Estertor nocturno que fractura la superficie liberando una hoguera que avanza inexorable con su huella calcinante.
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En el principio de los tiempos, cuando a Ceridwen le llamaron Cumal (mujer esclava), entendió que para los habitantes de Islandia su vida no tenía valor, sólo precio, pretendiendo deshumanizarla. Lejos de someterse huyó y, antes de lanzarse del acantilado, pidió a la oscura Diosa celta que le otorgara el poder de transmutar en materia venganza-redención. Ésta le ofreció el lóbrego abismo colmado de luciérnagas, estrellas aladas guías del inframundo. Su sepulcro fue la tierra misma que al paso de los años creció y se extendió hasta formar un imponente volcán.
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Esta noche de luna menguante, tras largos siglos esperando en silencio, emerge Ceridwen renacida, giganta envuelta en lava luminosa que sincroniza el exterminio del pasado con la regeneración de la tierra bajo su caricia de fuego. Expiación sin retorno.

Ana Gabriela Morales Ríos. Nací en Chihuahua y actualmente vivo en la Ciudad de México. Soy psicóloga y mis escritos se han publicado en antologías, revistas y proyectos digitales e impresos como Estrépito, Editorial Elementum, Infinita Editorial, Penumbria, Especulativas y otros. Siento, escribo, existo.

