Daniela Agata Pérez Pecovich y Lihuen Zelarayan: La piel exhumada de las ruinas

¿Cómo se moverían los muertos? un pincel los pintó de blanco. La lentitud, la conexión tradicional con la naturaleza y la respiración conforman un vocabulario físico que “abre nuevas dimensiones a la arquitectura del cuerpo” que puede transportar las emociones humanas. Deseo, devenir, entrega, danzar las fuerzas.Dos cuerpos, descubren sus secretos en el polvo, se descascaran, hasta llegar a su corazón.Una casa-cuerpo deformada, texturada, puro temblor. Me apasiona la danza, soy bailarina independiente, murguera, malabarista y feminista. Además me gusta escribir y dibujar. Creo que el arte modifica nuestra visión del mundo, es capaz de mostrar otras realidades, y de … Continúa leyendo Daniela Agata Pérez Pecovich y Lihuen Zelarayan: La piel exhumada de las ruinas

Raziel L. Castillo: Cáncer de rosas

Una alumna nueva se presentó en mi aula durante el almuerzo. Tengo la costumbre de dejar la puerta abierta para cualquier estudiante que quiera comer en compañía de otros que también están solos, para mí siempre es agradable tenerlos charlando con efusividad de diversos temas. Sheila, la alumna recién llegada y una de las más pequeñas, saludó cordialmente y tomó asiento junto a uno de los chicos, Juan Felipe. La mayoría de los alumnos presentes tenían más de catorce años, pero en estos momentos no parecían los adolescentes entusiastas que conocía. En su silencio noté preocupación general. Todos ellos tenían … Continúa leyendo Raziel L. Castillo: Cáncer de rosas

Nelly Miguel: Maribel

Yo ya no soy Maribel. Yo era ella antes de lo que me hizo. Maribel es otra, una perfecta yo. Una con mi apariencia, con mi voz y mis ojos. Aunque nuestra mirada es distinta, la suya es encantadora. Maribel es encantadora. Es lo que deseaba ser, lo que siempre quise ser. Maribel, la bonita; Maribel, la inteligente; Maribel, la dulce. ¡Es falsa! Yo soy la original, la callada y retraída Maribel. Nadie se acuerda de mí. Bueno, excepto tú. Tú sí sabes que ella es una impostora. Solo tú nos puedes distinguir, ¿verdad? Eso me consuela, aunque sea un … Continúa leyendo Nelly Miguel: Maribel

Kala: Te veo, pinche deseo

Llegas tú, …          Y yo… ¡Yo suspiro sin sentido! Tiemblo, no entiendo. Lato deprisa, nerviosa sonrisa ¡me delata!, ¡qué rabia!, ¡sonrisa sapa! Tan inesperado como intenso, Te veo, Puedo mirarte y mirarme dentro. Eco. Imagino rápido mi anhelo perdido: Esa complicidad a la que aspiro Ese Encontrar mirada sincera Ese Saborear el sonido Ese Encontrar sentido contigo El deseo es el anhelo. Todo lo demás podrían ser síntomas pendejos del espejismo cuando miro tu abismo Y me pierdo del centro mío Llamo a lo sincero. Reencuentro íntimo de nuestros latidos Latidos tejidos en tiempos perdidos. Nacida en la Cordillera … Continúa leyendo Kala: Te veo, pinche deseo

Paulina Fonseca: Pulpa

Se postra ante mí una noche larga Muerdo el higo y lo comparto Te beso con la pulpa entre los dientes y así en mi vientre te arraigo Estoy hambrienta de carne, (la nuestra compartida) quiero vino y sangre, pero regreso a la fruta mordida de centro suave y piel morada En las semillas te espero con el miedo maldito entre las piernas, la razón tácita, y mi vergüenza arrumbada Es tu encuentro el principio y el final, molécula con molécula se encadena, me vacío de ti y en ti me guardo, te atravieso sin cuidado Mordida tras mordida y … Continúa leyendo Paulina Fonseca: Pulpa

Nuria Chicote: Frecuencia deseada

Las torres de transmisión se alzan sobre la ciudad como las patas de un insecto de metal caído panzarriba. Casi nadie en Neova nota ya el zumbido que sale de ellas. Esa frecuencia, apenas perceptible, se ha fundido con los movimientos respiratorios de la urbe y sus habitantes inhalan, exhalan y anhelan siguiendo su compás. Ahora, la ciudad parece dormida; su respiración, sosegada. Lin Wei, en cambio, tiene los ojos abiertos de par en par. El ronroneo de las emisoras subliminales le taladra la nuca mientras sobre el techo de su apartamento parpadea la luz de su último implante cerebral, … Continúa leyendo Nuria Chicote: Frecuencia deseada

Magda Calderón Rodríguez: Indeseada

Se tomó la cabeza con ambas manos al sentir el estallido en su cerebro. No era dolor, sino más bien como un rayo de luz que atravesó una micropartícula de sus neuronas y atravesó todo su cuerpo. Ella no entendía esa sensación, programada como estaba, para no sentir absolutamente nada. Al estallido inicial se sucedieron un sinnúmero de imágenes que vio con la memoria. Ella, desmemoriada de fábrica, estaba recordando lo no vivido jamás. ¿Qué era aquello? Colores brillantes, sonidos intensos, vibraciones que se repetían en bucle… y de pronto… las palabras. Desconocidas para ella que tiene un archivo mental … Continúa leyendo Magda Calderón Rodríguez: Indeseada

Paula Amaya: Letra en llamas

En el segundo piso de la calle 15, hay una habitación sin acceso a luz del sol. En el centro de la vivienda, el nicho de Ana está oculto, sin ventana que dé a un pasillo. Aunque la habitación tiene una gran puerta, es más bien usada como una catapulta para el mundo exterior. Absorta en su laptop, Ana navega por los foros donde semanas atrás había iniciado una discusión sobre la legitimidad de los versos de Sor Juana, encontrados en Portugal. Devota de la escritora, más que de la religiosa, argumenta que las fechas de los manuscritos coinciden con … Continúa leyendo Paula Amaya: Letra en llamas

Jazmín Quijano: Marina

El mundo onírico tiembla  y nos acaricia ambas manos  Nos convence y sumerge en su espiral atemporal  Hay un silencio amargo   Que navega entre mis pies  Me recorre en susurros  Es mar sin gravedad  Nos arroja a un territorio que se evapora hirviente  Atravesando un cielo alto y frio  Permitiendo que me escurra y me extienda  Es mar sobre mi cuerpo  Lamiendo y relamiendo la piel   Siendo en falso  Corrompe lo sagrado  Lo intocable  Lo impetuoso  Con cinismo y mesura   Deja una mancha incolora  Lo abarca todo  Es espuma de mar  Se levanta nombrando un reino  Rumoreando bajo la almohada:   … Continúa leyendo Jazmín Quijano: Marina

Mareli: Besos, amor

Se mira en el espejo mientras recorre con la yema de sus dedos su piel áspera, de colores opacos y agrietada, de intenso color blanco. Cada centímetro que observa de su reflejo, es un nuevo descubrimiento, nuevos relieves que jamás había experimentado, hasta llegar a su más íntimo secreto. Despierta y agitada, se sienta en la orilla de la cama, no sabía quién era, ni en dónde había estado tanto tiempo dormida, así que se dirige al baño, cierra la puerta y se despoja de su ropa, prenda por prenda hasta sentir un frío tenue que logra erizar su piel. … Continúa leyendo Mareli: Besos, amor