaba de pasar. Se aferra, esperando que el vehículo se detenga, pero este sigue su camino. Escucha la misma … Continúa leyendo Verónica Miranda: Sólo es una canción

Susana Torres: El último Salto

Caminaba por la acera despacio, con miedo de tropezar, consciente de que había hecho mi noveno salto y de que era el último. Me pregunté cómo podía haber sido tan tonta. Carlos me la había jugado bien. Por su culpa ya no tendría más oportunidades de volver atrás. Si enfermaba o resultaba herida de gravedad, la historia de mi vida llegaría a su fin. Empecé a sudar. No era raro. Después de retroceder en el tiempo, el cuerpo tarda uno o dos días en equilibrarse, pero esta vez, la ansiedad me carcomía. Imaginé que las bacterias y los microorganismos que … Continúa leyendo Susana Torres: El último Salto

Raziel L. Castillo: Gatos fúngicos dominan el mundo

Caracas estaba atípicamente tranquila debido al caos de las últimas semanas, la ironía era más literal de lo que uno esperaría. No se sabía cómo empezó ni qué consecuencias habría en el futuro, si era producto de una enorme conspiración de las élites o si se trataba de un castigo divino. Algunos otros afirmaban que era una suerte de alucinación colectiva producto de estar encerrados a causa de la pandemia. En otros tiempos lo hubieran llamado histeria. Amaranta se mantuvo convencida de que era un ARG, una simple narración fantástica en redes sociales producto de un montón de gente muy … Continúa leyendo Raziel L. Castillo: Gatos fúngicos dominan el mundo

Fabiola Morales Gasca: La medicina

“Cúrate mijita, con los besos que te da el viento y los abrazos de la lluvia.          Hazte fuerte con los pies descalzos en la tierra y con todo lo que de ella nace.     Vuélvete cada día más lista haciendo caso a tu intuición, mirando el mundo con el ojito de tu frente.  Salta, baila, canta, para que vivas más feliz.                       Cúrate mijita, con amor bonito, y recuerda siempre… tú eres la medicina”. María Sabina La primera vez que escuchó sobre la Sabia de los Hongos fue en la salida de la escuela. Le causó mucha intriga. Las madres … Continúa leyendo Fabiola Morales Gasca: La medicina

Itzel Colin: El camino al teonanácatl

“Prometió que me iba a curar”. Fueron esas las palabras que resonaron en el alma resplandeciente de aquel otoño naciente, cuando los árboles dejaban caer sus hojas y la luz se deslizaba sigilosamente con el último ocaso. Era la época del cambio: lo que parecía eterno se entregaba a la transformación, y Tonalli, con el corazón inquieto, buscaba deshacerse de lo que la hacía distinta, como si pudiera moldear su esencia para encajar en un mundo que no estaba hecho para ella. Había acudido a la bidxaa con la esperanza de hallar respuestas para sobrevivir a un entorno que devoraba … Continúa leyendo Itzel Colin: El camino al teonanácatl

Marcia Ramos Lozoya: Las formas del hongo

La cicatriz de la cesárea sería la huella de tu cuerpecito que también era mío, las manitas que se refugiaron en mis senos forman las pericias de un hueco naciente en el corazón y antes de que pudieras decirme madre, yo te dije hija.  Me subí la falda y sentí a tu padre, se llevó mi cabeza; nunca me contestó las llamadas, tenía quince años y la canción de Shakira me asustó. La escuché a escondidas de mi propia madre. Hasta que se lo dije, me enseñó la cruz y me obligó a permanecer bajo la sombra de un embarazo. … Continúa leyendo Marcia Ramos Lozoya: Las formas del hongo

Tatiana Cabrera Mogrovejo: Los trece de Selva Pascuala

Hace 10 mil años en Selva Pascuala, una vida hostil transcurría entre la caza y la recolección, el silex y el hueso, las cuevas y el fuego. Selkan, en sus cortos 14 años había sobrevivido —según su pensamiento—, más tiempo del que se había imaginado. Aunque cazaba con agilidad e inteligencia, su fuerte eran las plantas, conocía todos sus secretos —o al menos eso creía—, recolectaba toda clase de frutos y hongos en los bosques. Selkan, entre otras cosas, acostumbraba a sentarse en el filo de un risco a mirar los amaneceres, se preguntaba si toda esa belleza e inmensidad … Continúa leyendo Tatiana Cabrera Mogrovejo: Los trece de Selva Pascuala

Sylvette Cabrera Nieves: Confesiones en el Serafina

Se habían citado en el exclusivo restaurante italiano de moda, Serafina, con vistas al mar. Al llegar una llovizna arreciaba por lo cual deja su vehículo en manos del ujier del estacionamiento y corre con paraguas en mano al ver llegar a Remedios. Efusivo le da un beso en la mejilla. Destacando además la hermosura del vestido que lleva puesto y prodigándole mil elogios. Mientras caminan a la mesa reservada donde tendrán mayor privacidad del resto de los comensales se alzan las miradas y los murmullos tras ellos. Comentando en voz baja reconocer al único heredero de los Fortuño mientras … Continúa leyendo Sylvette Cabrera Nieves: Confesiones en el Serafina