Joan Malinalli: Experiencia panacota

Bastó una vez para enamorarme de ella. Sentirla en mi boca. Probarla. Hacerla mía en cada bocado. La deseaba todo el tiempo. Estaba obsesionada. No sé si se debía a su sabor o a su textura. Pero la amaba. Dios. Realmente era deliciosa. La conocí en un café a principios de año y desde que la vi quedé fascinada. Su densidad. Su aroma. El tamaño de su cuerpo. Era distinta a las otras. Ninguna como ella, quiero decir, ninguna. Y no es que sea yo de tener favoritas. ¿Era posible desear algo con tanta altivez? ¿Con tanta enjundia de niña … Continúa leyendo Joan Malinalli: Experiencia panacota

Susana Torres Cabeza: Violetas

Me urge. Me urge atravesar esa coraza de ropas que acarician su piel. No hay nada que desee más que oler ese delicioso sudor de violetas, clavar los colmillos en su cuello, largo y esbelto y beber hasta reventar de éxtasis. El suyo y el mío. Hay sangres de muchos tipos. La mayoría apenas merecen ser recordadas. Circulan muchos cuellos almizclados, hombres y mujeres con perfumes horteras que tratan de ocultar su falta de clase.  Esas sangres sacian de forma momentánea la sed, pero después aburren rápidamente. Los suelo abandonar la misma noche de la caza, durante su embriaguez. Al … Continúa leyendo Susana Torres Cabeza: Violetas

Sofía Alvarado: La Petenera

Quién te puso Petenera[1] no te supo poner nombre, te debían haber puesto la perdición de los hombres. Versos populares mexicanos ¡Ay, petenera gitana! ¡Yayay petenera! Tu entierro no tuvo niñas buenas. Niñas que le dan a Cristo muerto sus guedejas, y llevan blancas mantillas en las ferias. Tu entierro fue de gente siniestra. Falsete. Federico García Lorca La Petenera vino del cielo, desde las estrellas llegó enfundada en plata, era un resplandor tenue que se movía. Lo recuerdo como si la estuviera mirando ahora mismo. Aterrizó con una velocidad negra dentro de un árbol, tenía un movimiento brillante y … Continúa leyendo Sofía Alvarado: La Petenera

Irene Gabriela Ramírez Muñoa: Posesión

Nunca supo exactamente cuándo ni cómo pasó. Todo resultó tan gradual que fue difícil darse cuenta de lo que realmente acontecía. Próximamente, se hubiera cumplido su aniversario de bodas, pero la celebración nunca llegó. Estela era una mujer difícil de descifrar, era fría y misteriosa, así que cuando todo aquello sucedió, él ni siquiera logró darse cuenta a tiempo, quizá hubiera podido impedirlo… Simplemente, un día Estela desapareció. La desaparición fue precedida por largas caminatas nocturnas en las que volvía desorientada, sin habla y con los ojos perdidos. Él en su enojo por las constantes evasivas de su mujer, y … Continúa leyendo Irene Gabriela Ramírez Muñoa: Posesión

Rakel Hoyos: Festín

El olor del chile frito inunda el entorno. En las cazuelas, el guiso marrón chisporrotea al contacto con el aceite. La matrona los supervisa. Sopla la cuchara antes de probar la mezcla y pide que le agreguen más sal. Nadie cuestiona las órdenes de Dominga. Las mujeres van y vienen apresuradas, llevan en tinas los trozos de carne ya preparada que Dominga, junto con otras mujeres del pueblo, se encargaron de cortar todo el día. No se les ve cansadas. Ninguna se queja. Cuando niñas vieron a sus madres preparar esa misma cantidad para el festín. Ahora que les tocaba … Continúa leyendo Rakel Hoyos: Festín

Bárbara Santana Rocha: El aquelarre

Unas vueltas más y estaría lista la salsa. El aroma de chile ancho y comino llenaba la casa. Sabía que no estaba sola y además las otras llegarían pronto. El crepitar de la olla sobre la estufa eléctrica se mezclaba con el suave susurro de la masa que reposaba bajo una manta que la protegía del sol de la tarde y la mantenía calientita en su sueño vivo. En la puerta, una gatita barcina se acicalaba las patas delanteras, lamiendo con paciencia cada rincón entre sus dedos. Entre hervor y hervor, se secaba las manos en un mandil a ratos … Continúa leyendo Bárbara Santana Rocha: El aquelarre

Vanessa B. Lizárraga Juárez: Ensalada griega

Bendito sea el sentido del gusto, y bendito sea el vientre de la madre tierra. Benditas las manos de los hombres y mujeres que me han regalado el placer de reconocer mediante una ensalada que estoy viva. Vuelvo a disfrutar, gozo del sabor de todos los ingredientes, del olor de las especies, de los colores vivos que convergen en el plato. Logró combinar la lechuga fresca, el tomate rojo, la espinaca, el pepino fresco el sabor fuerte de la aceituna negra y la delicadeza de la cebolla morada bañados todos por el aderezo, un aceite mezclado con especies que intensifican … Continúa leyendo Vanessa B. Lizárraga Juárez: Ensalada griega

Valeria Hernández Romero: La comida no debería sangrar

Hace un tiempo que Marita se cuestionaba si realmente necesitaba la carne de otro ser para sobrevivir. Ese pensamiento continuo la atormentó por días, hasta que, como buena carnívora, decidió ignorarlo. En un día lluvioso, mientras comía de su plato el cadáver de otro animal, se dio cuenta de que su comida comenzó a sangrar. “Eso es normal en los cortes de carne”, pensó. Quizá solo hacía falta cocerlo un poquito más. Intentó otra vez. Cuando volvió a hundir en el pedazo de cadáver de ternero su tenedor, de este salieron borbotones de sangre que le salpicaron la ropa, y … Continúa leyendo Valeria Hernández Romero: La comida no debería sangrar

Ana Laura Corga: Sabores de otro tiempo

Para mi Tanguita chula de preciosa Este viaje lo habíamos organizado tantas veces y por fin se nos hizo. Agregamos unas cuantas amigas más al itinerario, pero al final viajamos juntas. Cuando prometimos que lo haríamos, no pensamos en mucho más que compartir la experiencia de viajar y disfrutar al máximo. Nos habían dicho que este lugar era habitado por seres muy particulares: altas, de colores muy claros, con cabellos lacios y un raro caminar. Nos contaron que eran amables, cordiales, familiares, pero que tenían un pequeño inconveniente: el tiempo percibido para ellas era muy diferente. Lo que para nosotras … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Sabores de otro tiempo