Anezly Ramírez: Dio su último palpitar

Después del accidente, los dos individuos conversaban en algún iglú improvisado: —Entonces… ¿siempre has tenido ese cuerpo, gigantón? —No. En tiempos anteriores a estos tuve una mejor vida. ¿Y tú siempre te has arrastrado en la nieve, Jhon? —preguntó irónicamente. —No. Parece que el choque me dejó inválido —Jhon sonrió adolorido—. Gracias por rescatarme. —No te preocupes, ustedes los humanos suelen ser frágiles. El hombre lo miró con curiosidad. —Si no eres humano, ni tampoco un robot, ¿entonces qué eres? —No me lo creerías. —¿Podrías quitarte el casco? —. Lo miró expectante. —Claro. Ojalá no temas. Y en cuanto aquel … Continúa leyendo Anezly Ramírez: Dio su último palpitar

Yuri Bautista: Pelos

Levantarse de la cama no es posible. No sé cocinar, trabajar ni caminar. Mi mundo es mi cama, pero eso no significa que no desarrolle habilidades. Mi cabello crece y cae, crece y cae. Por la fuerza del ocio, la inapetencia y el abandono, aprendí a trenzarlo. He logrado un manto bello y estrafalario.  El proceso duró años. Es difícil saber con exactitud cuántos. Sé que ha sido mucho tiempo, pues mis extremidades han crecido a causa de los estiramientos necesarios para hilar cada vez más lejos.  Estoy orgullosa del trabajo que he hecho. La red es tan inmensa y … Continúa leyendo Yuri Bautista: Pelos

Génesis García Muñoz: Viaje en tren

Todo el mundo sabe que el transporte público es una locura. Personajes de los más variados, bizarros y extraños utilizan el servicio cada día, regalándole una pincelada de maravilla a la gris realidad de los empleados que viajan en esa lata de sardinas llamada tren. Masha estaba ya habituada a la fauna que pululaba en el metro de Moscú. Por eso no se extrañó cuando el oso polar caminó por el pasillo con la tranquilidad de quien se siente dueño de su espacio y dejó caer su descomunal anatomía a su lado. Masha lo miró por un segundo y luego … Continúa leyendo Génesis García Muñoz: Viaje en tren

Yessika María Rengifo Castillo: En voz alta

Entre sábanas los cólicos menstruales seguían haciendo estragos en días fríos. Pintaría los recuerdos del ayer en el cuarto frío y esto no ayudaría a que los cólicos dejaran de atormentar su vientre. No era el mejor sueño que la acompañaba, pero las pinturas grises de su vida adornaban el arcoíris de su camino.  En voz alta las melodías del presente alegraron los latidos de su corazón. Ella había comprendido que era la mujer que siempre anheló entre las caídas y las subidas que alumbran su cielo cada día.  Las rosas no incomodaban su ventana, pero es libre como las … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: En voz alta