Paola Fioretti: Telequinesis

A una distancia de seis kilómetros a la redonda había un poste de luz que alumbraba la cuadra y las casas circundantes. Clive estaba de pie sobre el techo plano de un hogar ajeno, quitándose la bufanda para dejarla colgar en un hombro. Miraba fijamente el destellante resplandor del foco y entornaba sus ojos para aguzar la vista. Asimismo, blanqueaba la mente de cualquier distracción periférica, inclusive de la suave brisa que rozaba la piel del rostro. Mantuvo su concentración firme, que se potenciaba cada vez más de forma armoniosa, sin despertar ninguna clase de emoción bestial. Luego de tres … Continúa leyendo Paola Fioretti: Telequinesis

Nickte Ollin: Mi deseo

En la penumbra de la nocheuna llama incandescente despierta,susurros de pasión que latenentre los confines de mi ser. El deseo, ardiente misterio,rompe el silencio con su canto,tejiendo sueños y anhelosen cada suspiro de mi piel. Es un fuego que no se apaga,una brisa que acaricia el alma,la fuerza que me guía y envuelveen su embrujo inagotable. Entre la sombra y la luz,el deseo florece, vibrante,una promesa de eternidaden el ocaso de la realidad. Mi nombre es Silvia y me considero una apasionada del arte, estudie en la universidad de México la carrera de diseño gráfico, y recientemente acabe la carrera … Continúa leyendo Nickte Ollin: Mi deseo

Melissa Nungaray: Aprendizaje

Entre las cuatro paredes de avalanchas  estoy llamando al Yeti. Wislawa Szymborska  En ausencia de las flores el jardín hace del verde follaje un camposanto. Cada cosa está en su lugar después de dejar ir. Las noches son más claras, y la naturaleza sigue su curso. La espera de los mil soles borra en el cielo su brillo eterno. Basta volver a ver las ruinas en el mazo de diablo  para saber que en el ayer nada construimos. La necesidad de una voz, la razón de un poema. En todas las pantallas, en cada ventana, se advertía: El miedo olía … Continúa leyendo Melissa Nungaray: Aprendizaje

Giovanna Tovar: Jérémie, el pez malabarista

Francia, año de 1649 Jérémie Alphonse Rousseau, hijo de Bertín Rousseau el mejor nadador contra corriente de la ciudad, y Margot Bernard, escritora y ganadora del premio literario en conmemoración al natalicio de Jaime V, pez de familia real. La familia Rousseau pertenecía a las costas francesas al norte del arrecife, viviendo en una modesta casa construida de conchas y plantas acuáticas de la mejor calidad.  La vida en los mares franceses era tranquila, los habitantes se dedicaban a la recolección de crustáceos y a la crianza de caballitos de mar. Todo transcurría normal, como todos los días, hasta que … Continúa leyendo Giovanna Tovar: Jérémie, el pez malabarista

Sirena Celeste: Deseo

Soy más animal que mujer en mi desnudez solar y mis piernas abiertas mis labios se tensan en sonidos rituales de humedades secretas me presiento escondida más allá de la tinta el autoconocimiento es un camino de piedras filosas profundas oscuridades a plena luz rugen en el sacro soy naranja ardiente fuego de mediodía desgranando en el maíz ¿poema u orgasmo lucido? Soy Sirena Celeste, heterónimo de Glenys (Gill) Arévalo Fontalvo, nacida frente al Caribe en 1988 con luna llena y mar de leva. de esa fascinación por el territorio y el deseo de plasmar verdades en palabras. Colombia, tierra … Continúa leyendo Sirena Celeste: Deseo

Cecilia Mogollón Villar: Delicia

Me gusta un café tranquilo; el café de las tardes de lluvia recién tostado en el comal de mi abuela después de que el sol, el agua y el mortero hicieron su trabajo. Así, mientras el crujir de la leña de encino seduce al comal y el petricor inunda los poros del patio, la maquinita de acero sucumbe a la pasión ardorosa que su bronceado suscita y besa cada grano, lo aprieta contra sí y lo suelta transformado. La lluvia arrecia y la lumbre ha puesto el agua a punto tan encendida de pasión que lanza besos, borbotones de besos … Continúa leyendo Cecilia Mogollón Villar: Delicia

Desirer Sanchez: Donde nacen las alas

Lynn estaba de pie en la cima de la colina más alta de su aldea, mirando hacia el horizonte donde las luces de Telysia, la ciudad flotante, danzaban en el cielo como estrellas atrapadas en una red. Su resplandor azul y dorado era visible incluso desde la distancia, un recordatorio constante de lo que estaba fuera de su alcance. —¿Sigues soñando con Telysia? —preguntó Kade, su hermano menor, mientras trepaba torpemente la colina para alcanzarla. —No es un sueño, Kade. Es una meta. —Lynn apretó los puños. Kade se dejó caer en la hierba, sacudiéndose el polvo de las botas. … Continúa leyendo Desirer Sanchez: Donde nacen las alas

Jasmín Cacheux: Fibonacci

“Todos estamos rotos, así es como entra la luz.” Ernest Hemingway Aída mira al espejo, toca el vidrio, la sensación de calor que le provoca. “¿Quién eres?”, pregunta con la voz entrecortada. No busca una respuesta, porque sólo tiene preguntas. Ahí, a solas con el espejo, Aída piensa en las figuras cóncavas que puede recordar, una cueva, una cuchara, el tazón de su infancia, los brazos de su madre. La boca abierta de su primer amor, el deseo contenido que se le escapara entre las piernas; los “te amos” en susurros que se resbalaron por su pecho, espalda, vientre. Toda … Continúa leyendo Jasmín Cacheux: Fibonacci

Mariana Palma Navas: ¿Te acuerdas?

¿Cómo es posible que haya pasado tanto tiempo estando tan sola? Ya no recuerdo mi cara frente al espejo, ni mis ojos, ni mi sonrisa, ni mi hermoso cabello… Solo el tacto de mis manos es la memoria viva de quien soy ahora, paso con delicadeza mis palmas por mi rostro y solo siento más arrugas que antes, unos nudos gigantes en mis crespos, suciedad en mis dientes. No entiendo por qué la vida se me está pasando en este espacio tan pequeño, donde no entra siquiera la luz de las habitaciones aledañas. Con amargura y una pena que me … Continúa leyendo Mariana Palma Navas: ¿Te acuerdas?

Monse Chávez: Aquella vez en que la noche se convirtió en día

Se había cansado de intentar. Siempre fue una lucha perdida, se repetía para sí misma. Una lucha que sólo la muerte podía terminar. Pero ¿cuándo llegará? Se preguntaba a diario. Si él no lo hacía durante una de esas madrugadas, entonces ella misma tendría que encargarse. Pasaba el día repasando sus opciones, pero ¿qué opciones tenía? Si las puertas con candado no se abren de un fácil empujón, si nadie al otro lado de la pared escucha, si el cuerpo golpeado es débil para escapar. Una noche soñó que se iba. Que su cuerpo, ya sin hematomas, se levantaba del … Continúa leyendo Monse Chávez: Aquella vez en que la noche se convirtió en día