Adriana Carrion-Carlson: Adela Fernández: escribana y genio

Sus palabras se deslizan por debajo de la puerta cerrada de la Fortaleza en Coyoacán. En sus letras plasmó los riesgos de vivir y la profundidad de lo insólito. Creó universos estéticos llenos de sorpresa y de argumentos agudos que no se arruinan con el tiempo. Sus ideas se convirtieron en figuras danzantes que aman la luz, son recuerdos vivos que emanan del edificio de piedra. Transformó nuestro mundo opaco en un universo etéreo y le imprimió un brillo diferente con su forma de narrar. Encontró su acomodo en el mundo y nos compartió su lirismo para guiarnos en la … Continúa leyendo Adriana Carrion-Carlson: Adela Fernández: escribana y genio

Yessika María Rengifo Castillo: No se fue

A Adela Fernández, luchadora incansable de himnos de historia. Sin miedo a los cánones que susurran las almas atormentadas del tiempo vuela como las águilas acariciando a la luna y el sol con los sentimientos y los pensamientos que aceleran al corazón.  En defensa de los hombres y de las mujeres indígenas que cuentan los días de laceración no ceso de andar en busca de la encantadora identidad. Los ríos del llanto no fueron ni serán el universo de sus senderos ante unas calles con sed de equidad. No se fue ella juega con las estrellas y las melodías de … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: No se fue

Yuri Bautista: Utopía

La destrucción nubló la Tierra  y las mujeres  caímos en un sueño profundo.  Nos creían muertas,  pero vivas estábamos.  Nuestro cuerpo enraizó  en el lugar de origen, en la madre tierra.  Filamentos salen de nuestra matriz,  crecen y con otras nos encontramos en un solo abrazo.  Somos un manto fluorescente  que brilla sobre los valles. Cuando amanece  nuestra boca abre sus pétalos y canta. A través de la piel bebemos el rocío de la noche. Nuestro cabello es nido de aves migratorias; escuchamos cómo truena el nacimiento.  La vida nos cuenta sus enigmas,  nosotras las escribimos en el sueño colectivo … Continúa leyendo Yuri Bautista: Utopía

Eugenia Nájera Verástegui: La flor fantasma

El colapso mortal llegó. Durante muchos años hubo señales en la naturaleza, en las profundidades de los mares y en las infinitas estrellas, pero nadie quiso escucharlas o verlas, solo las ignoraban o eran indiferentes para seguir con su materialismo banal y las razas malditas lo invadieron por completo. La religión de los Calik aunado a los oscuros les lavaron el cerebro. Nadie era empático con nadie. Su mundo solo eran las cuatro paredes de sus casas y familiares. Aunque a veces ni a ellos les importaba y los abandonaban a su suerte así  fueran madres, padres, hijos, hermanos, discapacitados, … Continúa leyendo Eugenia Nájera Verástegui: La flor fantasma

Olivia Guarneros: Emprendedora

Ante la posibilidad de recibir al príncipe en la torre todas las noches, sin responsabilidad afectiva de por medio y con la agravante de perder cualquier oportunidad de un futuro prometedor, Rapunzel decidió huir y usó de cuerda su propio cabello. Lo vendió a la casa parisina de pelucas más famosa y con el dinero obtenido, emprendió una exitosa carrera como directora de orquesta. En los tiempos muertos que pasó encerrada en la torre, había leído que toda mujer debía procurarse una habitación propia y así lo hizo. Olivia Guarneros. Gané el concurso “Mujeres en vida” con “La cita” (2017), … Continúa leyendo Olivia Guarneros: Emprendedora

Ángeles Sanlópez: Cocinar juntas

Para mi amada familia. Pamela decide hacer pipián, busca el recetario que le regalaron un día en el super, pero no lo encuentra. Le pregunta a su hermana cuáles son los ingredientes necesarios y cómo prepararlo. Ella desde su cuarto, ocupada en sus quehaceres le grita lo que necesita y debe hacer. Pamela coloca todo frente a ella: chile guajillo del que pica y del que no pica, clavo, comino, jitomate, sal, ajo, cebolla, ajonjolí… Mira todo, se pone nerviosa, no lo piensa más y empieza a cocinar; siente una extraña confianza. Se mueve, corta, muele, cuela, toma las pizcas … Continúa leyendo Ángeles Sanlópez: Cocinar juntas

Mayra Escamilla: Alucinógeno

La mujer saca de su bolso amarillo un hongo vibrantemente rojo. El color de éste es la promesa inequívoca de un viaje como ningún otro. Ella lo prepara y lo consume. El sabor es primero agridulce, luego picante como la canela y se deshace en pequeñas burbujas efervescentes. La mujer entra en éxtasis. Siente un aleteo en el vientre y de sus entrañas pare una gran mariposa azul cobalto con líneas negras e infinitas en las alas. La mariposa retoza un momento sobre su cuerpo y luego se va. En su trayecto, despide canciones de ensueño cuyas notas quedan flotantes … Continúa leyendo Mayra Escamilla: Alucinógeno

Abita Chadi: Blanco y negro

Les conté a mis compañeros del orfanato que por las noches me visitaba un hada y un fauno para llevarme con ellos y se rieron de mí.  Elio, el fauno, me dijo que no valía la pena darles atención, que una bruja tan poderosa como yo no debía sentirse mal por lo que dijeran los mortales. Yo no sabía que era una bruja. Luna, el hada, me dijo que nací con ello y le creí.  Lo cierto es que todos los niños se burlaban de mí porque tenía un ojo negro y otro blanco. Las monjas decían que estaba maldita.  … Continúa leyendo Abita Chadi: Blanco y negro

Ana Gabriela Morales Ríos: Jamás Cumal

Estertor nocturno que fractura la superficie liberando una hoguera que avanza inexorable con su huella calcinante. ***** En el principio de los tiempos, cuando a Ceridwen le llamaron Cumal (mujer esclava), entendió que para los habitantes de Islandia su vida no tenía valor, sólo precio, pretendiendo deshumanizarla. Lejos de someterse huyó y, antes de lanzarse del acantilado, pidió a la oscura Diosa celta que le otorgara el poder de transmutar en materia venganza-redención. Ésta le ofreció el lóbrego abismo colmado de luciérnagas, estrellas aladas guías del inframundo. Su sepulcro fue la tierra misma que al paso de los años creció … Continúa leyendo Ana Gabriela Morales Ríos: Jamás Cumal

Miranda Campos: Dar de alta

—¿Por qué no la diste de alta? —el doctor le preguntó a su residente.  —Sólo usted está autorizado a firmar altas. Además, ¿cómo doy de alta a la muerte? —Pues así, póngale: agotamiento físico y emocional, ausencia de sensación de logro y pérdida de identidad personal por dobles jornadas y jornadas extenuantes de trabajo. Posible SPM, desbalance hormonal y búsqueda de aprobación. Se recomienda muchos líquidos y descanso. —Pero doctor, parece muy genérico y sesgado.  —Usted escríbale, ¿qué me va a venir a enseñar?, ¿ella es doctora? Antes de preferir seguir lidiando con lo desconocido, el residente  escribió y el … Continúa leyendo Miranda Campos: Dar de alta