Olivia Guarneros: Razón de peso

Mabel empujaba el carrito de las compras, al tiempo que, en el extremo contrario del pasillo, aparecía Rubén: apuesto, distinguido, interesante. Los dos avanzaban con lentitud; escogían entre los diferentes estantes, jabón, pasta de dientes, el enjuague bucal. Mabel encendió con discreción su Alexa en modo escáner. Al llegar al centro del pasillo las miradas de los dos se cruzaron. Un destello apareció en sus ojos. Caminaban con la inquietud de que el otro volteara. El dictamen del asistente personal murmuró en los audífonos inalámbricos después de evaluar las compras: “vegano, antisistema, aliado”. Mabel sonrió emocionada. Casi al final del … Continúa leyendo Olivia Guarneros: Razón de peso

Laura V. Medel: Reflejo

Se situó frente al espejo. Notó de inmediato un haz de luz atravesando su frente. Desconcertada, palpó cada centímetro de su rostro, pero el tacto se le malogró; descubrió que no podía sentir parte alguna de su cuerpo, aunque sí el temor y la angustia. «¿Acaso he muerto?», preguntó para sus adentros. «Pero mi pensamiento sigue», dudó. De pronto, su reflejo comenzó a moverse con independencia para luego quebrantar el silencio: —¡Mamá! Hay una silueta rara marcándose en el cristal. ¡Ven rápido a verla! Laura V. Medel (Nezahualcóyotl, México, 1992). Soy escritora de ensayo, microficción y otros géneros literarios. También … Continúa leyendo Laura V. Medel: Reflejo

Olivia Guarneros: Emprendedora

Ante la posibilidad de recibir al príncipe en la torre todas las noches, sin responsabilidad afectiva de por medio y con la agravante de perder cualquier oportunidad de un futuro prometedor, Rapunzel decidió huir y usó de cuerda su propio cabello. Lo vendió a la casa parisina de pelucas más famosa y con el dinero obtenido, emprendió una exitosa carrera como directora de orquesta. En los tiempos muertos que pasó encerrada en la torre, había leído que toda mujer debía procurarse una habitación propia y así lo hizo. Olivia Guarneros. Gané el concurso “Mujeres en vida” con “La cita” (2017), … Continúa leyendo Olivia Guarneros: Emprendedora

Ángeles Sanlópez: Cocinar juntas

Para mi amada familia. Pamela decide hacer pipián, busca el recetario que le regalaron un día en el super, pero no lo encuentra. Le pregunta a su hermana cuáles son los ingredientes necesarios y cómo prepararlo. Ella desde su cuarto, ocupada en sus quehaceres le grita lo que necesita y debe hacer. Pamela coloca todo frente a ella: chile guajillo del que pica y del que no pica, clavo, comino, jitomate, sal, ajo, cebolla, ajonjolí… Mira todo, se pone nerviosa, no lo piensa más y empieza a cocinar; siente una extraña confianza. Se mueve, corta, muele, cuela, toma las pizcas … Continúa leyendo Ángeles Sanlópez: Cocinar juntas

Mayra Escamilla: Alucinógeno

La mujer saca de su bolso amarillo un hongo vibrantemente rojo. El color de éste es la promesa inequívoca de un viaje como ningún otro. Ella lo prepara y lo consume. El sabor es primero agridulce, luego picante como la canela y se deshace en pequeñas burbujas efervescentes. La mujer entra en éxtasis. Siente un aleteo en el vientre y de sus entrañas pare una gran mariposa azul cobalto con líneas negras e infinitas en las alas. La mariposa retoza un momento sobre su cuerpo y luego se va. En su trayecto, despide canciones de ensueño cuyas notas quedan flotantes … Continúa leyendo Mayra Escamilla: Alucinógeno

Abita Chadi: Blanco y negro

Les conté a mis compañeros del orfanato que por las noches me visitaba un hada y un fauno para llevarme con ellos y se rieron de mí.  Elio, el fauno, me dijo que no valía la pena darles atención, que una bruja tan poderosa como yo no debía sentirse mal por lo que dijeran los mortales. Yo no sabía que era una bruja. Luna, el hada, me dijo que nací con ello y le creí.  Lo cierto es que todos los niños se burlaban de mí porque tenía un ojo negro y otro blanco. Las monjas decían que estaba maldita.  … Continúa leyendo Abita Chadi: Blanco y negro

Ana Gabriela Morales Ríos: Jamás Cumal

Estertor nocturno que fractura la superficie liberando una hoguera que avanza inexorable con su huella calcinante. ***** En el principio de los tiempos, cuando a Ceridwen le llamaron Cumal (mujer esclava), entendió que para los habitantes de Islandia su vida no tenía valor, sólo precio, pretendiendo deshumanizarla. Lejos de someterse huyó y, antes de lanzarse del acantilado, pidió a la oscura Diosa celta que le otorgara el poder de transmutar en materia venganza-redención. Ésta le ofreció el lóbrego abismo colmado de luciérnagas, estrellas aladas guías del inframundo. Su sepulcro fue la tierra misma que al paso de los años creció … Continúa leyendo Ana Gabriela Morales Ríos: Jamás Cumal

Miranda Campos: Dar de alta

—¿Por qué no la diste de alta? —el doctor le preguntó a su residente.  —Sólo usted está autorizado a firmar altas. Además, ¿cómo doy de alta a la muerte? —Pues así, póngale: agotamiento físico y emocional, ausencia de sensación de logro y pérdida de identidad personal por dobles jornadas y jornadas extenuantes de trabajo. Posible SPM, desbalance hormonal y búsqueda de aprobación. Se recomienda muchos líquidos y descanso. —Pero doctor, parece muy genérico y sesgado.  —Usted escríbale, ¿qué me va a venir a enseñar?, ¿ella es doctora? Antes de preferir seguir lidiando con lo desconocido, el residente  escribió y el … Continúa leyendo Miranda Campos: Dar de alta

Belén Fernández: Atuendo

Bajo la luz amarilla del clóset, la carne se ve anaranjada. Pese al tamaño del foco, la luz sólo alcanza a iluminar apenas algo que no podría llamarse un pedazo. Las vetas ensombrecidas por las mesetas que las humillan han configurado un paisaje cada vez más irregular. Ponerse este traje se vuelve una tarea incómoda, pero las reglas dictan que el traje sea el mismo y que las modificaciones que el uso genere, deberán ser conservadas. Como en cualquier regulación de archivos y monumentos, es imperativo evitar modificaciones, a menos claro, que éstas sean evidentes. Lo más difícil es despertar. … Continúa leyendo Belén Fernández: Atuendo

Brenda Rosey: Egoísta

A él le gustaba ver atardeceres desde su nido. Un día vio el reflejo del sol en unas alas de hermosos colores, pero lo que lo cautivó fue la libertad que había en ella, la deseó tanto que la quería tener, no sabía si la envidiaba o la admiraba, pero la quería sólo para él.  Él la alcanzó en el vuelo y mientras sobrevolaban los cielos juntos, ella le contó de sus sueños y lo lejos que pensaba viajar, él le pidió acompañarla, ella aceptó que viajaran juntos.  Él no aguantó el ritmo de ella, le pidió que regresaran, la … Continúa leyendo Brenda Rosey: Egoísta