María José Soto: Ritual mágico para sanar

Para Montse, con mucho amor. Nos conocimos en el Grupo de Apoyo para Sobrevivientes de Abuso Sexual. Teníamos entre quince y dieciséis años la primera vez que, sentadas en círculo, nos presentamos con timidez y miedo. No sabíamos nada de la otra, más que nuestro único factor en común: las tres fuimos abusadas e intentábamos superarlo. Ana, nuestra psicóloga, se encargó de reunirnos y de brindarnos un espacio que, ante todo, debía ser seguro. Para eso, lo primero que debíamos hacer era generar un vínculo de confianza, que se convirtió en una amistad tan sólida que rebasó las sesiones semanales.  … Continúa leyendo María José Soto: Ritual mágico para sanar

María Graciela Etchevarne: Atrapasueños

Ni bien asoma el sol comienza a bailar. Dentro de un círculo de piedras acomoda la osamenta de un lobo, su animal de poder frente a cualquier maleficio. Sacude un racimo de huesos de serpientes mientras sus manos trazan contornos de luz. Enciende la pipa tallada por algún antepasado y de una bocanada la ceremonia se perfuma a tabaco. En el centro de la choza, junto al crepitar de unos troncos azules, la maga urde telarañas y protege las noches de los mortales.  Da saltos imperceptibles al son de su canto. Un enjambre de huesos mínimos traspasados por plumas y … Continúa leyendo María Graciela Etchevarne: Atrapasueños

Laura V. Medel: Brujas

Una sensación apacible recorrió mi cuerpo entero mientras dormía. Al abrir los ojos me encontré con que mi habitación pasó a ser un bosque apenas alumbrado por la luz de la luna llena. Aún somnolienta alcancé a rotar mi cabeza y noté que entre los arboles y la penumbra estaban ellas: danzaban todas a mi alrededor.  Del marchar de sus pies y de la estridencia de sus gargantas entonadas al unísono brotaba una sedante melodía. Sus cabellos cual enredaderas, cuya fortaleza era tal que mantenían mi densidad metros arriba del suelo. De las palmas de sus manos brotaban flores que … Continúa leyendo Laura V. Medel: Brujas

Adriana Azucena Rodríguez: Rutina/Ritual

Rutina Se levanta de la cama refunfuñando. Se echa encima el agua de una cubeta para, por fin, despertar. Se viste con colores serios, monjiles. Desayuna en un santiamén. Se arregla apenas mirando el espejo. Alimenta al gato, lo acaricia de pasada. Sale corriendo a ese martes hostil.   Ritual Te levantas murmurando las plegarias a la señora de la oscuridad que te autorizó en sueños a pronunciar su nombre. Te bañas con agua de romero, canela y artemisa. Te vistes de negro y un detalle verde, con los ojos cerrados, mientras ofreces tu piel a tus ancestras paraque hagan … Continúa leyendo Adriana Azucena Rodríguez: Rutina/Ritual

Azucena Robledo: Estampa navideña

La calidez de la sala, templada por el fuego amable de la chimenea, contrasta con el viento helado que choca con ferocidad contra las ventanas, e insistente, golpea ocasionalmente el llamador de la puerta principal.  El descomunal árbol navideño oculta el sillón y los retratos familiares; si miramos con atención, parecería que en cualquier momento hará saltar los ladrillos de la pared. Las ramas desnudas disimuladamente contemplan las esferas, series de luces y escarcha, que yacen en la base del árbol . El trajinar alegre de cacharros y cucharas anticipa el placer del intercambio de regalos, villancicos cantados a todo … Continúa leyendo Azucena Robledo: Estampa navideña

Irene González: Luz Nuestra

“Hay una grieta escondida entre la maleza y el follaje, al fondo de un barranco en el Bosque Los Colomos. Allí vive él, mucho más viejo que los árboles, hambriento como las hienas. Y allí es donde lo alimentamos, para apaciguar las ansias que le recorren las entrañas secas, la lengua arenosa y negra. A cambio, nos bendice.  Puede bastar con dejarle mamar la sangre del dedo gordo del pie, que se volverá oscuro y maloliente, pero no se caerá ni se expandirá la podredumbre. Otras veces es más difícil saciarle. Nunca se sabe con cuál de sus tres estómagos … Continúa leyendo Irene González: Luz Nuestra

Ana Laura Corga: Temazcalteci

Para todas las mujeres que nos estamos cuestionando sobre lo que significa nuestro placer. Llevaba mucho tiempo preguntándome por qué no sentía nada. Por qué mi cuerpo no se estremecía como los de las mujeres en las escenas de la pantalla, en las que las pieles se erizaban, los pezones se erectaban y las personas jadeaban. Mucho tiempo asumí que eran simples actuaciones y que en la vida real eso no existía. ¿Pero sería verdad que todas las personas mienten y no sienten nada, como yo? Esta pregunta y otras más inundaban mis pensamientos, sobre todo los nocturnos. Se aparecían … Continúa leyendo Ana Laura Corga: Temazcalteci

Yessika María Rengifo Castillo: Somos de alabaos

Se llora el nacimiento porque los capítulos de la vida son crueles en el alma y el cuerpo. Los ojos se cierran y la fiesta es eterna con el vino y la merienda que se roban la sonrisa de los viejos. Somos de alabaos El canto de bailes nos gusta ante la muerte que borra jardines que arrugan al corazón sin primavera de otoño que endulza sin destello de vida esta mañana que las almas entran al cielo. Yessika María Rengifo Castillo. Soy poeta, narradora, articulista, e investigadora. Docente, colombiana. Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana, especialista en Infancia, Cultura … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: Somos de alabaos

Karla Gabriela Barajas Ramos: Tarot de animales

Espero mi turno para que me tatúen el nombre de mi novia en el brazo, pese a los comentarios de mis amigos: “¿Y si cortan? Estás joven.” Sobre la mesa de la recepción hay un tarot de animales. La portada tiene tres gatos blancos; me recordaron a los de la serie El nuevo sabor a cereza, donde Lisa vomitaba gatitos para que una sacerdotisa se alimentara con su sangre. La tarotista me toca la espalda, tiene el rostro liso y las manos arrugadas. —¿Puedo ver el tarot? —pregunto. Ella lo aleja. Explica que si pago la lectura podré hacerlo —Las … Continúa leyendo Karla Gabriela Barajas Ramos: Tarot de animales

Anali Lagunas: Graniceras

Subimos a las faldas de la volcana, enfiladas y en silencio. La alegría no cabía en las mochilas que nos servían para cargar los platos, los vasos, las cucharas que usábamos para servir el mole. Subimos con el corazón latiéndonos en los oídos, con la respiración sonando en el pecho igual que el sonido del caracol conchero. La muerte nos seguía los pasos y era necesario posar los pies en el santuario antes que ella.  Las manos de mi madre y mi abuela me acunaron con la misma ternura con la que cuidaron de mi cuerpo recién nacido que ahora, … Continúa leyendo Anali Lagunas: Graniceras