Fabiola Morales Gasca: Dendrofilia

Su temblorosa mano tocó el recio muslo mientras la boca buscaba con ansiedad los labios rojos de la mujer. Ella lo deseaba tanto como él, lo sabía; era imposible ocultar el deseo. Tocó su pecho y sintió los pezones erectos, bajó la ropa que los cubría y llevó sus labios para poder succionar de ellos la ansiedad de la espera. Ella gimió ante el placer de sentir la humedad de su lengua. Subió con mayor ansiedad la falda y buscó con avidez retirar la panti de la muchacha, quien lo ayudó a deslizarla, entonces bajó el zíper de su pantalón. … Continúa leyendo Fabiola Morales Gasca: Dendrofilia

Karla Gabriela Barajas Ramos: A la opinión pública

Nos acusaron de incestuosos; pero nuestros tiempos eran otros. Para mí, él es más que un hermano; nacimos del Caos. Aunque me representan como alguien sin sentimientos y fría, lo amé en los bordes del mundo y en los sombríos lugares del inframundo. ¿Cómo no hacerlo? Era poseedor de umbraquinesis, una capacidad psíquica que permite la manipulación de las sombras, con las que me regala ramos de flores oscuras e historias negras.  ¿Quién, en mi situación, se resistiría al llamado de Érebo? Al final, me entregué a él y no fui una sombra más en su colección. Fue mi paredro; … Continúa leyendo Karla Gabriela Barajas Ramos: A la opinión pública

Gabriela Andrade Lucero: Sirenas

No temes bajar a las profundidades. Escuchas los sonidos de la casa a lo lejos. Despiertas húmeda. No te levantas, no te mueves. Sientes que una ola ha llegado a la playa y te ha mojado hasta el bajo vientre. Afuera de la recámara suenan los pasos de la familia. Tienes un sueño del que no quieres desprenderte y te aferras a él para no abandonar el espacio de tus deseos. Te esfuerzas por permanecer en él, aunque el mundo de fuera quiera quebrarlo con su violenta normalidad. Desde abajo llega el olor de los huevos fritos y el café. … Continúa leyendo Gabriela Andrade Lucero: Sirenas

Lucia Helena: Perfume de geranio

Deseo ser tantas mañanas tantas ventanas humanas tantas naranjas para ríos azules tantas distancias de higos crueles. Deseo ser mariposa de luna besarte en tus fases tristes en mi lecho de lagunas colorear tus formas grises. Deseo ser como la hierba no para pisarme como sierva si no en cada incendio tuyo purificar tu energía capullo. Deseo ser como la madera que nace cada temporada regada de amor y belleza con un corazón de nobleza. Deseo ser como Minerva la rosa de la poesía que con su sabiduría enfrenta la roja travesía. Deseo ser la diosa indígena del Amazonas sin … Continúa leyendo Lucia Helena: Perfume de geranio

Karla Ruiz: Los edificios Frontera

Apenas me senté en el alféizar de la pequeña ventana de mi departamento —mentira, estoy en un pequeño rinconsito en el piso—, escuché el crepitar de la noche sobre las láminas de zinc y el cemento agrietado. El Complejo Frontera se componía de veinte edificios idénticos al mío: cuatro pisos, dos departamentos por planta y una extraña sensación de que, bajo esas capas de polvo, cada estructura respiraba en un mismo latido. Había un murmurar continuo que se filtraba entre las paredes, como un roce de pasos ajenos, como si los muros se comunicaran en un idioma que sólo aprendías … Continúa leyendo Karla Ruiz: Los edificios Frontera

Joan Malinalli: Experiencia panacota

Bastó una vez para enamorarme de ella. Sentirla en mi boca. Probarla. Hacerla mía en cada bocado. La deseaba todo el tiempo. Estaba obsesionada. No sé si se debía a su sabor o a su textura. Pero la amaba. Dios. Realmente era deliciosa. La conocí en un café a principios de año y desde que la vi quedé fascinada. Su densidad. Su aroma. El tamaño de su cuerpo. Era distinta a las otras. Ninguna como ella, quiero decir, ninguna. Y no es que sea yo de tener favoritas. ¿Era posible desear algo con tanta altivez? ¿Con tanta enjundia de niña … Continúa leyendo Joan Malinalli: Experiencia panacota

Susana Torres Cabeza: Violetas

Me urge. Me urge atravesar esa coraza de ropas que acarician su piel. No hay nada que desee más que oler ese delicioso sudor de violetas, clavar los colmillos en su cuello, largo y esbelto y beber hasta reventar de éxtasis. El suyo y el mío. Hay sangres de muchos tipos. La mayoría apenas merecen ser recordadas. Circulan muchos cuellos almizclados, hombres y mujeres con perfumes horteras que tratan de ocultar su falta de clase.  Esas sangres sacian de forma momentánea la sed, pero después aburren rápidamente. Los suelo abandonar la misma noche de la caza, durante su embriaguez. Al … Continúa leyendo Susana Torres Cabeza: Violetas

Sofía Alvarado: La Petenera

Quién te puso Petenera[1] no te supo poner nombre, te debían haber puesto la perdición de los hombres. Versos populares mexicanos ¡Ay, petenera gitana! ¡Yayay petenera! Tu entierro no tuvo niñas buenas. Niñas que le dan a Cristo muerto sus guedejas, y llevan blancas mantillas en las ferias. Tu entierro fue de gente siniestra. Falsete. Federico García Lorca La Petenera vino del cielo, desde las estrellas llegó enfundada en plata, era un resplandor tenue que se movía. Lo recuerdo como si la estuviera mirando ahora mismo. Aterrizó con una velocidad negra dentro de un árbol, tenía un movimiento brillante y … Continúa leyendo Sofía Alvarado: La Petenera

Irene Gabriela Ramírez Muñoa: Posesión

Nunca supo exactamente cuándo ni cómo pasó. Todo resultó tan gradual que fue difícil darse cuenta de lo que realmente acontecía. Próximamente, se hubiera cumplido su aniversario de bodas, pero la celebración nunca llegó. Estela era una mujer difícil de descifrar, era fría y misteriosa, así que cuando todo aquello sucedió, él ni siquiera logró darse cuenta a tiempo, quizá hubiera podido impedirlo… Simplemente, un día Estela desapareció. La desaparición fue precedida por largas caminatas nocturnas en las que volvía desorientada, sin habla y con los ojos perdidos. Él en su enojo por las constantes evasivas de su mujer, y … Continúa leyendo Irene Gabriela Ramírez Muñoa: Posesión